Tesla acaba de anunciar una inversión de 1.500 millones de euros en bitcoin y la posibilidad de que sus vehículos se compren con este activo digital en el que muchos no confían desde su lanzamiento en 2008. Lo cierto es que empresas con licencia para ofrecer tarjetas de crédito ya disponen de este soporte en el que almacenar bitcoins y pagar en cualquier comercio. Transacciones que en muchos casos los establecimientos desconocen que han incluido criptomonedas.

Herminio Fernández, CEO y fundador de Eurocoinpay y experto en criptomonedas, abunda más en el concepto. "Consiste en convertir criptomonedas en euros para que esas tarjetas se puedan cargar con euros y los usuarios puedan pagar en cualquier comercio o establecimiento que no acepte criptomonedas. Es como tener una tarjeta de crédito en el banco. Hay que tener dinero para poder pagar, y te lo van quitando de tu cuenta. En este caso, igual: a medida que vas gastando dinero te quitan dinero de tu monedero, pero en vez de euros te quitan moneda virtual", declara.

"Tanto Visa como Mastercard lo permiten. En realidad no son estas entidades quienes lo hacen directamente, ya que ambas trabajan con la cuenta bancaria de la plataforma o del tercero que da esos servicios. Lo que hacen es aceptar proyectos con criptomonedas. Cuando el cliente quiere utilizar la tarjeta y pagar con moneda virtual, la plataforma que ofrece la tarjeta recarga el plástico con euros tras hacer la venta previamente", explica Jorge Soriano, CEO de Criptan, plataforma dedicada a comprar, vender y gestionar bitcoins.

Los comercios que reciben el pago no saben que el bitcoin ha sido parte de la operación, porque ellos sólo analizan la última parte de la misma, la que se realiza con euros. Entre las empresas que ofrecen este tipo de tarjetas destacan fintech y neobancos como Revolut o 2Gether. Estas tarjetas no se limitan, ni mucho menos, al bitcoin. Permiten el pago en otras criptodivisias.

El negocio de estas plataformas está en el cobro de comisiones en cada transacción

Una vez se ha hecho la recarga, el usuario puede utilizar la tarjeta en el comercio. "Por eso el intercambio que se produce es euro-euro entre tarjeta y comercio. En el caso de la tarjeta de Criptan, permitiremos pagar directamente sin tener que recargar la tarjeta, evitando así un paso extra, aunque el intercambio seguirá siendo euro-euro", asegura Soriano.

El negocio principal de Criptan es el de otras muchas páginas de Internet, denominadas exchanges, que facilitan al usuario la adquisición de cualquier criptomoneda: bitcoins, ethereum, ripple, litecoins, etcétera. Sólo hay que disponer de una tarjeta de crédito, Paypal o cualquier otro método de pago, elegir la cantidad en euros que se desean comprar, de qué moneda y hacer la transacción.

Binance es la mayor plataforma de compra y venta de monedas virtuales por volumen de transacciones. Es el ejemplo de que estamos ante un sector en ebullición. "En nuestro caso, contamos con 46 millones de comercios de 200 regiones diferentes que admiten el pago a través de nuestra plataforma", explica Luis Vaello, director general de la compañía en España. Además, Binance cuenta una criptomoneda propia, denominada BNB.

¿Qué comercios permiten este tipo de pagos?

"Cualquier establecimiento que soporte Visa y Mastercard puede asumir estos pagos. Para el comercio, el proceso se simplifica y se paga euro-euro, no criptomoneda-euro, aunque en el caso de CriptanPay, nuestro sistema cumple con la filosofía cripto. La empresa o comercio acepta criptomonedas como pago y lo que se produce es un intercambio entre monedas virtuales", apunta Soriano, quien añade que "el usuario envía monedas virtuales al comercio y nuestro sistema las convierte en euros de forma automática cuando se recibe el pago, eliminando el problema de la volatilidad", asegura. Hablamos ya de plataformas de pago, no de tarjetas de crédito. El comercio acepta pagos en criptomonedas pero recibe euros en cuenta. Debe haber un acuerdo al margen de los que se tengan con Visa o Mastercard para que se acepte el pago en moneda virtual.

El modelo de negocio de estas plataformas está en las comisiones. En el caso de Criptan, se llevan un 1,95% de cada operación si es de una billetera ajena a la suya, y de un 1% si es a través de su aplicación.

Prácticamente la totalidad de compañías que ofrecen servicios de pago en criptomonedas disponen de una app tanto en Android como en iOS para gestionar las distintas criptomonedas, y también las cuentas bancarias o tarjetas tradicionales para realizar las transacciones.

Cada vez más empresas tradicionales miran de cerca el mundo cripto. "Empresas pequeñas, comercios tradicionales, de barrio, y personas particulares, pierden el miedo a las criptomonedas, a su volatilidad. Los mensajes que aseguraban que eran una estafa o una burbuja no se sostienen. Las monedas virtuales van a ir comiéndole valor al oro porque son mucho mejor activo financiero", asegura Fernández, de Eurocoinpay.