El Gobierno no quiere volver a subir el IVA para cuadrar las cuentas, pero la presión para que lo haga no hace más que crecer. La Comisión Europea lleva años pidiendo esta medida, la OCDE se subió al carro hace unas semanas y el Fondo Monetario Internacional (FMI) lo hizo este martes en la presentación de la declaración tras la última misión en España. A su parecer, se pueden recaudar hasta 15.000 millones eliminando exenciones y tocando los tipos reducidos para que la recaudación del impuesto se acerque más a la de otros países europeos.

Pero no solo los organismos internacionales están presionando el Gobierno, también el sector privado. El Círculo de Empresarios sugirió cambios en el IVA hace solo unas semanas cuando presentó su último informe sobre fiscalidad. Y ahora lo ha hecho el Instituto de Estudios Económicos (IEE), el 'think tank' de la CEOE. En realidad, el IEE cree que hay que recurrir al gasto y no a los ingresos para reducir el déficit, pero se inclina por tocar el IVA y los Especiales si no queda más remedio que aumentar la carga impositiva. 

Lo que no quiere en ningún caso es que se vuelva a tocar el IRPF, el Impuesto de Sociedades o las cotizaciones sociales, como acaba de hacer el Gobierno. De hecho, el IEE está muy enfadado con las últimas medidas, que han supuesto para las empresas un hachazo fiscal de 14.000 millones: casi 9.000 millones por la recuperación de los pagos fraccionados y unos 5.000 por la eliminación de deducciones del Impuesto de Sociedades y la subida de las bases de cotización. 

El IEE duda de que las últimas medidas aprobadas permitan cumplir el objetivo de déficit de 2017

Además, asegura que valdrán para cuadrar el déficit en 2016, pero no en 2017. Según sus últimas previsiones, el déficit se quedará en el 3,3% el año que viene, dos décimas por encima de lo que exigen las autoridades comunitarias. Y lo peor de todo es que estos cambios, tanto los de 2016 como los de 2017, afectarán a la actividad de las empresas y, por tanto, a la economía española.

Por ejemplo, el organismo presidido por José Luis Feito está convencido de que la recuperación del mínimo obligatorio en los pagos fraccionados de Sociedades hará que se resienta considerablemente la inversión en el cuarto trimestre. La medida se aprobó el 30 de septiembre y ha afectado a dos de los tres pagos del año (octubre y diciembre). Y está teniendo un efecto muy negativo en los flujos de tesorería de las empresas, tanto que puede haber llevado a posponer algunos proyectos de inversión.

Y algo parecido sucede con las recientes medidas aprobadas por el Consejo de Ministros en materia fiscal y social, que, según el IEE, afectarán negativamente a la inversión empresarial, a la creación de empleo e incluso a la tasa de desempleo estructural en España. El organismo avisa de que incidirán especialmente en los parados de larga duración y con un menor nivel de cualificación, dificultando su vuelta al mercado laboral.

El aumento de las bases de cotización tendrá un impacto negativo en el desempleo y la competitividad empresarial

“Son medidas que van en la dirección equivocada e impactarán negativamente tanto en la inversión empresarial como en la generación de empleo en los próximos meses”, sostiene en su último informe, en referencia a la limitación de algunas deducciones en el Impuesto de Sociedades, la subida del 8% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y el incremento de la bases de cotización, de un 3% en el caso de la base máxima y de un 8% de la base mínima.

En concreto, critica el aumento de la base máxima porque elevará considerablemente los costes laborales de las empresas y tendrá, por tanto, un impacto negativo en el desempleo y la competitividad empresarial. Según el 'think tank', los incrementos de los costes laborales tienden a provocar aumentos en la tasa de desempleo y, en especial, dificultan el acceso al mercado de trabajo de los colectivos más vulnerables: los parados de larga duración y los de menor nivel de formación.

Subir el SMI no es la respuesta

Algo parecido ocurre con el SMI. El IEE sostiene subirlo no es la respuesta para aumentar de forma duradera los salarios ni para combatir la desigualdad, puesto que disminuye la probabilidad de acceso al mercado laboral de algunos colectivos, como los más jóvenes y los que tienen un nivel de cualificación menor.  Además, en España puede provocar una subida salarial generalizada, algo que el IEE considera negativo para la competitividad de la economía española.

De hecho, el Instituto va un poco más allá y asegura que la subida del SMI puede incluso suponer una mayor precarización salarial al hacer que las empresas tiendan a quedarse con trabajadores más jóvenes a los que puede pagar ese SMI y prescindir de los más mayores, con carreras laborales más altas y mejor remuneradas. “La existencia de salarios bajos poco tiene que ver con el nivel del SMI”, sostiene el IEE, que apuesta por otro tipo de medidas para solucionar este problema como la flexibilización del mercado de trabajo y el aumento de la formación.