Otra vergüenza que sumar al proceloso, debilitado y en ocasiones aparentemente corrupto sistema concursal español: cerca de nueve años después de que se declarara uno de los mayores concursos de acreedores del sector inmobiliario español, el de la sociedad Mag Import -controlado por el empresario valenciano Bautista Soler-, la Justicia ha concluido que la administradora concursal designada por el juez no debía ocupar dicho cargo.

La Audiencia Provincial de Madrid ha acordado, en sentencia fechada el pasado día 1 de julio, separar de su puesto como administradora concursal de Mag Import a la abogada Fedra Valencia, del despacho Cuatrecasas.

De acuerdo a la sentencia dictada por los magistrados Ángel Galgo, Gregorio Plaza y Francisco de Borja Villena (ponente), de la Sección 28 de la Audiencia Provincial de Madrid, la profesional nombrada como administradora en el concurso de Mag Import incurrió en conflicto de interés, al trabajar también como asesora en otro proceso concursal de uno de los mayores acreedores de la inmobiliaria, el banco Natixis, que reclamaba 266 millones de euros.

Bautista Soler controlaba a través de Mag Import el 15% del capital de Gecina, una de las mayores inmobiliarias de Francia

La sentencia tiene lugar casi ocho años después de que fuera denunciado el conflicto de interés en el juzgado mercantil en el que se declaró el concurso de Mag Import, el Mercantil número cinco de Madrid (en octubre de 2012).

Uno de los acreedores de la inmobiliaria, la sociedad TR Hotel Sabiñánigo -controlada por personas vinculadas al mismo Bautista Soler y su socio Joaquín Rivero- presentó escrito en el juzgado en septiembre de 2013 denunciando que Fedra Valencia defendía al principal acreedor privilegiado de Mag Import, el banco francés Natixis, en otro concurso (el de una autopista).

En ese escrito de recusación, los representantes de la familia Soler, una de las mayores fortunas valencianas, advertían que la abogada de Cuatrecasas había ocultado esa información, y participado en negociaciones y acuerdos con Natixis y otros acreedores privilegiados, que no habían sido comunicados a Mag Import.

Los jueces dicen que a pesar de la incompatibilidad no está en duda la honestidad de la abogada de Cuatrecasas

"No cabe duda de que en el caso de la administración concursal de este concurso concurre un conflicto de intereses actual y relevante", subrayan los jueces de la Audiencia Provincial en su reciente sentencia.

"Dicho conflicto de intereses existe por concurrir en la misma persona, Fedra Valencia García, el deber de servir y defender con total objetividad e independencia los intereses del concurso, derivado de la función de administración concursal, con la designación como abogada para asuntos profesionales de una entidad de crédito implicada como acreedora en este concurso", explican.

Los magistrados no entran a valorar la actuación de la abogada de Cuatrecasas, y se centran únicamente en la existencia de ese conflicto de interés.

"No se juzga aquí el hecho de que la administración concursal de este concurso haya adoptado tal o cual decisión a favor de un acreedor y en perjuicio del interés del concurso, lo que no consta siquiera", señalan. "No está en compromiso la honestidad u honorabilidad de la profesional designada, Fedra Valencia García, en tal sentido", añaden.

Tampoco analizan los jueces de la Audiencia Provincial cómo es posible que hayan tenido que pasar nueve años para llegar a la sentencia actual, que abre ahora el interrogante de si es posible retrotraer las decisiones tomadas por la profesional de Cuatrecasas en el concurso de Mag Import.

Un concurso de 773 millones

Mag Import fue declarada en concurso de acreedores en octubre de 2012, con un pasivo de 773 millones de euros y un activo de 936 millones.

Durante los años del boom, Bautista Soler, nacido en 1928, era un asiduo a la lista Forbes de los más ricos del mundo

La familia Soler -uno de los principales socios de Joaquín Rivero (fallecido en 2016) al frente de la que fuera primera inmobiliaria española, Metrovacesa- controlaba a través de la sociedad Mag Import el 15% del capital de Gecina, una de las mayores inmobiliarias francesas.

Joaquín Rivero, en 2010. EP.

La necesidad de liquidez que requirió Soler para sostener su participación en Metrovacesa le llevó a pignorar sus acciones en Gecina a cambio de financiación.

La guerra de opas en la que batallaron Rivero y Soler frente a la familia Sanahuja por el control de Metrovacesa, entre los años 2006 y 2008, y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria llevaron a todos estos empresarios a una situación límite.

Los concursos de las sociedades de Soler y Joaquín Rivero, en 2012, sumaron un pasivo de 2.421 millones de euros

Mag Import se declaró en concurso al mismo tiempo que Alteco, la sociedad a través de la cual Joaquín Rivero controlaba otro 16% del capital de Gecina. Los concursos de Alteco y Mag Import sumaron un pasivo de 2.421 millones de euros, una de las mayores suspensiones de pagos de la historia empresarial española.

Bautista Soler, nacido en Turís, Valencia, en el año 1928, comenzó su carrera en el sector inmobiliario español a principios de los años cincuenta del pasado siglo. El crecimiento urbanístico de Alzira y Valencia, y otros municipios de la región, durante la segunda mitad del siglo XX y principios del actual, está ligado a su carrera. Durante los años del boom inmobiliario español, Soler era un asiduo a la lista Forbes de los más ricos del mundo.

Además de en el inmobiliario, Soler fue también muy activo en la industria de las salas de cine, y en el del fútbol. Su hijo Juan Soler presidió el Valencia CF entre 2004 y 2008; en 2019 fue condenado por intento de secuestro de Vicente Soriano, también expresidente del equipo de Mestalla.