Siemens Gamesa pertenece en un 67% a Siemens Energy. Y, en las últimas semanas, ha tomado fuerza la posibilidad de que los alemanes pongan cerca de 5.000 millones de euros para recomprar el 33% que les falta y sacar a la española de Bolsa. Un opción que va tomando fuerzo con el paso del tiempo como la mejor forma de dejar de competir con su propio jefe.

"Existe un problema de solapamiento en el mercado entre Siemens Gamesa y Siemens Energy, hasta comparten mismo nivel de capitalización (17.000 millones)", explican fuentes financieras cercanas a la empresa. "Se debe solucionar este problema, ya que tener a estas dos divisiones separadas divide al inversores institucional que apuestas por empresas con presencia en la descarbonización de la economía", añaden.

Porque el principal activo de Siemens Energy para captar inversores, además de sus negocios de transmisión y gas, es el propio 67% de la empresa española. Siemens Gamesa, que desde 2018 preside Miguel Ángel López y dirige Andreas Nauen, ha ido aumentando paulatinamente la presencia alemana tanto en su consejo como en los puestos de dirección. Desde la fusión en 2017, se ha ido acrecentando el debate sobre la 'españolidad' de la empresa.

Un proceso que tendría la puntilla con su posible exclusión de la Bolsa española y que cortaría cualquier tipo de independencia de Zamudio (sede de Siemens Gamesa) con Múnich. Una posibilidad que puso encima de la mesa el Financial Times a mediados de mayo y que el diario Expansión llegó a señalar que ya existían asesores contratados por parte de Siemens para poner en marcha esta operación.

Un escenario al que se decidió responder desde Múnich, sin negar la posibilidad de que se produzca a futuro. “Aunque, por supuesto, no podemos excluir ningún escenario en el futuro, podemos confirmar que Siemens Energy no está trabajando actualmente en una oferta pública de adquisición en relación con Siemens Gamesa”, decía su misiva remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Siemens Gamesa, Vestas e Iberdrola

Mientras el debate de su exclusión de Bolsa va tomando fuerza, su negocio se enfrenta a importantes retos. Aunque la eólica es una de las fuentes energética más de moda y sus aerogeneradores son claves en este despliegue. Las dificultades llegan porque cada vez van reduciéndose los parques eólicos que desplegar y su negocio empieza a concentrarse en que las energéticas quieran apostar por 'palas' más eficientes.

Y esto ya se refleja en sus cuentas. Entre septiembre y marzo, su particular semestre fiscal, Siemens Gamesa registrado pérdidas de 54 millones de euros. Además, el fabricante decidía estrechar las previsiones de ventas para el año fiscal 2021, situándolas en el rango bajo de las guías de entre 10.200 y 10.500 millones de euros, frente a las anteriores de entre 10.200 y 11.200 millones de euros.

El mercado se lo reparte prácticamente con el fabricante danés Vestas. Ambas compañías se están encontrando con la menor demanda y las dificultades de permisos medioambientales de las organizaciones. Vestas ha intentado esquivar este escenario con aerogeneradores marinos flotantes, con menor impacto medioambiental. Un alternativa clave ante el 'boom' de los parques eólicos marinos.

Estos productos han conquistado a Iberdrola, un histórico cliente de Siemens Gamesa que el pasado 25 de mayo anunciaba un suministro y mantenimiento de sus turbinas eólicas de Vestas para un parque en el Mar del Báltico. La segunda 'traición' a Siemens Gamesa tras salir en enero de 2020 de su accionariado. Una decisión de la energética de Ignacio Sánchez Galán que deja todo el futuro de la empresa vitoriana en manos de los alemanes.