Francisco Reynés lleva defendiendo desde febrero que el negocio de Naturgy mantiene la misma senda pese a la mediática Oferta Pública de Adquisición (OPA) del fondo australiano IFM. Sin embargo, sus planes a medio plazo se mantendrán en secreto mientras dure la OPA. El presidente de la energética, tras dos aplazamientos, ha decidido dejar en ‘stand by’ el anuncio de su plan estratégico hasta que se cierre la operación valorada en 5.000 millones por el 22,6% de la compañía. 

Una decisión que provoca que hasta finales de este año los inversores no conozcan la letra pequeña de los planes del equipo de Reynés más allá de 2022, que es cuando finaliza el último plan cuatrienal de Naturgy. De momento, lo único que se sabe es que invertirán mil millones de euros en renovables a lo largo de 2021, con una apuesta clara por reforzarse en geografías con monedas fuertes (euro, dólar y libra) que cuente con un entorno estable.

Dos columnas que se resumen en reducir su exposición al gas y a Latinoamérica. Una senda en la que tendrán mucho que decir los dos consejeros que quiere meter IFM en la mesa de gobierno, si tanto el Gobierno que lidera Pedro Sánchez como la CNMV dan luz verde a su OPA.

Esta posible entrada de nuevos miembros al consejo de administración es el principal motivo de esta paralización del plan estratégico. El órdago lanzado por el fondo australiano el pasado mes de enero dejaba en el aire los planes de la energética para presentar su nueva hoja de ruta. "La oferta pública se lanzó en el momento en el que estábamos preparando la presentación", aseguraba Francisco Reynés en febrero.

¿Qué compras hará Reynés?

El plan estratégico servirá también para entrar en detalles con su idea de rotación de activos. Es decir, la capacidad que tiene la empresa de seguir generando valor para la compañía tras cerrar ventas como el reciente acuerdo con la italiana ENI para zanjar la disputa sobre Union Fenosa Gas (UFG) y mediante esta operación obtuvo 600 millones de dólares (493,2 millones de euros). 

Un acuerdo que se anunció pocas semanas después de la venta de su filial chilena de redes eléctricas Compañía General de Electricidad (CGE) por 2.570 millones de euros a State Grid International Development. Un acuerdo que cerró en noviembre y que provocó la primera cancelación de su Capital Markets Day para detallar su hoja de ruta hasta 2026. 

La siguiente fecha fue febrero, pero saltó por los aires después de que el 26 de enero IFM desvelase al mercado su oferta parcial. La principal duda de este plan es dónde va a invertir este ‘nuevo’ dinero. La única compra que ha anunciado la energética que preside Reynés 'a bombo y plantillo' en este período ha sido la entrada en el negocio renovable en Estados Unidos a través de la compra de una pequeña empresa fotovoltaica por 50 millones de euros, tal y como adelantaba Vozpópuli en el mes de noviembre

“Las oportunidades de inversión serán estudiadas al detalle para maximizar su oportunidad”, explicaba este martes Reynés a los analistas presentes en su conferencia de los resultados del primer trimestre de 2021. “Tenemos capacidad para utilizar el flujo de caja (cash flow), no buscamos crecer con una gran operación, sino más como lo que hemos hecho en Estados Unidos a través de proyectos en desarrollo”, añadía.

El otro punto importante son sus planes para su negocio en España, donde la empresa es el tercer operador del mercado eléctrico y donde domina el 69% de la distribución. La energética está en plena negociación con los sindicatos para reducir su plantilla en algo menos de mil personas, mientras se posiciona como uno de grandes actores del ambicioso Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030 que ha puesto en marcha el actual Gobierno.