“El complemento a mínimos de una pensión es una cantidad complementaria que añade el Estado al importe de la pensión, en su modalidad contributiva, cuando no se alcanza el mínimo fijado legalmente”. Así define la Seguridad Social esta percepción de la que se benefician una de cada cuatro pensiones en España y que suponen para los Presupuestos Generales del Estado un desembolso estimado de 6.885 millones de euros en el presente ejercicio.

Se trata, en definitiva, de personas cuya pensión contributiva (derivada de los años cotizados durante su vida laboral) no llega al mínimo establecido anualmente por ley y que pueden beneficiarse de este complemente previsto en la Ley General de la Seguridad Social siempre y cuando cumplan una serie requisitos relacionados, básicamente, con sus “otros” ingresos. La cuantía mínima de la pensión de jubilación para personas mayores de 65 años en 2021 es de 654 euros mensuales (9.164 euros al año)

En España, con los últimos datos de la Seguridad Social referidos al mes de febrero, un total de 2.274.509 pensiones, que no pensionistas, se beneficiaban del complemento a mínimos. Equivale al 23,2% del total de pensiones que mensualmente abona el sistema, que asciende a 9.807 millones, y que costó en febrero un desembolso de 10.100 millones de euros.

Diferencia por tipos de pensión

Cerca de la mitad de estas pensiones están relacionadas con la jubilación (1,03 millones), el 28,4%, con la condición de viudedad (646.235), y el 18,4%, con las procedentes de incapacidad e incapacidad permanente (418.704). El resto se reparte entre orfandad y a favor de familiares.

La percepción de los complementos de pensiones está más vinculada al ámbito femenino. La incorporación más tardía de la mujer al mundo laboral en los años setenta y ochenta del pasado siglo, fundamentalmente, junto con el menor número de horas cotizadas ante la necesidad de conciliar la vida laboral con la vida familiar acaba pasando factura cuando llega la edad de jubilación. Así, casi una de cada tres mujeres (29,2%) percibe en España el complemento estatal, cuando entre los hombres la proporción es de uno de cada seis (16,6%).

Las diferencias son también muy notorias entre las distintas comunidades autónomas. Extremadura, Castilla-La Mancha, Andalucía, Canarias y Murcia presentan los peores resultados. En Extremadura, el 43,3% de todas las pensiones necesita de la ayuda del Estado, proporción que alcanza el 35,6% en Castilla-La Mancha o el 31,7% en Andalucía. Son datos extraídos del informe que en febrero dio a conocer el ministerio que dirige José Luis Escrivá.

Los datos no dejan de reflejar más que las diferencias económicas y sociales de España. La Encuesta de Población Activa realizada por el Instituto Nacional de Estadística con datos del cuarto trimestre del pasado año, última publicada, muestra que estas cinco regiones, más Baleares (ésta por motivos circunstanciales vinculados a la crisis turística relacionada con la pandemia), son también las que mayor tasa de paro tienen. Frente a una media del 16,13% en España (18,37% en el caso de las mujeres y 14,17% en el de los hombres), Canarias tiene un desempleo (coyuntural, en buena parte) que afecta al 25,22% de su población; Andalucía, del 22,74%; Extremadura, del 21,32%; Castilla-La Mancha, del 17,39% y Murcia, del 15,36%.

Los casos más preocupantes

El caso de las mujeres se hace más preocupante en algunas regiones. En Extremadura, por ejemplo, una de cada dos mujeres (el 49,9%) no ha cotizado lo suficiente para alcanzar la pensión mínima fijada en los PGE para el año en curso en su correspondiente modalidad (jubilación, viudedad, incapacidad permanente…). Castilla-La Mancha no anda muy detrás, con el 45%. Le sigue Andalucía, con el 38,5%, y Murcia, con el 36,6%.

Si el estudio se circunscribe al ámbito de las provincias, los resultados alcanzan niveles alarmantes en determinadas poblaciones. El porcentaje de pensiones con complemento alcanza o supera la tercera parte del total de jubilaciones en 14 provincias: las dos de Extremadura; cuatro de las cinco de Castilla-La Mancha, cuatro de Andalucía; otras dos de Castilla y León, más Orense y Tenerife. Si se habla únicamente de pensiones cobradas por mujeres, las alertas se disparan en Badajoz y Cuenca: más de la mitad de las perceptoras necesitan del complemento estatal para llegar a mínimos, y otras doce provincias dependen en más de un 40% de estas ayudas.

Los complementos a mínimos van desde los 106 euros mensuales para las pensiones denominadas en favor de familiares, hasta los 241 euros para las de viudedad, pasando por los 220 euros de las de jubilación, los 138 euros para las de incapacidad permanente o los 134 para las de orfandad. Las cantidades han ido evolucionando en función de las circunstancias económicas de cada ejercicio. Así, en 2013, cuando por primera vez en la historia se superaron los 6,2 millones de parados al final del primer trimestre, las complementos de viudedad subieron hasta los 253 euros, los de incapacidad permanente, a 144 euros y bajaron los de jubilación a 213 euros.

Según señala la Seguridad Social, los complemento por mínimos “serán incompatibles con la percepción por el pensionista de rendimientos del trabajo, del capital o de actividades económicas y ganancias patrimoniales cuyas rentas excedan para el año 2021 de 7.707 euros anuales”. Con respecto a las pensiones causadas a partir de enero de 2013 para tener derecho al complemento será necesario residir en territorio español.

El número de pensiones con complemento a mínimos se ha ido reduciendo en los últimos años a medida que se modificaba la normativa legal de las condiciones para su percepción y endurecido los requerimientos. Entre julio de 2014 y enero de 2015 se superó la cifra de 2,5 millones de perceptores por primera y única vez. En 2006, un año antes de que estallara la crisis de las hipotecas “subprime”, la cifra fue la más baja del pasado reciente: 2. 197 millones. En el último año, el numero de pensiones beneficiarias se ha reducido en 66.715.