Brasil es el mercado en el que opera Santander que, con diferencia, más aporta al resultado del primer banco español.

En 2019 el negocio del grupo en el país supuso el 28% del total del beneficio ordinario (excluido el neto de plusvalías y saneamientos), seguido de España (15%); Santander Consumer Finance (13%); Reino Unido (11%); México (9%); y Estados Unidos (6%).

Y también es el mercado en el que el banco presidido por Ana Botín contempla mayores riesgos por la materialización en contra de procesos judiciales, laborales y fiscales, a pesar de que el año pasado la reforma tributaria de la Administración Bolsonaro impulsó el beneficio de la entidad: Santander se anotó en el pasado ejercicio 551 millones de euros por cambios en la normativa fiscal en Brasil.

Santander incluye entre los principales riesgos operacionales del último trimestre de 2019 las reclamaciones laborales en Brasil

La filial de Santander en Brasil contempla como riesgo posible -calificación que no requiere provisiones- la materialización en contra de procesos judiciales, laborales y fiscales por importe de 25.568 millones de reales brasileños, 5.381 millones de euros aproximadamente. El grupo ha ido aumentando en los últimos años esta factura, que en 2017 valoraba en 18.741 millones de reales brasileños.

De acuerdo a información publicada recientemente por la filial brasileña de Santander en la SEC, el regulador del mercado estadounidense, procesos relacionados con la tributación de la remuneración de empleados suman un impacto posible de 5.052 millones de reales brasileños (1.063 millones de euros).

El banco se juega otros 4.835 millones de reales brasileños (1.018 millones de euros) en casos vinculados a desgravaciones fiscales. Además, diversas administraciones territoriales de Brasil reclaman impuestos de servicios sobre operaciones que la entidad no entiende como tales por importe de 3.139 millones de reales (661 millones de euros). 

Posible impacto de 300 millones de euros

Santander también arrastra procesos judiciales por reclamaciones fiscales por la compra de Banco Real, una operación que data del año 2007, cuando Santander, unido al Royal Bank of Scotland y Fortis, se hizo con ABN Amro Real. El banco español estima en 1.419 millones de reales (300 millones de euros) el posible impacto de este proceso en contra.

El banco español advierte en la presentación realizada la pasada semana de sus resultados de 2019 que, durante el cuarto trimestre del año, los principales focos de atención del riesgo operacional han sido, además de la evolución de los casos antiguos, los asuntos legales y regulatorios en curso, "las reclamaciones laborales en Brasil".