La creación de una Superliga Europea como la que acaba de anunciar Florentino Pérez, primer presidente del proyecto, mete en un lío a Telefónica. El operador de telecomunicaciones español consiguió los derechos para emitir la Champions League durante las tres próximas temporadas hace solo unas semanas.

La compañía dirigida por José María Álvarez-Pallete compró los derechos para ofrecer la competición hasta el año 2024. Desde el operador se mostraban contentos con la operación, que se produjo además con un descuento en el precio del 15% (abonó 975 millones de euros) respecto a lo que pagó en su día Mediapro (1.100 millones de euros).

Sin embargo, el lanzamiento de la Superliga, que comenzaría a emitirse en agosto, es un torpedo a la línea de flotación de la estrategia del operador español.

La UEFA ha amenazado con sanciones a los equipos que participen en la Superliga Europea

Lo es principalmente por dos motivos. El primero es que devalúa la actual Champions League, por lo que queda en entredicho si la operación de compra de derechos de esta competición europea se ha producido en los términos ventajosos que en su día aireó el gigante azul.

El hecho de que quince de los grandes clubes de Europa no vayan a participar en la Champions League -siempre que la Superliga Europea se convierta en una realidad- deprecia el valor de la competición, dado que de celebrarse la Champions, se haría con ausencias insustituibles de equipos de primerísimo nivel.

La otra variable que afecta al operador está en la razón de ser de la Superliga, los derechos audiovisuales. El pago por la visión de esta clase de acontecimientos es lo que permite financiar la misma y abonar los correspondientes premios a quienes la ganen. Telefónica ha declinado hacer declaraciones a este medio acerca de la situación de los derechos del fútbol con la irrupción de la Superliga Europea.

Además de ser un problema para las compañías que pretendan pagar los derechos de emisión del fútbol, la Superliga es un golpe para los intereses de los patrocinadores de LaLiga y la Champions League, especialmente para Banco Santander y Mastercard, que patrocinan ambas competiciones.

Multiplicación de ingresos

La idea del proyecto es que se cuadripliquen los ingresos respecto a la Champions League. El Real Madrid ingresa por sus derechos audiovisuales en torno a 250 millones de euros por temporada. Con este nuevo formato, podría llegar a embolsarse 1.000 millones de euros por toda la competición, si bien son cantidades que pueden cambiar en función del desarrollo del proyecto. El campeón de Champions se lleva un promedio de 120 millones, mientras que el campeón de la Superliga podrá llegar a ingresar alrededor de 400 millones o más.

Un incremento en las cantidades que será satisfecho, en gran medida, mediante el pago por los derechos de emisión de aquellas empresas interesadas en retransmitir el torneo.

Se trata de algo que choca directamente con el enfoque de Telefónica si hablamos de su oferta futbolística. La compañía apuesta históricamente por tener todas las grandes competiciones, y la puesta en marcha de la Superliga supone otra carga más en el 'debe' de la corporación de telecomunicaciones. Tocará hacer números para ver si es o no rentable servir esta competición. No es descartable, tampoco, que la Superliga repercuta en subidas de precios en la factura del cliente.

Orange también se verá afectada

No hablamos solo de problemas para Telefónica. Orange también tiene los derechos del fútbol -recomprados a Telefónica- y si desea contar con esta nueva competición tendrá que aflojar la chequera. A Vodafone y MásMóvil, sin el fútbol en su estrategia, la creación de la Superliga no les afecta.

"El AC Milan, el Arsenal FC, el Atlético de Madrid, el Chelsea FC, el FC Barcelona, el FC Internazionale Milano, la Juventus FC, el Liverpool FC, el Manchester City, el Manchester United, el Real Madrid CF y el Tottenham Hotspur se han unido como Clubes Fundadores. Se invitará a otros tres clubes para que puedan unirse antes de la temporada inaugural que empezará lo antes posible", publicaba en un comunicado el Real Madrid, club presidido por Florentino Pérez, principal impulsor de esta nueva competición.

La competición estará formada por 20 clubes. Los 15 equipos fundadores y otros cinco combinados adicionales que accederán cada año en función del rendimiento alcanzado en la temporada anterior. Los partidos se jugarán entre semana, al tiempo que los clubes participarán en sus competiciones locales.

La temporada comenzará el próximo mes de agosto con dos grupos de diez equipos. Jugarán partidos de ida y vuelta. Los tres primeros de cada grupo se clasificarán de forma automática para los cuartos de final. "Los clubes que acaben en cuarta y quinta posición jugarán un playoff adicional a doble partido".

Posteriormente se jugarán playoffs de doble partido a partir de cuartos de final para llegar a la final, que se disputará a partido único, a finales de mayo, en una sede neutral", concluye el comunicado del Real Madrid, que asegura que la Superliga mantiene conversaciones con la FIFA y la UEFA para articular la competición de la mejor manera posible.

Sin embargo, la UEFA ya ha amenazado con sanciones a los clubes que participen en el torneo, tal y como ha publicado Vozpópuli. Estos jugadores no podrán participar en las competiciones organizadas por estos organismos, como por ejemplo los mundiales.