Los precios de la electricidad acumulan tres días de récord y la factura de luz cabalga hacia cotas nunca antes vistas en el mes de junio. Todo ello, mientras los consumidores se intentan adaptar a los controvertidos horarios de consumo. La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha defendido en el Congreso que reducirá la tarifa de manera inmediata bajando impuestos. Aunque no ha especificado qué impuesto ni cuánto se reducirá la factura. Fuentes contrastadas del sector avanzan que será 7% que llega de los 125 millones al mes que pagan las empresas por generar electricidad. 

Ribera prepara un recorte al denominado “impuesto a la generación”. Una tasa del 7% del valor de producción de todas las centrales. El impuesto que provoca que las empresas paguen precios más elevados en el mercado mayorista (pool) y que aumenta, aún más, el coste final de los hogares. La recaudación anual de este impuesto ronda los 1.500 millones y se utilizan para intentar tapar el déficit que existe en el sistema eléctrico español. Es decir, el Gobierno retirará de manera temporal a las empresas este impuesto para aliviar su beneficio para que, a su vez, las eléctricas reduzcan el importe final que cobran a los consumidores. 

Este es el movimiento que el mercado espera que haga Teresa Ribera para solucionar la papeleta de bajar inmediatamente la factura de la luz. Pero la bajada de impuesto no ha sido detallada. La ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico se ha limitado a asegurar que planean “suspender elementos fiscales de manera temporal”.

Y desde el sector se han empezado a hacer cábalas. Se abre la puerta también a dos impuestos que pagan directamente los consumidores en su factura: el 21% de Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) y el 5,1% del Impuesto Especial sobre la Electricidad que pagan los españoles por hacer uso de los recursos.

Dos impuestos "muy difíciles de tocar", según comentan los expertos. Desde el mercado abren la puerta a una posible reducción del 21 al 10% del IVA en los primeros kilovatios de la tarifa o un posible ajuste en la recaudación del mercado de emisiones que controla la propia administración. Movimientos más rocambolescos que nunca se han realizado y que prácticamente están descartados.

Por su parte, en octubre de 2018, con el precio de la electricidad a 58 euros el megavatio hora (€/MWh) (este martes cotizaba por encima de 91 euros), Teresa Ribera decidió rebajar el famoso impuesto de generación para domar la factura de la luz. Un ajuste fiscal del 7% que, en estos momentos, provocaría que precios de la electricidad de 90 €/MWh se reduzcan a 84 €/MWh.

Ribera lo ve "temporal"

Sea lo que sea, la medida será temporal. Teresa Ribera declaraba en la Cámara Baja que este ajuste fiscal serán “medidas provisionales hasta tanto se aborde en profundidad, con rigor y congruencia la reforma de nuestra fiscalidad energética”, ha señalado. “Mientras buscamos una respuesta solvente, es obvio que este gobierno debe de ser sensible y debe preocuparse por los consumidores”, defendía ante los diputados. 

"Un parche", lo definen desde el sector. "Se avecina un año de muchas curvas con el precio de la electricidad y estas medidas no son suficientes", añaden. La revisión fiscal se incorpora a los otras dos medidas estrella del Ministerio para la Transición Ecológica que también pretenden bajar el precio de la luz.

Mientras buscamos una respuesta solvente, es obvio que este gobierno debe de ser sensible y debe preocuparse por los consumidores

Teresa Ribera

Medidas que todavía no han visto la luz. Por un lado, el proyecto de ley por el que se crea el Fondo Nacional para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico (FNSSE) y, por otro, el anteproyecto de Ley para corregir el dividendo extraordinario que reciben las centrales no emisoras como consecuencia de los costes del CO2 en el mercado de derechos de emisión.

Las estimaciones apuntan a que el mecanismo para actuar sobre este dividendo de carbono producirá una rebaja cercana al 4,8% para los consumidores domésticos y del 1,5% para los consumidores industriales. Por su parte, el FNSSE, que se aplicará progresivamente en un plazo de cinco años, producirá una reducción del 13% al final del periodo sobre la factura doméstica. Mucho tiempo para una factura de la luz que lleva disparada tres meses.