Las plantas de Nissan en Barcelona, que siguen produciendo vehículos, veían meses atrás un futuro esperanzador para los 1.600 trabajadores cuando se formó la mesa de la reindustrialización y empezaron a estudiar diferentes proyectos para sacar adelante una de las más emblemáticas fábricas de Cataluña. Pero ahora, los nervios y el pesimismo comienzan a aflorar entre los empleados, que ven como el futuro se vislumbra más oscuro ante lo que ellos ven como una falta de interés y una notable descoordinación por parte de las administraciones.

Así lo denuncian los comités de empresa, que señalan la lentitud con la que, a su juicio, avanza el proceso de reindustrialización y la descoordinación entre administraciones. Por eso han asegurado que volverán a movilizarse si no se da un giro positivo. Y es que tras cuatro reuniones de la mesa de reindustrialización, constituida por la dirección de Nissan, los representantes de los trabajadores y las administraciones públicas, los sindicatos han dado ya la voz de alarma preocupados por la falta de iniciativa.

"La reindustrialización era parte del acuerdo al que se llegó en agosto con Nissan. Mientras no se reindustrialicen las plantas estamos en conflicto. Y no se están dando los plazos para ello", ha alertado el representante de CCOO, Miguel Ángel Boiza. Desde SIGEN-USOC, Miguel Ruiz ha insistido: "Desde el mes de septiembre estamos anclados y no nos lo podemos permitir. No dudaremos de volver a las calles, el conflicto no se ha acabado".

También desde UGT señalan que la plantilla está nerviosa y ha instado a Nissan a "dejar de mirar sólo por sus intereses" y a participar activamente en el proceso de búsqueda de un proyecto industrial que salve los 1.600 empleos directos que están en el aire y los miles de puestos de trabajo indirectos del tejido industrial que corren también peligro.

De momento se sabe que hay tres proyectos sobre la mesa que podrían asumir el empleo que dejará Nissan cuando cierre definitivamente sus plantas a finales de este año, todos ellos ligados con el coche eléctrico. Uno de ellos es una fábrica de baterías para abastecer el mercado español y parte del europeo de coches eléctricos, otro un centro de electromovilidad integrado por varias empresas y un tercer proyecto que sería una planta para ensamblar coches eléctricos.

Movilizaciones en la campaña electoral

Los comités de empresa han instado a la Dirección de Nissan y a las diferentes administraciones a acelerar tanto la búsqueda de inversores como la concreción del proyecto que se considere más adecuado, tras destacar que éste debe servir no sólo para la planta de Zona Franca, la más importante, sino también para la de Montcada y la de Sant Andreu. Los sindicatos critican la evidente descoordinación entre las administraciones y lamentan que los políticos les den su apoyo de palabra pero luego no hacen nada.

Ante la falta de iniciativa que perciben tanto en el Gobierno Central como en el de la Generalidad Catalana, destacan que hay comunidades autónomas como la Valenciana que se están postulando para acoger una fábrica de baterías e instan a las administraciones a utilizar los fondos europeos para la recuperación para afianzar el nuevo proyecto en Cataluña y dar continuidad a los miles de empleos que están en juego.

Si los trabajos de la mesa de reindustrialización no se agilizan, los sindicatos estudian incluso movilizarse durante la actual campaña electoral, en la que, además, echan de menos propuestas sobre la industria. Boiza ha alertado que no se puede esperar a septiembre para decidir qué proyecto se materializará porque este plazo deja escaso margen de tiempo para los trabajos de transformación que deban realizarse, con lo que teme que los trabajadores se vean abocados al paro durante un tiempo antes de reincorporarse a la nueva actividad.