OPINIÓN

Lentejas o caldo de pollo

El sistema de salud que tenemos es posible que nos lo merezcamos por los bestiales impuestos, cotizaciones sociales y ese largo etcétera de tasas, tributos especiales, estatales, autonómicos y locales que soportamos, pero hay que ser conscientes que este nivel es absolutamente imposible de mantener si, repito, lo queremos hacer "universal".

Manifestantes a favor de la sanidad pública y universal.
Manifestantes a favor de la sanidad pública y universal. EFE

Finales 2016. Una eficiente señora, sin ganas de perder el tiempo, se acerca a mi cama armada con un iPad y pregunta:

-A ver, Francisco, de primero lentejas o caldo de pollo...

Medio sonado por la morfina, acierto a decir que, la verdad, no me apetece nada, nada. Y que aunque en el cabecero de la cama pone Francisco, es Francisco Javier y que todo el mundo me llama Javier. Mal asunto.

-Mira, hijo, ahí pone Francisco y aquí pone que estás ya en condiciones de comer normal, o sea que no me hagas perder el tiempo porque -si no- parece que no he pasado por aquí. Te lo repito: lentejas o caldo de pollo.

-Bien, de segundo: ¿pechuga o lomo?

-Lomo

-¿Fruta o yoghurt?

-Fruta

-Vamos bien, Francisco; para cenar: puré de verduras o guisantes con jamón...de segundo, tortilla de atún o lenguado rebozado...fruta o yoghurt....

Así, ocho días ingresado, ocho. Cada día, 8 platos a elegir, más desayuno, a medianoche si quieres una manzanilla, otra infusión...

Antecedentes

Después de varios diagnósticos muy desfavorables sobre la artrosis de cadera que padezco y concluyendo los médicos consultados que sólo cabía hacer una prótesis total de la misma (o sea, ponerme un trozo de fuselaje de avión en una operación que es mejor no verla en internet antes de comer) tuve que tomar la decisión de quién, dónde, cómo. Opté por el Servicio de Traumatología del Gregorio Marañón de Madrid. "Para una operación de esta envergadura, si hay alguna complicación grave, lo mejor, aquí". Me lo creo y también "...el único que puede medir lo que te duele, lo que puedes aguantar o no, eres tú..., aquí no vas a tener las comodidades de un hospital privado, pero...". Veinte pruebas previas, radiografías, análisis, alergias, anestesias... ¿Fumador? Peor. Bueno, pues, hay que tomar decisiones: aúpa, a por ello. Me operan meses más tarde. ¡Glup!

No sabemos lo que tenemos

Una cierta deformación profesional me lleva a tratar de averiguar el simplemente acojonante coste de mi operación desde las primeras pruebas hace un año. Imposible de evaluar y aunque pienso que, desde luego, me lo he ganado con creces porque llevo cotizando a la seguridad social desde 1983 (34 añitos de nada) y nunca le he costado un pavo al sistema, no puedo dejar de pensar que esto es difícilmente sostenible. Más si, encima, quieren ampliarlo al primero que pase por aquí. Por decirlo claramente, que no sea español. Y los que saben que esto es insostenible, callan porque no es políticamente correcto decir que la sanidad universal y tal no es posible. Para todo el universo mundial interplanetario. Welcome refugees y etcétera. En otro orden de cosas, igualito que la Justicia Universal y el exjuez Garzón llamando a declarar a Pinochet... con los juzgados españoles colapsados. La Renta Universal, la Felicidad Universal, la gente, ya saben. En fin, no sé cómo decirles.

¿Otra vez lentejas?

Es lo que oigo en alguna de las camas de al lado. O sea, no me lo puedo creer, debe ser la morfina. Pregunto a una de las tropecientas enfermeras que pasan por mi cama -entiéndase bien lo de pasar, no podía ni moverme- si he oído bien. "Sí, hijo, hay gente pa'tó; parece que en su casa comen y cenan a la carta". Este es otro de los problemas, ya supondrán, del gratis total. ¡Nada como un suplemento de 1€ para el que no quiera lentejas!

Las partes, tú

Una de las -insisto- tropecientas personas (médicos, enfermeros, asistentes, limpiadores...) que pasaban a cada hora con medicinas, a tomarme la tensión, la temperatura, a ponerme/quitarme la media, a ver la cicatriz, a ayudarme con las muletas, a arreglarme la cama... me dice que me puede lavar en el baño en lugar de frotarme en la propia cama... Un cielo de gordita encantadora (este comentario me costará criticas de peligroso machista) me dice:

-A ver, Francisco, siéntate ahí; despacio, hijo, no vayamos a caernos que es lo peor... por aquí, muévete un poco... si "las partes" te las puedes lavar tu, mejor...

-Sí, claro, por supuesto. Mil gracias.

Así, cada día, tantas personas dedicadas.

Uno está educado en tratar a la gente que no conoce de Usted y a que le traten igual, pero tengo que confesar que en esos momentos de absoluta rendición, cuasi impedido, lo de Francisco ya no me importaba nada, y lo de "hijo" me sonaba a bendición; tan, tan cariñoso.

Agradecimientos

Para empezar, gracias a los médicos. Lo primero, los médicos. Lo contrario de lo que dijo en Twitter el comunista Pablo Iglesias: "es hora de equiparar los sueldos en la medicina pública". Hace falta ser imbécil. Pues que te opere un celador, atontao. O que no le opere nadie, como en el país sponsor de toda esta banda: Venezuela. Para seguir con enfermeros y todo el personal auxiliar, tan extraordinario, tan profesional, tan competente. Un 10.

Ñoras, ñores, es posible que nos lo merezcamos por los bestiales impuestos, cotizaciones sociales y ese largo etcétera de tasas, tributos especiales, estatales, autonómicos y locales que soportamos, pero hay que ser conscientes que este nivel es absolutamente imposible de mantener si, repito, lo queremos hacer "universal". Lo tenemos, hagámoslo sostenible, reduzcamos costes ahí donde sea posible y mantengamos el increíble sistema que tenemos y dejemos a los populistas neocomunistas en su sitio, el sitio que "alguien" debería ocuparse de una vez de explicar y volver a explicar dónde nos conduciría. Ese "alguien" son los diversos socialdemócratas que nos gobiernan.

Mención especial para los doctores Jesús y Eloy, mi enhorabuena a todo su equipo y al gran hospital Gregorio Marañón. Feliz 2017. Francisco JAVIER.

P.D. (1) Las lentejas (sin sal por el tabaco, hipeRtensión...) con la sal que conseguí sobornando a un familiar, estaban francamente bien (2) Un sobresaliente para la enfermera no profesional: mi mujer, todo paciencia y comprensión  (3) La cadera -y las partes- evolucionan lenta pero muy positivamente. Bueno, en lo de las partes hay división de opiniones.


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