Hace sólo unos días la bicentenaria casa de subastas Christie's vendió la obra 'Everydays - The First 5000 Days', del artista Mike Winkelmann (Beeple), por 69 millones de dólares. El comprador recibió un Token No Fungible (NFT) que garantiza que la obra es auténtica. Los NFT (veremos unos párrafos más abajo qué son) han irrumpido en el mercado del arte con mucha fuerza. En las últimas semanas la venta de obras en formato digital a través de esta tecnología, basada en blockchain, se ha multiplicado exponencialmente.

Los medios de comunicación también se aventuran en este nuevo mundo. La agencia de noticias Asociated Press puso hace unas semanas una obra de arte comemorativa de las elecciones norteamericanas de 2020, registradas por primera vez con blockchain. Días después de la propuesta la obra cotizaba a 16.608 dólares. Las aplicaciones de NFT son múltiples. Una de ellas podría ser el acceso a determinadas informaciones o noticias de forma exclusiva.

En España existe un proyecto piloto sobre la aplicación de los NFTs en el ámbito de los medios de comunicación. Se trata de Nftnews, una sala multimedia construida con NFTs de fotografía, podcasts e ilustraciones. Pero la sala también contará con artículos, memes, Gifs, vídeos y cualquier otro contenido utilizado en medios de comunicación. Los creadores del mismo tienen previsto presentarlo en la Universidad de Periodismo del País Vasco, de la mano del catedrático de periodismo Gorka Jakobe Palazio

Los NFT representan algo único, irrepetible, y están desarrollados con blockchain

Ha sido desarrollado por Eduardo D’Attellis (Venezuela), Ingmar Frey (México), Javier Arrés (España) y Covadonga Fernández (España). Nftnews cuenta con varias salas distribuidas por tipos de soportes y expresiones: fotos, ilustraciones, podcasts, noticias, reportajes, vídeos, memes, gifs y otras expresiones artísticas alternativas. El usuario puede pujar por ellos y obtener a cambio un NFT.

¿Qué es un NFT?

Un token, traducido al español, es una ficha que representa algo. Podemos pensar, por ejemplo, en los festivales de música en los que se abonan las consumiciones con fichas de plástico. Esas fichas -tokens- tienen un valor, representan lo que cuestan un par de minis de cerveza, un refresco o una hamburguesa. Son monedas pero en otro formato y con una aplicación muchísimo más circunscrita a una circunstancia, a un momento.

Los tokens aportan ciertas ventajas. Una de ellas es que no tienen un valor por sí mismos, sino que lo tienen por aquello a lo que representan. De poco serviría a un ladrón robar los tokens con los que los asistentes al festival pagan las consumiciones. Fuera del recinto no son más que plástico. Blockchain ha permitido digitalizar este tipo de activos para que puedan utilizarse en redes cerradas -festivales, recintos- en internet.

Según William Mougayar, autor del libro ‘The business blockchain’, un token es “una unidad de valor que una organización crea para gobernar y gestionar su modelo de negocio y dar más poder a sus usuarios para interactuar con sus productos, al tiempo que facilita la distribución y reparto de beneficios entre todos sus accionistas”.

Se puede resumir en una suerte de marchamo o sello que garantiza a un usuario, por ejemplo, una participación en una empresa, ejecutada a través de una ronda de financiación o compra de acciones. Al estar basado en tecnología blockchain, todo lo que pasa con ese token queda registrado. Toda la red sabe lo que pasa con cada token de cada persona. Es como jugar al parchís. Si todos están en la partida, es complicado hacer trampas. Ese es el valor de blockchain -cadena de bloques en español-. Todos los participantes/equipos que participan en la red comparten los registros, por lo cual si alguien trata de modificar el contenido de un token, el cambio debe ser validado por todos los miembros de la red. Esto dificulta mucho las estafas. Garantiza la veracidad de aquello a lo que representa el token.

Los Tokens Fungibles son aquellos que no se diferencian entre sí. En el caso de los bitcoins y otras monedas virtuales todos los tokens que representan cada unidad de esta moneda son iguales. Se pueden intercambiar. En el caso de los NFT (Tokens No Fungibles) cada unidad es única en sí misma. Representa algo irrepetible. Por este motivo este tipo de token se utiliza en casos concretos como herramienta para subastar desde obras de arte virtuales hasta información digital de medios de comunicación.

Un usuario que compre una obra y reciba el token que la representa podrá revenderla en el futuro. El comprador sabrá que lo que compra es realmente una obra genuina, con lo que se asegura que pertenece al artista que la creo, y que la obra es auténtica. Cuando este token -que puede asociarse también a obras físicas- es adquirido por otra persona en una subasta, el creador puede cobrar un porcentaje de la transacción. El token almacena toda la información de lo que ha sucedido con la obra -cuando y a quién se ha vendido, en qué momento, etcétera-.