El Banco de España ha presentado una serie de medidas para mejorar la contratación este jueves. Entre ellas, el regulador ha propuesto poner en marcha la mochila austriaca como fórmula para que los trabajadores tengan un fondo de capitalización al que podrán acudir para complementar la pensión, como indemnización en caso de despido o como ahorro en caso de que se cambien de empresa.

El Banco de España ha propuesto que se realice una reducción del 50% de los costes del despido actuales para que las empresas costeen este fondo de ahorro para sus trabajadores. Las compañías tendrían que pagar seis días por año trabajado.

De esta manera, las empresas tendrían que destinar un porcentaje de los salarios brutos de sus empleados para crear un fondo de capitalización. Para el trabajador supondría en la práctica disponer de una cuenta de ahorros gestionada por fondos privados para que generen rentabilidad. La renta inicial sería incrementada con las aportaciones que las empresas realicen a lo largo de la vida laboral de una persona.

Se trata de un fondo personal, por lo que si el empleado abandona un puesto de trabajo para sumarse a otra empresa, se llevaría la mochila con él y el dinero aportado por su anterior empleador se sumaría a las aportaciones de su nueva empresa. El Banco de España ha propuesto poner en marcha la iniciativa con una parte de los fondos europeos con una aportación de 8.031 millones de euros.

El regulador considera que esta medida sería muy beneficiosa para las empresas porque abarataría los costes del despido y las diferencias en las indemnizaciones entre trabajadores por antigüedad o por tipo de contrato cuando son despedidos.

Dualidad en el mercado de trabajo

El Banco de España explica en su Informe Anual, publicado este jueves, que la medida serviría para luchar contra la dualidad del mercado de trabajo, ya que las compañías no se fijarían tanto en el coste del despido a la hora de contratar o prescindir de un trabajador, sino que lo harían en función de su eficiencia y productividad. Este cambio, además, sería positivo para la economía en su conjunto, ya que primarían las decisiones basadas en la productividad.

"Como sabemos existe mucha desigualdad entre las indemnizaciones por despido de trabajadores fijos y temporales, esto supone también una merma de eficiencia para el conjunto del mercado laboral español bastante elevada. Las decisiones de contratación pueden basarse más en los costes de despidos que en la idoneidad o eficiencia de un trabajador para un puesto", ha explicado Óscar Arce, director de Economía y Estadística del supervisor.

Los costes de despido se reducirían todos un 50%, manteniendo la actual diferencia entre el coste de despido de los contratos temporales (8 días por año trabajado que pasarían a ser 4 días) y el de los indefinidos (20 días en los despidos procedentes que pasarían a ser 10, y 33 días en los improcedentes que pasarían a ser 16,5).