El Gobierno baraja que los trabajadores con sueldos más altos y sus empresas paguen más cotizaciones sociales a la Seguridad Social en las dos décadas que van desde 2025 a 2045. El objetivo: engordar los ingresos del sistema para cubrir el elevado coste que supone pagar las pensiones de la generación del babyboom.

En concreto, está sobre la mesa del diálogo social la posibilidad de 'destopar' las bases máximas de cotización. Estas son la parte del salario de un trabajador -que incluye el sueldo mensual, las horas y pagas extra, si las hay, prorrateadas, y las vacaciones retribuidas y no disfrutadas- sobre las que se aplican los tipos de cotización.

Las bases de cotización están limitadas por arriba y por abajo, de forma que, en 2021, la base máxima en España es de 4.070,10 euros, lo que supone que aunque el sueldo mensual del trabajador sea muy superior a esa cantidad, el tipo de cotización se aplicará sobre esa cifra. Este tipo es del 28,3% -del que el 23,6% corre a cargo de la empresa y el 4,7% restante a cargo del empleado-.

De aplicar este tipo, sale la contribución mensual que hacen las empresas y los trabajadores en concepto de cotizaciones sociales a la Seguridad Social, equivalente a 1.151,8 euros mensuales en caso de cotizantes por la base máxima, una cuantía que el Ejecutivo se plantea subir de forma temporal para sanear el sistema.

La medida, en cualquier caso, sería coyuntural y sólo estaría en vigor entre 2025 y 2045, el periodo en el que la Seguridad Social tendrá que hacer frente a un gasto más elevado porque será el tiempo en el que la numerosa generación del babyboom (los nacidos entre finales de 1950 y mediados de 1970) estén jubilados y cobrando su pensión pública.

La medida se negociará para 2022

De ahí que el Gobierno estudie la opción de elevar las bases máximas, quitando ese tope, y, al hacerlo, incrementar la recaudación, ya que ese 28,3% se aplicará sobre una cuantía más alta. Ese aumento de ingresos ayudará a que la Seguridad Social pueda pagar las pensiones que le corresponda durante ese periodo.

"La Seguridad Social tiene que hacer algunos retoques, sobre todo desde la perspectiva del destope. Si tanto hablamos de Europa y de cómo se mantienen los sistemas europeos, somos el país de la Unión Europea que tiene el tope más bajo, pero con grandísima diferencia", adelantaba el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, en declaraciones a La Sexta.

Por su parte, la base mínima de cotización queda definida por el Salario Mínimo Interprofesional, así que si éste se sube también subirá la base mínima y crecerán los ingresos de la Seguridad Social, aunque en menor medida al tratarse de cuantías más bajas.

La subida que se está estudiando de la base máxima no será muy pronunciada, lo que podría facilitar el acuerdo con sindicatos y patronal a lo largo de 2022. El Ejecutivo no quiere que todo el peso del aumento del gasto recaiga en los trabajadores, de ahí que plantea un mecanismo adicional para que los propios pensionistas también asuman parte del ajuste.

El Mecanismo de Equidad Intergeneracional, la segunda palanca

Así, además de subir las bases, la segunda palanca en la que se quiere apoyar el Gobierno para poder sufragar el gasto de las pensiones de los babyboomers es la creación del llamado Mecanismo de Equidad Intergeneracional, un instrumento que sustituirá al Factor de Sostenibilidad y que supondrá un leve ajuste para las pensiones de esa generación.

Según avanzó Escrivá en TVE en unas declaraciones no exentas de polémica, los pensionistas de esa generación podrán elegir entre alargar un poco su vida laboral -unos meses- o bien cobrar algo menos de pensión.

El ministro adelantó esta posibilidad el mismo día en que el Ejecutivo firmaba con los agentes sociales el acuerdo para sacar adelante el primer paquete de la reforma de las pensiones, que principalmente revaloriza las pensiones con la inflación y aprueba incentivos y desincentivos para acercar la edad real de jubilación a la edad legal.