Plus Ultra adeuda todavía unos 155.000 euros en reclamaciones por vuelos retrasados y/o cancelados en las rutas de España con Chile y Perú, según se desprende de la información aportada a Vozpópuli por Reclamador.es, empresa especializada en la gestión de reclamos de pasajeros a aerolíneas.

Plus Ultra ha tenido que afrontar ya indemnizaciones por valor superior a 300.000 euros por retrasos de más de tres horas o cancelaciones de vuelos en las líneas de Madrid con Santiago de Chile y Lima. El 33% de estas reclamaciones, por valor de 155.000, siguen adeudadas. Se trata, siempre, de quejas susceptibles de indemnización, según los criterios de Reclamador.

La aerolínea rescatada por el Gobierno con 53 millones de euros, y que acumulaba pérdidas desde su creación en 2011, operó solo unos pocos meses en Chile, donde tenía hasta 2019 una agencia de viajes gestionada por Gustavo Cuevas Manríquez. Este directivo ha sido vinculado al despacho de abogados Cuevas Abogados, que aparece como intermediador de operaciones opacas en los Papeles de Panamá.

Plus Ultra, la aerolínea con más quejas en España

Vozpópuli ya desveló que Plus Ultra fue la segunda aerolínea con mayor volumen de quejas de pasajeros en 2019 y la primera en 2020, con un 0,8% de reclamaciones por pasajero. Esto es, diez veces más que la media del sector aéreo.

En 2020, 502 pasajeros de Plus Ultra presentaron una denuncia ante AESA que se ajustaba al reglamento europeo tras verse afectados por una cancelacióndenegación de embarqueretraso o cambio de clase.

Este medio ha podido cotejar que al menos decenas de las reclamaciones contra la aerolínea desde que empezó a operar vuelos -en 2016/2017- han acabado incluso en distintos juzgados españoles -fundamentalmente, de lo mercantil-. 

Plus Ultra
A fecha de febrero, Plus Ultra solo tenía un avión. Ha llegado a usar cuatro en total.

En varios de estos procesos, los jueces han exigido a la aerolínea que indemnice al pasajero por retrasos y/o imprevistos de su responsabilidad, estimando las demandas parcial o incluso íntegramente.

Dentro de estas causas judiciales, destacan las quejas por los vuelos de Plus Ultra con, precisamente, Santiago de Chile, una de las primeras rutas que empezó a operar. También han tenido lugar litigios similares con sentencias contrarias a la aerolínea por su servicio en la ruta con Lima (Perú), otro de sus destinos primigenios.

Mayor cuota de reclamaciones

Tal y como lo reflejan los registros de AESA, Reclamador ha recibido más solicitudes por Plus Ultra de las que le correspondería por su cuota de mercado (del 0,03%). La aerolínea supuso un 1% de los procesos abiertos por Reclamador en 2018, y el 0,3% en 2019.

La mayor parte de ellos, como se refleja al inicio de este artículo, corresponden a vuelos Madrid Barajas-Arturo Merino Benitez International (Santiago de Chile) y viceversa, y Madrid Barajas-Jorge Chavez International (Lima) y viceversa.

Los medios OkDiario y El Español se han hecho eco en las últimas semanas de denuncias por presunta emisión de facturas falsas contra Plus Ultra para justificar movimientos de dinero, por ejemplo, hacia su filial en Chile.

Riesgo de insolvencia

La propia Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) ha reprendido al Gobierno por no incluir en sus previsiones macroeconómicas y fiscales riesgos importantes para las cuentas públicas como la posibilidad de que las entidades que han rescatado, como Plus Ultra, acaben siendo insolventes no puedan devolver el dinero recibido.

"El Fondo de Apoyo a la Solvencia de empresas estratégicas, dotado con 10.000 millones de euros y gestionado por la SEPI, supone otro riesgo fiscal sobre el que no se aporta información en la Actualización del Programa de Estabilidad (APE), pese al volumen de operaciones concedidas y la posibilidad de insolvencia de algunas de las empresascomo podría ser el caso de la empresa Plus Ultra Líneas Aéreas", señala la Airef en su último informe.

De hecho, esta aerolínea consiguió salvarse de la disolución in extremis antes de la pandemia de la covid-19 gracias a un préstamo de un banco panameño que tiene detrás a Camilo Ibrahim, un empresario venezolano vinculado con la vicepresidenta del Gobierno de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez.