La Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea (EASA) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) han hecho públicas las medidas que deberán adoptar los pasajeros, operadores aéreos y aeroportuarios para garantizar la seguridad de la salud de los viajeros y el personal de aviación una vez que las aerolíneas reanuden los horarios regulares de vuelo después de la severa interrupción causada por la covid-19. 

La guía, basada en las directrices avanzadas por la Comisión Europea la pasada semana y que ahora deberán adaptar todos los operadores de la Unión, obliga a los pasajeros a mantener una distancia física de 1,5 metros en el aeropuerto. No será así en el avión, donde sólo se concreta que "los operadores de aviones deben garantizar, en la medida de lo posible, el distanciamiento físico entre los pasajeros ".

Las aerolíneas ya se habían mostrado claramente en contra de tener que dejar parte del avión vacío para asegurar estas distancias, pues aseguran que reforzarán la limpieza y desinfección diario de la cabina y el riesgo de contagio se minimiza con el sistema de ventilación del avión, que se renueva cada dos o tres minutos, mezclando aire limpio del exterior con aire del interior filtrado mediante filtros de recirculación HEPA o de alta eficiencia.

Uso obligatorio de mascarilla

Las autoridades europeas también obligan a los pasajeros a usar mascarillas dentro de las instalaciones aeroportuarias y en el avión, "desde el momento en que ingresan a la terminal de salida hasta que salen del aeropuerto en su destino". Sólo se permitirá no hacerlo "en casos donde se especifique lo contrario, como durante los controles de seguridad o el control de fronteras". También estarán exentos de hacerlo "los niños menores de seis años y las personas que tengan una razón médica para no usarlas". 

Además, EASA recuerda a los pasajeros que "por lo general, las mascarillas se deben reemplazar después de usarlas durante cuatro horas o cuando se mojan o se ensucian, por lo que deben garantizar un suministro suficiente para toda la duración de su viaje". No obstante, pide a los aeropuertos que incorporen máquinas expendedoras para asegurar el suministro a los pasajeros; y que informe sobre el uso, retirada y desecho correcto de las mascarillas después de usarse. 

Otras medidas

Las autoridades europeas recuerdan que "el uso de mascarillas debe considerarse solo como una medida complementaria y no como un reemplazo de otras medidas preventivas establecidas, como el distanciamiento físico o la higiene meticulosa de las manos, o el cuidado en taparse la boca y la nariz con un papel o con su brazo al estornudar o al toser, incluso cuando estén usando la mascarilla". 

Finalmente, "se recomienda someter a los pasajeros que parten a la terminal a controles de temperatura  inmediatamente después de ingresar a las instalaciones del aeropuerto". EASA pide a los operadores que nieguen el acceso al edificio y al avión -o en caso de estar ya en el interior, que se les expulse o desembarque- a aquellos pasajeros que no cumplan con las medidas preventivas vigentes. Además, "pueden estar sujetos a acciones adicionales según lo decidan las autoridades locales en el aeropuerto de salida", sentencia. 

También se espera que los pasajeros mismos asuman "una responsabilidad personal". Por ejemplo, los pasajeros que tienen síntomas compatibles con covid-19 (fiebre, tos, pérdida repentina del olfato, dificultad para respirar) o que saben que han estado en contacto con un caso "no deben llegar al aeropuerto o deben posponer su viaje para proteger a sus compañeros de viaje". Los que no viajen deberán despedirse del pasajero antes de ingresar al edificio de la terminal, excepto en casos especiales definidos.