Villadangos del Páramo tiene 1.000 habitantes, una torre con 300 años y un anónimo búnker desde el que Mercadona gestiona millones y millones de datos de toda España. El edificio es insulso: un rectángulo de hormigón levantado sobre un terreno yermo. De puertas adentro, los muros protegen a la temperatura exacta la tecnología punta que procesa un activo clave para la empresa: la información.

El Centro de Proceso de Datos de Villadangos del Páramo es una de las infraestructuras menos conocidas y más cruciales para la compañía con la mayor plantilla de España. Desde aquí se almacena y procesa toda la información de los procesos más críticos de la compañía. Por ejemplo, los cobros en las tiendas, el control de los 'stocks', el cálculo de los pedidos, o las altas y bajas de los productos.

"El CPD juega un papel muy importante. Disponer de infraestructura propia operada por Mercadona nos permite tener el control y poder garantizar mejor los procesos digitales", señalan fuentes de la empresa. Cada vez que un cliente adquiere un producto en cualquiera de los 1.641 supermercados, la información viaja hacia Villadangos del Páramo.

Que una empresa que tiene los cuadros de mando en Valencia instale su base informática en ese rincón de la España vaciada tiene una explicación. El volumen de la información gestionada es tan ingente que Mercadona necesita tener en funcionamiento siempre dos centros de proceso. Si uno falla -una hipótesis complicada pero no imposible-, el otro siempre estará listo para garantizar el servicio.

El primer 'búnker' que instaló Mercadona está en su tierra natal, en Albalat dels Sorells (Valencia). Luego levantó el de Villadangos del Páramo en una parcela de 7.000 metros cuadrados. "Para garantizar la continuidad en los procesos digitales de Mercadona, es necesario que ambos estén a una distancia suficientemente importante, unos 700 kilómetros. Y Villadangos se sitúa a la distancia adecuada de Albalat", explican desde la empresa que lidera Juan Roig. "En caso de que uno de los dos centros de datos dejara de funcionar, por accidente en la instalación o por desastre natural, el otro no se vería afectado y podría sustituirlo", añaden.

Luego está el 'factor temperatura'. "El clima de Villadangos del Páramo nos aporta una reducción significativa del consumo eléctrico por el ahorro en climatización, una cuestión muy importante en este tipo de instalaciones", recuerdan en la empresa.

La instalación leonesa incluye también la infraestructura de comunicaciones que permite conectar todas las sedes de Mercadona, desde las tiendas a las oficinas, pasando por los almacenes y grandes centros logísticos. De hecho, en Villadangos del Páramo Mercadona cuenta con uno de los mayores de España. En la casa los llaman "Almacenes Siglo XXI". Son enormes bloques logísticos inteligentes, totalmente automatizados, que ahorran tiempo y, por supuesto, dinero.

Mercadona
Complejo logístico de Mercadona en Villadangos del Páramo (León). MERCADONA

El primero inauguró en 2007 en Ciempozuelos (Madrid). Más tarde se sumaron a la lista el de Villadangos del Páramo, Abrera (Barcelona) y Vitoria-Gasteiz (Araba/Álava).

La inversión de Mercadona en el CPD leonés acumula una inversión de 54 millones de euros, necesaria para implantar la tecnología más moderna -y segura- de cómputo y almacenamiento. Se tardó dos años en construir y en el proceso participaron 60 empresas. 30 de ellas asumieron la tarea puramente informática, con una media de 250 personas en activo, sobre todo, para adaptar programas.

Expansión online Mercadona

Al contrario del bloque logístico, el centro de datos apenas aporta empleo a Villadangos del Páramo. "Toda la infraestructura informática se opera a distancia, y en el edificio sólo se realizan trabajos puntuales de mantenimiento", precisan fuentes de Mercadona.

El CPD es una de las piezas clave en la expansión de Mercadona hacia nuevos negocios. Sobre todo, el servicio de compra online, que se puso en marcha hace sólo tres años. Según la última memoria anual, la empresa generó por esta vía en 2020 ventas de 176 millones euros a través de 1,2 millones de pedidos. Cada uno de esos tickets viajó instantáneamente por las redes para quedar registrada en el anónimo búnker de León.