Se avecina una nueva "avalancha" de Expedientes de Regulación Temporal de Empelo (ERTE) en el sector turístico y de la hostelería. Los sindicatos advierten de que el número de trabajadores que actualmente están afectados por esta medida podría duplicarse en las próximas semanas, pues aunque "el verano ha servido para reducir los ERTE, en octubre volverán en cascada".

En el mes de septiembre había 136.821 trabajadores de la hostelería y 116.710 del sector del alojamiento en ERTE, según los datos divulgados este viernes por el Ministerio de Seguridad Social. De estas 253.531 personas suspendidas de empleo, la inmensa mayoría era por fuerza mayor (el 97% del total). 

"Nuestra previsión es que esa cifra se va a duplicar. Creemos que como mínimo 500.000 empleados del sector turístico estarán en ERTE en los próximos meses con la nueva extensión", aseguran fuentes de CCOO en conversaciones con Vozpópuli. Una tendencia que en UGT confirman: "Sí, prevemos que aumente la gente que se va a incorporar a los ERTE". 

Los sindicatos explican que una parte "muy importante" de este incremento corresponderá al sector hotelero, considerada por el Ejecutivo como una de las actividades más perjudicadas por el impacto de la pandemia y, por tanto, en la que se pueden alargar los ERTE por fuerza mayor hasta el 31 de enero de 2021.

Por un lado, los alojamientos vacacionales de Baleares, Levante o Costa del Sol han adelantado el cierre de la temporada al 30 de septiembre y "volverán a suspender a parte de la plantilla activa en verano", argumentan. De hecho, según los datos de Seguridad Social, Baleares es la única comunidad donde ya aumentaron los ERTE en el mes de septiembre, con un 18% más de afectados que en agosto.

Además, se prevé que las "malas expectativas" de los rebrotes y las restricciones en los países emisores terminen de lastrar al sector en aquellos destinos donde aún se esperaba una alta actividad, como Canarias, con su temporada alta turística entre noviembre y marzo.

Por otro lado, los hoteles urbanos se enfrentan a la pérdida del turismo de negocios, de congresos y cultural, este último con una gran dependencia de los viajeros internacionales. "Una parte gordísima de hoteles de costa y urbanos va a cerrar porque no hay clientes", comenta Gonzalo Fuentes, responsable estatal de Hostelería y Turismo de la Federación de Servicios de CCOO. 

Amenaza en la hostelería

En la hostelería también se prevén cambios. Con la vista puesta en este sector, el Gobierno ha ideado un nuevo ERTE de limitación de actividad para aquellas compañía que estén perjudicadas por algún tipo de restricción de actividad o de movilidad, sin necesidad de que se les imponga el cierre. 

Con las restricciones de movilidad para combatir la expansión del virus y el confinamiento progresivo de zonas en ciudades como Madrid, "habrá mucho bar de barrio que cierre o se mantenga abierto sólo con una parte minoritaria de las plantillas", acogiéndose a esta modalidad de ERTE, indica Fuentes. 

"En Madrid, el sector de la restauración y hostelería se ha quedado a mínimos: se reducirán las terrazas y los espacios, se cerrarán antes los locales y, además, la gente tiene más miedo a salir y su capacidad de gasto ha mermado bastante", añade Hilario Pinilla responsable de hostelería de UGT. 

A esto hay que sumar otros establecimientos como las salas de fiesta, discotecas o locales nocturnos, donde la actividad ha quedado totalmente suspendida y tendrán una exoneración total de las cotizaciones sociales. Además, CCOO recuerda que hay "bares y restaurantes muy ligados a la situación turística que entendemos se podrán acoger a los ERTE por fuerza mayor".