Economista ciudadano

Inflación, crecimiento y reestructuración: soluciones para desapalancarse

El mundo occidental está buscando fórmulas para desapalancarse rápidamente y dejar atrás el periodo de endeudamiento tal vez más longevo y global que se recuerda. Los bancos centrales, junto a la banca comercial y de inversión, han urdido un plan que trata de justificar las malas praxis, pero sobre todo intentan no perder un solo euro en esta lucha entre acreedores y deudores.

Las economías que más han sufrido están muy ligadas al ciclo inmobiliario expansivo que ha asolado a múltiples sociedades

La guerra entre acreedores y deudores no se libra igual en la UEM y fuera de ella

Las economías que más han sufrido este penoso episodio están muy ligadas al ciclo inmobiliario expansivo que ha asolado a múltiples sociedades, incapaces de discernir la necesidad con la mera especulación, y que han transformado sus ahorros en una pesadilla que ahora empieza a ver la luz, gracias a la presión de organizaciones como la Plataforma Afectados por la Hipoteca. Entre estos países, destacan EEUU, Irlanda, Reino Unido o España, pero también hay ejemplos como Suecia, Colombia o Hungría que han padecido niveles de deuda imposibles de engullir, pero que han dado soluciones muy diferentes entre sí, lo que descalifica a quienes creen que solo hay un camino para el desapalancamiento sin quiebra y sin equidad.

Llegados a este punto, es interesante analizar qué escenarios han seguido las diferentes economías, salvando por supuesto su diferente tamaño, estructura y posición cíclica, pero que sí denotan que hay alternativas a lo que nos ha llegado, especialmente a España, desde la Comisión: pagar hasta el último euro, provocando una recesión tan profunda que a día de hoy, todavía no hemos recuperado el nivel de crecimiento previo a la crisis. La realidad es que otros países sí que han logrado mejorar significativamente su posición, mediante la utilización de herramientas de política económica, como es el fomento del crecimiento e inflación, mediante política fiscal y de rentas, y también instrumentos jurídicos, como las distintas medidas de reestructuración de deudas. La descomposición de la variación del stock de deuda incluye variables macroeconómicas, como inflación y crecimiento, y también variables financieras, como la financiación neta, la variación de la valoración de los pasivos, y finalmente los saneamientos, que incorporan la reestructuración de deuda, entre otros.

El desapalancamiento tiene múltiples instrumentos y no solo uno como impone la UE

Comenzando por EEUU, la economía norteamericana ha reducido su ratio de endeudamiento casi 20 p.p desde los máximos (2009) hasta finales de 2012, con datos provenientes de Datastream. Esta reducción se ha centrado especialmente en los hogares, con una caída de 16,6 p.p y en mucha menor proporción, la de empresas, apenas 3,3 p.p. La mala praxis de las autoridades americanas y curiosamente la súbita querencia por la propiedad de las rentas más bajas, han propiciado esta situación.

EEUU puso en marcha una política fiscal y monetaria expansiva, favoreciendo el crecimiento de la renta disponible en los percentiles de renta de hogares con mayor propensión al consumo

La apuesta en EEUU ha sido claramente una combinación entre crecimiento, inflación y saneamientos de la deuda para posibilitar la reducción de la carga de la deuda. Así, en el caso empresarial, la variable que más porcentaje explica dicha mengua es la de reestructuración de la deuda, con 6,6 p.p, seguido por el crecimiento, 6,4 p.p y la inflación, con 5,1 p.p. Por el contrario, la financiación neta y la valoración de pasivos, sin posibilidad de diferenciar entre ambas, habrían favorecido el aumento del endeudamiento. En suma, EEUU puso en marcha una política fiscal y monetaria expansiva, favoreciendo el crecimiento de la renta disponible en los percentiles de renta de hogares con mayor propensión al consumo, para generar más inflación y así no tener que frenar bruscamente el crédito, Junto a esto, apoyó mecanismos de saneamiento de balances (write off), en empresas y familias, y así ha podido capear la enorme bola de deuda mucho mejor que otras economías con el mismo problema. En el caso de la deuda de empresas, crecimiento e inflación han sido las principales vías de mejora, y en menor grado el saneamiento.

El caso británico es aún más sorprendente. La reducción del stock se ha cifrado en 17,1 p.p de los cuales, 14,1 p.p responden a un efecto de la inflación, que ha reducido el valor facial de la deuda, 6,9 p.p al crecimiento y 6,1 p.p a saneamientos, mientras que la financiación neta y la valoración de los pasivos habrían aumentado el stock, en 3,5 p,p y 5,0 p.p respectivamente. La distribución entre empresas y familias es muy parecida en el Reino Unido. De nuevo, las políticas fiscales y monetarias del Gobierno y Banco central han contribuido a mitigar el efecto perverso del exceso de endeudamiento.

El mundo anglosajón ha apostado por el crecimiento, inflación y restructuración de deuda

En el caso español, la situación cambia drásticamente. La reducción del stock de deuda es similar a los anteriores, 17,1 p.p desde los máximos de 2009 hasta finales de 2012. Las variables responsables de esta reducción son básicamente la financiación neta (-9,6 p.p) y el saneamiento/reestructuración de deuda (-7,3 p.p), especialmente a las empresas y en mucho menor grado a las familias. El crecimiento (+3,5 p.p), lejos de ayudar, ha engordado el stock de deuda, mientras que la inflación ha tenido un efecto marginal. Es decir, España ha apostado, inducida por Bruselas, por parar en seco el crédito, llevar a cabo una política fiscal procíclica y favorecer el saneamiento de la deuda empresarial, dejando a los hogares sin capacidad de consumo, especialmente a los de menor renta y mayor propensión al consumo. En suma, cortar las posibilidades de consumo e inversión, y por tanto, sin inflación, ha sido la brillante actuación tanto de los gobiernos de Zapatero, como los de Rajoy.

Los países que han apostado por políticas de crecimiento e inflación en un contexto de recesión de balances, como EEUU, RU o Irlanda, han mejorado ostensiblemente su situación interna

España y la UE han apostado por hundir la economía y la financiación para repagar deuda

En Irlanda, la diferencia es aún más brusca. El ajuste en la deuda ha sido muy drástico, una reducción de 39,4 p.p de PIB, con un efecto de la inflación muy relevante (-16,6 p.p), crecimiento (-9,9 p.p) y saneamiento de la deuda empresarial (-17,1 p.p).

En resumen, los países que han apostado por políticas de crecimiento e inflación en un contexto de recesión de balances, como EEUU, RU o Irlanda, han mejorado ostensiblemente su situación interna, reduciendo la deuda sin empobrecer a las rentas más bajas, como se ha hecho en España. Además, han mejorado su capacidad inversora al no basar todo el ajuste en la financiación neta. Por último, la apuesta por la reestructuración de deuda, tan denostada por los puristas liberales en la UEM y en España, ha sido una práctica común en países tan sospechosos de bolivarianos como EEUU, Reino Unido o Japón.    


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