Desde hace un año, la Agencia Tributaria (AEAT) cuenta con una unidad especial que se dedica a perseguir el fraude de las grandes fortunas en España, para lo que se vale de las herramientas que ofrece el big data y de otras estrategias como el rastreo de proveedores de bienes y servicios de lujo a los que suelen recurrir estos grandes patrimonios o las sociedades a través de las que operan. 

Esta vigilancia le ha permitido a Hacienda liquidar más de 600 millones de euros en el año 2019, un 75% más que en 2018, y espera en 2020 incrementar su recaudación por esta vía al reforzar las capacidades de esta unidad. Los negocios que están en el foco son joyerías, galerías de arte, clubes privados -de golf, por ejemplo-, casas de subastas, centros de ocio, etc. La Agencia Tributaria lleva un seguimiento de sus clientes y analiza si éstos o sus sociedades interpuestas cometen irregularidades tributarias. 

"Si una sociedad tiene un vehículo de muy alta gama hay que ver quién lo conduce. Tenemos una herramienta nueva que utiliza el big data y que se va afinando cada vez más en la selección eficaz de los parámetros. Es lo que está determinando que se multipliquen las actuaciones frente al año anterior, que fue el primer en que estuvo en funcionamiento esta Unidad de Control de Grandes Patrimonios. Con esta herramienta se pueden ver hasta 20 niveles de propiedad de una persona y esto es muy útil porque las grandes fortunas utilizan sociedades interpuestas", explica a Vozpópuli José María Mollinedo, secretario general de los Técnicos de Hacienda. 

La AEAT se sirve de este y otros canales de información para preseleccionar contribuyentes que pueden estar cometiendo irregularidades. Un ejemplo puede ser los propietarios de los puntos de amarre de un puerto deportivo: "Hay personas que tienen un punto de amarre pero no presentan la declaración de la renta ni del patrimonio. Es difícil que alguien sin ingresos pueda tener un punto de amarre, aparte de que si lo tienes normalmente es porque tienes una embarcación, que en muchos casos está detentada a través de sociedades o incluso fuera del país: en Suiza, en el Caribe o en Gibraltar", apunta. 

Otros negocios en el foco

Las joyerías, peleterías y boutiques de alta costura son también objeto de seguimiento. Este tipo de negocios tiene que informar a la AEAT a través del Modelo 347 cuando vende a un particular un artículo de más de 3.000 euros, sin embargo a veces no se hace. 

Para poder llevar un control, Hacienda trata de comprobar la información de las garantías de esos artículos, que habitualmente tienen asociado un número de referencia y -en última instancia- el nombre del propietario. La Agencia Tributaria, además, tiene un conocimiento previo de qué fortunas tienen un perfil claro ser presuntos evasores.

La tenencia de vehículos de alta gama, embarcaciones, caballos de carrera o incluso aviones privados son también fuente interesante de información, ya que en muchos casos están a nombre de sociedades registradas en otros países pese a que sus propietarios son españoles. 

Dónde se ubican

El 60% de los grandes patrimonios en España residen en Madrid, y los negocios de bienes y servicios de lujo que rastrea la Agencia Tributaria están situados, además de en la capital, en el "triángulo de oro" de la Costa de Sol (Marbella, Fuengirola, Estepona...) y en la cercana urbanización de Sotogrande, junto a Gibraltar, conocida por sus villas de lujo.

Para el seguimiento a través de embarcaciones la AEAT se fija en destinos turísticos como Ibiza, Barcelona, Valencia o Málaga, en los que hay barcos cuya bandera indica que fueron matriculados en Suiza, Gibraltar o las Islas Caimán, por ejemplo, pero que habitualmente están atracados en puertos españoles.

La tenencia de artículos de lujo siempre ha sido considerado un "signo externo" para la Agencia Tributaria, es decir, una pista de que esa persona tenía un alto patrimonio y podría tratar de eludir al fisco. La novedad está en que la AEAT ha modernizado sus mecanismos y gracias al uso del big data, por el que ha apostado mucho Jesús Gascón -su director general-, ahora consigue aflorar más fraude.