Economista ciudadano

EPA para incautos

La publicación de la EPA del primer trimestre ha vuelto a sacar a relucir la munición de los resortes del poder para intentar insuflar optimismo a las huestes tristes y derrotadas, es decir la población española. A falta de la valoración oficial convencional, por estar el Gobierno en funciones, ya se han encargado los economistas de cámara de vender el tradicional humo con las cifras de la EPA del primer trimestre, normalmente negativo para el empleo en España. Pero puestos a vender recuperación y felicidad, estos licenciados y hasta doctores, presuponen que el hecho de que se destruya menos empleo que en los mismos trimestres de años anteriores, ya es una señal de que hemos salido definitivamente de la recesión de balances en la que estamos, alumbrando un nivel de paro de equilibrio entre el 15% y el 20%.

La variedad de mensajes y diagnósticos se antojan cada vez menos creíbles y más orientados a manipular la opinión de los incautos

El mensaje oficial y falaz es claro: ya estamos en la senda de la recuperación del empleo

Estos elementos coyunturales, curiosamente coinciden en un momento de punto máximo de crecimiento de este mini ciclo expansivo (2014-2016), algo que contrasta con los años 2012, 2013 y 2014, por lo que choca aún más el resultado de este trimestre, aunque es cierto que, eliminando la estacionalidad, el empleo crece un 0,9% trimestral. Lo que sigue siendo una incógnita es casar las cifras de empleo EPA, la Seguridad Social y el crecimiento del PIB, por lo que la variedad de mensajes y diagnósticos se antojan cada vez menos creíbles y más orientados a manipular la opinión de los incautos ciudadanos que todavía tienen que creerse y asumir que este tipo de empleo y condiciones laborales no son coyunturales, sino estructurales.

Hacer un diagnóstico serio con las diferentes estadísticas publicadas es complicado

Lo que sigue sin decirse claramente a la población es que hay un porcentaje cada vez más grande de la población que nunca volverán a ser contratados, es decir serán desempleados crónicos e inactivos. Es decir, si sumamos parados, inactivos y pensionistas, tenemos una cifra escalofriante de 28 millones de personas fuera del sistema productivo, en un contexto de envejecimiento acelerado y pérdida de población progresiva. Esta contingencia afecta de forma grave al crecimiento potencial, si es que esa entelequia matemática existe, pero nadie le presta atención, salvo los demógrafos que no son bienvenidos a los programas de máxima audiencia los sábados por la noche.

La tasa de actividad está estancada por debajo del 60%, con continua pérdida de activos

El drama real es que cada vez hay más excluidos del mercado laboral

La tasa de actividad está estancada por debajo del 60%, con continua pérdida de activos, 78.000 en el último año, y eso que la medición de esta variable es digna de una película cómica. No hay un registro riguroso de las personas que abandonan España para trabajar fuera, y así en las discusiones bizantinas del Parlamento, cada grupo político lanza unas cifras diferentes, demostrando la escasa calidad y transparencia de muchas de nuestras fuentes estadísticas, que lamentablemente luego se utilizan para gobernar, y así nos va. Si la actividad desciende, y es una variable procíclica o lo era, es una señal de que la población no percibe que es buen momento para ser contratado, pero, aun así, se sigue afirmando que estamos en la senda de la recuperación del empleo. Este trimestre, además, el empleo ha descendido porque una parte sustancial del empleo basura creado en Semana Santa, como todos los años, se destruye antes incluso que se publiquen las cifras oficiales. Con ello, el desempleo también se elevó y la tasa de paro volvió al 21%, cifra compatible con el máximo crecimiento de un país en la UE, un 3,3% según el PIB adelantado del primer trimestre. Con todas las cautelas, lo que sí parece desprenderse de este batiburrillo de estadísticas es que la productividad aparente del factor trabajo no crece en exceso, incluso decrecería, lo que sin duda es una gran noticia para aquellos que veneran la política económica de este Gobierno y los anteriores, ya que no hay ninguna diferencia.

Lo que sí parece que es la productividad sigue siendo la asignatura pendiente, gobierne el PP o el PSOE

Lo que los españoles deberían saber, y ahora que vuelven a ser convocados a las urnas para votar a los mismos que nos han traído hasta aquí, PP y PSOE principalmente, es que el mercado laboral español no tiene otra solución que la que proponen estos actores que obedecen las consignas del FMI y la Comisión Europea. En el corsé del euro no es posible llevar a cabo otra política económica que esta, es decir capear el temporal con empleo basura, mal pagado, pérdida de derechos y progresivo abandono de los que quedan fuera del sistema. La Seguridad Social es la gran perjudicada de este tipo de políticas, puesto que incluso con el empleo creciendo oficialmente al 3%, apenas hay incremento de recaudación, lo que sin duda afectará gravemente a la cuantía media de las pensiones futuras, ya que este modelo es insostenible.

El desmantelamiento de los derechos laborales no se debe a la crisis: ha venido para quedarse

Lo más importante de todo esto es que este modelo laboral no se debe a la crisis, es consustancial con un ideario económico, que, junto al endeudamiento, somete a los trabajadores a una situación de estrés traumático que les imposibilita protestar, gritar o reivindicar sus derechos, bajo el síndrome de: “mejor trabajar una hora que nada”.    

España seguirá con una tasa de paro de equilibrio entre el 15-20%, con un estancamiento secular

La tasa de paro de equilibrio en España se sitúa entre el 15%-20%

En suma, España seguirá con una tasa de paro de equilibrio entre el 15-20%, con un estancamiento secular y un abandono permanente de todos aquellos que no puedan o quieran ser emprendedores frustrados y que caigan en el desempleo crónico. De momento, 1,6 millones de hogares no tienen ningún miembro ocupado, lo cual debería ser objeto de debate social. A cambio de este drama, siempre sale el latiguillo: estos hogares hacen chapuzas y así sobreviven, y si no, viven del pensionista. Este modelo de economía informal, pobreza vergonzante y estadísticas falseadas y de mala calidad es lo que alimenta el mal llamado populismo, pero no solo aquí. La sociedad europea está profundamente enferma, como lo prueba la reacción frente al reto de los refugiados y todo ello se intenta silenciar con vallas. En España, tenemos una corte de economistas y medios de comunicación que claman que este trimestre ha sido el mejor desde 2009 y les publican sus análisis. Pero la crisis de los medios convencionales daría para una tesis doctoral.


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