Hoteles, comercios, restauración y compañías de transporte inician este viernes una movilización en Mallorca contra la inacción del Gobierno de Pedro Sánchez en la crisis turística provocada por la covid-19. Los empresarios de la isla, que representan el 45% de su PIB, reivindican un plan de rescate que ayude a reflotar el negocio; así como un plan de vacunación que reactive la actividad turística este verano.

Bajo el lema 'SOS Turismo', una treintena de asociaciones del sector en Baleares, y más concretamente en Mallorca, llaman a empresarios y trabajadores a sumarse a este grito de auxilio con grandes pancartas y carteles en sus fachadas. Además, la intención es que este movimiento perdure en el tiempo y se sumen a él cada vez más afectados. Algunas cadenas con sede en Mallorca ya han confirmado su adhesión, como el Grupo Barceló.

Las patronales del sector que apoyan esta iniciativa defienden que es necesario acelerar el proceso de vacunación para llegar a una inoculación del 70% antes de la temporada estival, no después, como aseguró Sánchez en la 113 reunión del Consejo Ejecutivo de la Organización Mundial del Turismo (OMT) celebrada el pasado mes de enero.

Miles de empresas en riesgo

Esta previsión ha hecho saltar las alarmas en las islas, muy dependientes del turismo internacional. De hecho, Baleares es la región más afectada en términos económicos por la covid-19. Durante el año 2020, su PIB bajó un 27%, según datos difundidos por el Banco de España en un reciente artículo analítico.

El retraso del plan de vacunación y el retorno de las restricciones por las nuevas variaciones del virus no han hecho más que aumentar la preocupación del sector, que reclama una apertura de fronteras este verano para recuperar el pulso. Sólo en Baleares hay 18.590 empresas dedicadas al turismo, la mayoría con menos de 100 trabajadores, según el Instituto de Estadística del Ejecutivo autonómico.

Estas empresas llegaron 'tocadas' a la crisis del coronavirus por el impacto de la quiebra del turoperador Thomas Cook en septiembre de 2019, que anualmente aportaba millones de turistas europeos al archipiélago y que entonces requirió un balón de oxígeno por parte del Gobierno.

Entonces, el Instituto de Crédito Oficial (ICO) lanzó una línea de financiación avalada por el Estado para autónomos y empresas de las comunidades más afectadas (Canarias y Baleares); una medida que amplió en marzo por la pandemia. Los empresarios también se han podido beneficiar de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), pero ahora reclaman ayudas directas que actúen de salvavidas ayuden a mantener activas las empresas.

El turismo ha recriminado al Gobierno en varias ocasiones que no exista un plan de ayudas específico para este sector pese a representar el 13% de la economía del país. Sin embargo, el Ministerio que dirige Reyes Maroto asegura que se han invertido más de 25.000 millones de euros para amortiguar el daño económico y social provocado por el virus en el sector; pero cerca del 80% de esta cuantía corresponde a las medidas generales (avales del ICO, ERTE y prestación a autónomos).