El blog de Carlos Salvador

El viaje económico de la FED

Casi diez años después del inicio de la crisis financiera, hemos asistido a la segunda subida de tipos de interés por parte de la Reserva Federal de los Estados Unidos. En concreto, la presidenta de la FED anunció una subida de los tipos de interés en un cuarto de punto, situando los tipos de referencia en el rango entre el 0,5% y el 0,75%, una decisión tomada al abrigo de la fase madura del ciclo económico en el que actualmente se encuentra la economía estadounidense.

En este sentido, los últimos datos macroeconómicos indican que la economía de los Estados Unidos creció en el último trimestre a un ritmo anual del 2,9%, la tasa de desempleo se situó en noviembre en su nivel de pleno empleo (4,6%) y la tasa de inflación fue del 1,6%. Al mismo tiempo, las perspectivas son favorables para 2017 y 2018, donde EEUU crecerá a un ritmo del 2,19% y el 2,08%, respectivamente. A todo esto hay que añadir los efectos de la política fiscal expansiva prometida por Donald Trump, basada en un incremento del gasto público y la reducción de impuestos. Medidas que supondrán un estímulo sobre el consumo, la demanda interna, el crecimiento, el empleo y los precios.

Los hechos han demostrado que las decisiones de política monetaria tienen efectos más allá de las fronteras de una economía y pueden condicionar en cierta medida la independencia de otros bancos centrales".

Ante este cuadro macroeconómico positivo, Yellen deberá pisar el acelerador hacia la normalización monetaria, con el fin de evitar un posible sobrecalentamiento de la economía estadounidense. Eso sí, la fuerza con la que se pulse dicho acelerador dependerá, en gran medida, de cómo Trump defina y ejecute todas esas promesas realizadas durante su campaña electoral y cómo evolucione la economía internacional. No debemos olvidar que 2017 no será precisamente un año tranquilo en los mercados internacionales, ante la incertidumbre que generará la negociación en Reino Unido, para establecer las condiciones para efectuar su salida efectiva de la Unión Europea, y las elecciones en Francia y Alemania, por no olvidar los efectos a nivel mundial de las medidas proteccionistas que también ha prometido el nuevo inquilino de la Casa Blanca.  

En cualquier caso, sea cual sea la velocidad en este camino de subida de los tipos de interés, las decisiones de la FED tendrán efectos más allá de la frontera norteamericana. De hecho, sólo hay que observar que, desde que los mercados empezaron a descontar la posible segunda subida de tipos de interés de la FED, se produjo un significativo movimiento en los mercados financieros internacionales, sobre todo en las economías emergentes (México, Brasil, India, China…). Un movimiento que viene motivado fundamentalmente porque, con unos tipos de interés más elevados, los inversores trasladan sus inversiones desde las economías emergentes hacia los Estados Unidos, en su afán por conseguir una mayor rentabilidad y asumir un menor riesgo soberano. Es por eso que en las últimas semanas hemos asistido a una fuerte depreciación de las monedas de esos países.  Por poner un ejemplo, el peso mexicano se ha depreciado un 20% en las últimas semanas.

Pero además de la fuga de capitales, otro de los problemas de las economías emergentes es que un dólar más fuerte pueda acabar provocando un fuerte riesgo para la estabilidad financiera de dichas economías, debido a que muchas de ellas tienen contraídas sus deudas en dólares. Al mismo tiempo, no debemos olvidar que el comercio es otro canal por el cual se pueden trasladar los efectos de política monetaria entre países. En tal caso, una depreciación de las monedas emergentes puede acabar provocando un estímulo para las exportaciones de dichas economías porque, en términos reales, el precio de sus productos disminuye.

Pero, cuidado, no todo son alegrías, porque una depreciación encarecerá el precio de las importaciones, provocando con ello un incremento de la tasa de inflación de dichos países. De ahí que el pasado 15 de diciembre, el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, anunciara la sexta subida de tipos de interés en 2016, situando con ello los tipos de interés en nada más y nada menos que el 5,25%.

Los hechos han demostrado que las decisiones de política monetaria tienen efectos más allá de las fronteras de una economía y pueden condicionar en cierta medida la independencia de otros bancos centrales. No duden que 2017 será un año donde los bancos centrales serán los auténticos protagonistas.  


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