Los herederos de Industrias Titán han vendido el avión privado de la familia y han liquidado la sociedad Fugl Business Air S.L, a través de la cual gestionaba y operaba la aeronave, según ha podido saber Vozpópuli.

Fuentes cercanas a la compañía explican a este medio que los hermanos Joaquín y Alberto Folch-Rusiñol Faixat, hijos del fundador del imperio de las pinturas Titanlux, han tomado esta decisión en un momento de reestructuración del negocio. 

El avión que usaba el propietario Folch-Rusiñol, y que ocasionalmente alquilaba a terceros, apenas realizó dos operaciones en 2019 -ambas en septiembre- y ninguna en los dos años anteriores, según los datos de tráfico del gestor aeroportuario español (Aena).

Las citadas fuentes señalan el limitado uso de la aeronave por parte de los nuevos gestores de la matriz como principal motivo de su venta. "Los hijos están más enfocados en el negocio principal de las pinturas y ya no lo utilizan", detallan. 

Números rojos de Titanlux

En 2018 Industrias Titán entró en números rojos por primera vez en su historia, coincidiendo con el relevo generacional en la gestión de la matriz. Concretamente, la compañía de pinturas perdió 1,8 millones de euros ese año, frente a unos beneficios de casi 6 millones en 2017 y de 2,3 millones en 2016. 

Este resultado negativo se debió, fundamentalmente, al gasto extraordinario de reorganizar su negocio. No obstante, la compañía redujo en casi un 90% el resultado de explotación negativo, hasta los -1,6 millones; y la facturación se mantuvo estable, con un volumen de negocio cercano a los 100 millones de euros.

Los propietarios de Industrias Titán ya habían experimentado el riesgo de entrar en pérdidas en años anteriores, pero se habían salvado las cuentas con los dividendos de sus acciones en el banco Sabadell, que finalmente vendió para amortizar deuda.