La multinacional española TSK ha perdido en Kuwait una demanda presentada por un proveedor español por importe de 0,57 millones de euros. La pyme española demandó a la ingeniería asturiana, con una facturación anual cercana a los 1.000 millones de euros, por retrasos en su mayor obra en el país, la planta de energías renovables de Shagaya.

En la sentencia del tribunal kuwaití, a la que ha accedido Vozpópuli, se indica que en virtud del contrato de subcontratación firmado en diciembre de 2016, TSK encargó a la demandante los trabajos de la primera fase del proyecto Shagaya.

El proyecto consistía en la producción de energía renovable, mediante energía eólica y solar, tanto fotovoltaica como térmica, "con el objetivo de diseñar, crear e implementar la primera estación politécnica para la producción de energía eléctrica a partir de fuentes renovables con una capacidad de 50 megavatios".

De acuerdo a la sentencia del tribunal kuwaití, del pasado mes de abril, TSK "cometió negligencia a la hora de ejecutar sus obligaciones contractuales", lo que provocó el retraso en la fecha de ejecución de las obras, hasta febrero de 2018.

TSK factura al año cerca de 1.000 millones de euros, la mayoría en el extranjero, y emplea a más de un millar de personas

El retraso y la oposición de TSK al pago de importes debidos a la pyme demandante en su obra en Kuwait ocasionó "pérdidas económicas demostradas" a esta última, que interpuso una demanda tras tratar de alcanzar un acuerdo amistoso, según se explica en la sentencia.

El tribunal kuwaití condena a la ingeniería española a abonar a la demandante, asesorada por el despacho Gesico, el importe de 209.312,360 dinares kuwaitíes, aproximadamente 0,57 millones de euros.

TSK no ha querido comentar esta información aludiendo a que es de tipo "confidencial", y dice que "no existe ni demanda ni condena firme contra TSK Electronica y Electricidad en los tribunales de Kuwait".

Impacto negativo de 51 millones

La crisis del grupo Sniace, en el que TSK era uno de sus principales accionistas, y una reclamación de Hacienda, supuso un impacto negativo de 51 millones de euros en el resultado consolidado de 2019 del grupo asturiano.

Sniace anunció en febrero de 2020 su entrada en fase de liquidación después de que el grupo Cogen Energía España rompiera el contrato de arrendamiento y gestión de la planta de Torrelavega, por la decisión del Gobierno de reducir hasta en un 35% la retribución para las plantas de cogeneración.

TSK era el primer accionista de Sniace, con el 28,89% del capital, y tuvo que deteriorar su participación a raíz de la liquidación de la compañía cántabra y los saldos deudores originados, por importes de 28 y diez millones de euros, respectivamente.

TSK cerró el ejercicio 2019 con fondo de maniobra positivo por importe de 176 millones de euros

La compañía explica en sus cuentas de ese ejercicio, que incluye en una emisión de pagarés presentada a finales del pasado año, que durante 2019 la Agencia Tributaria envió al grupo una "propuesta de liquidación" en concepto de Impuesto por sociedades "por discrepancias en relación con la aplicación por el grupo de la exención sobre las rentas procedentes del extranjero obtenidas por Uniones Temporales de Empresas que operan en el extranjero".

La reclamación de Hacienda supuso un impacto negativo en las cuentas de 2019 de TSK de 13 millones de euros.

TSK, controlada por su fundador, Sabino García Vallina, con el 84,37% de las acciones, emplea a más de 1.000 personas y factura cerca de 1.000 millones de euros anualmente, representando las ventas fuera de España el 94% del total del grupo.

La compañía indica que en el informe de solvencia elaborado en noviembre de 2020 por Axesor Risk Management "se establece que la posición de liquidez del Emisor es mejorable y se ha visto mermada por la disminución en la generación de caja operativa, impactada por retrasos en la ejecución de proyecto".

No obstante, el informe de solvencia destaca que la situación de la posición de liquidez de la compañía "se ve matizada por el acceso a múltiples fuentes de financiación". A 31 de diciembre de 2019, para atender a sus necesidades de pago, TSK disponía de un fondo de maniobra positivo que asciende a 176 millones de euros, y de un saldo de tesorería e imposiciones por importe de 143 millones y 24 millones de euros, respectivamente.