Casi tocaba la medianoche de ayer miércoles cuando UGT llegó a un acuerdo con Lidl que le hizo apartarse de la convocatoria de huelga en los supermercados, planificada para este jueves. CCOO, por su parte, ha seguido con el llamamiento a la protesta aunque el seguimiento, como es lógico tras la salida de UGT, se ha visto reducido con fuerza.

En este sentido, y aunque los sindicatos contaban con el cierre de más de 240 tiendas, la cifra estaría muy lejos de este número, un dato que habrá que esperar a conocer a lo largo el día. Así, el seguimiento sí está siendo mayor en los almacenes de la cadena de supermercados, no así en muchos de los establecimientos. CCOO cuenta con cerca del 40% de la representación sindical.

Con todo, tras la salida de UGT de esta convocatoria quedan en el aire las siguientes medidas de presión que ya estaban poniendo sobre la mesa los representantes de los trabajadores: desde concentraciones en las inauguraciones de nuevas tiendas hasta otra huelga en el periodo navideño.

El acuerdo de UGT

El acuerdo firmado por UGT, con un 30% de la representación, recoge medidas que se estaban reclamando para la protesta, como el control de aforo con vigilancia externa en las tiendas de la cadena o la condonación de horas negativas generadas durante la covid-19.

Reconoce el sindicato que hay otros temas que todavía no han podido pactar con la empresa, pero señalan a la mesa de negociación del convenio colectivo como el lugar donde discutirlo. "Lo que hemos aprobado ahora son temas que no podían exsperar", explican fuentes de UGT.

Diferencias con País Vasco

Los sindicatos CCOO y UGT venían denunciando estos días que "no existen protocolos de prevención" para iniciar la actividad de forma segura en secciones recién abiertas al público, como el caso del textil; o que la compañía "ha incumplido" el acuerdo firmado al principio del estado de alarma, en el que se comprometían a pagar las horas extra al 150% reconociendo así el sobreesfuerzo que está realizando la plantilla.

Una situación que se vio empeorada de forma súbita cuando Lidl firmó un acuerdo con el sindicato ELA: "Un acuerdo que recoge propuestas sistemáticamente ignoradas por la empresa y que solo es de aplicación en el País Vasco", insistían los representantes de los trabajadores.

En un comunicado hecho público la semana pasada, la compañía se defendía recalcando que desde el inicio del estado de alarma su prioridad "ha sido en todo momento garantizar la seguridad y la salud de nuestros clientes y, especialmente de nuestros empleados, siendo muy conscientes del esfuerzo que están realizando en su día a día".

En esta línea, la cadena alemana de supermercados apuntaba que ha implementado "todo tipo de medidas" para garantizar la máxima seguridad, tanto en las 600 tiendas de España como en nuestros almacenes y oficinas.