La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha advertido este miércoles, en su último informe sobre el empleo, de que la tasa de empleo (el porcentaje de personas que trabajan de entre la población en edad de hacerlo) no recuperará su nivel previo a la crisis en España antes de 2023.

"España concluyó el 2020 con una tasa de empleo del 61,1%. La fuerte recuperación económica y del empleo experimentada en el 2021 y la proyectada para el 2022 no serán suficientes para alcanzar el nivel precovid de PIB per cápita y tasa de empleo (63,5%) antes del 2023", han recogido en su informe.

Esta organización cree que hará falta un año y medio más, al menos, para que el país recupere los niveles de empleo y vuelva a registrar la misma tasa de paro que en 2019.

En agosto de 2020, meses después del inicio de la crisis, la tasa de desempleo en España había aumentado en 3 puntos porcentuales, llegando al 16,5%. Pese a la pandemia, la tasa de paro se situó en el conjunto de 2020 en el 15,5%, tan sólo 1,4 puntos por encima del año anterior, recuerda la OCDE.

"Con el relajamiento de las medidas contra la pandemia, y la recuperación de la actividad económica, la tasa de desempleo cayó a 15,4% en mayo del 2021, ligeramente más elevada que pre-covid. Las proyecciones sugieren que ésta permanecerá 0,6 puntos por encima de las tasas pre-crisis aún a finales de 2022", apuntan.

El riesgo de 'trabajadores zombies' en los ERTE

La OCDE advierte también del riesgo que supone la obligación de mantener el empleo durante seis meses desde que terminan los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) y señala que sus futuras prórrogas sólo deberían cubrir los "empleos en sectores con potencial para reanudarse".

"Las empresas deben comprometerse a no despedir durante los 6 meses posteriores a un ERTE, lo que genera el riesgo de que algunos trabajadores se queden atrapados en trabajos inviables", alertan.

Señalan también que los jóvenes y las personas con bajo nivel educativo son las que se van a ver más afectadas por la ralentización económica.

"A raíz de la pandemia el apego al mercado laboral entre los grupos más vulnerables ha disminuido. Las personas vulnerables que perdieron el empleo al principio de la pandemia se encuentran ahora en desempleo a largo plazo y la recuperación de sus horas de trabajo es más lenta que de los trabajadores con mayor vínculo con el mercado laboral", señalan. De hecho, a finales de 2020 había un 60% más de personas sin empleo durante 6 meses que antes de la pandemia.

La tasa de paro juvenil, que aumentó 10 puntos hasta el 42% en los primeros cuatro meses de la pandemia, se sitúa ahora en el 36,9%, pero sigue siendo la más alta de la OCDE, como se puede apreciar en el gráfico.