Jordi Sevilla es una de las voces más reputadas del socialismo español. Alejado desde hace años de la primera línea política, el economista se mueve hoy sin ataduras para opinar sobre la complicada realidad que vive España. El exministro de Administraciones Públicas cree que el Gobierno de Pedro Sánchez agotará la legislatura, eso sí, siempre que no cometa "torpezas como los indultos". Se muestra moderadamente optimista sobre la recuperación, pero echa en falta que el Ejecutivo no haya sido más transparente al explicar las reformas que ya está negociando en Bruselas. Sevilla, responsable en la actualidad de Contexto Económico en LLYC, lamenta también que los dos grandes partidos sean incapaces de encarar unidos y con valentía los verdaderos problemas que nublan el futuro de nuestro país: "Lo que más me preocupa es España y los españoles".

Pregunta. El 'Votómetro' de Vozpopúli apunta a que el PSOE perdería 18 escaños, mientras que el PP ganaría 49 diputados. ¿Qué se ha hecho mal?

Respuesta. Si aceptamos que son los resultados del estado anímico de la sociedad española, sería un argumento para no adelantar elecciones y daría al Gobierno tiempo suficiente para aprovechar la recuperación económica que viene y el arrinconamiento de la pandemia. Es evidente que el fenómeno de Madrid ha permitido a mucha gente darse cuenta de que el Gobierno tiene vulnerabilidades. Una de ellas (y son amigos, les conozco y les voto) es que han mostrado poca empatía y creo que los ciudadanos lo perciben. El Gobierno tiene una presencia, quizá, demasiado fría y distante, en un momento en el que las emociones mueven el mundo de la política. Pero tienen dos años de legislatura para corregirlo por el bien de España.

P. Le parece que conceder los indultos a los presos del 'procés' ayudaría a la concordia, como defiende el Pedro Sánchez?

R. El indulto es un derecho que tiene el Gobierno y está en nuestra legislación. Yo he sido ministro y hemos concedido indultos y es plenamente legal. Creo que es bueno utilizar la figura del indulto para, como decía el presidente, facilitar la concordia. El problema es que creo que no se están dando los elementos suficientes para que el indulto genere la concordia en Cataluña ni en el resto de España, sino más bien lo contrario. Salvo que el presidente del Gobierno tenga información que no nos ha dicho y que no conocemos, yo me lo pensaría muy mucho, porque es muy posible que, en lugar de generar concordia genere discordia. Dicho esto, en algún momento PP y PSOE se tendrán que sentar en torno a una mesa para ver qué hacemos con esa mitad de catalanes que dicen que prefieren vivir fuera de España.

No se están dando los elementos suficientes para que el indulto genere la concordia en Cataluña ni en el resto de España, sino más bien lo contrario"

P. Usted estuvo en el Gobierno de Zapatero. Él es partidario de conceder el indulto en pro de la convivencia en toda España… Felipe González los rechaza. No es la primera vez que se expresan en sentido opuesto. ¿A cuál de los dos expresidentes hay que escuchar más?

R. Depende del contexto. Si de verdad el clima en Cataluña y en España nos garantizara que los indultos generaban esa concordia, estaría de acuerdo sin ninguna duda. La duda, que es la misma que expresó Felipe, es que no va a ser así. No va a ser bien acogido por los independentistas y no se ha pactado con el PP; y por tanto en el resto de España habrá una parte muy importante de ciudadanos que lo van a ver mal, si se producen. En ese contexto es en el que creo que no merece la pena. Si no tienes garantías de que va a generar un clima de entendimiento, que va a ayudar a los catalanes independentistas a romper de verdad con la unilateralidad, a reconocer que lo que hicieron estuvo mal, entonces mejor no lo haga.

P. Hablemos de economía. ¿Cómo ve la botella, medio llena o medio vacía?

R. Cuando la botella está medio llena y medio vacía suelen ser verdad las dos cosas. Creo que nos hemos librado por la campana de volver a entrar en periodo de recesión. Hemos tenido un primer trimestre muy malo y nos ha salvado el sector público, tanto el gasto como el empleo. Hace tiempo que lo digo: la mejor política económica que se puede hacer es la vacunación. Y en la medida en la que va avanzando, quizá no al ritmo que se preveía, pero se va reduciendo los espacios de pandemia y se van incrementando los espacios de recuperación de la actividad económica. Por tanto, insisto: no estamos ante una crisis económica, sino sanitaria que tiene efectos sobre la economía. Hasta que no acabemos con la crisis sanitaria, va a ser difícil la recuperación. Espero que, a partir del verano, veamos turistas extranjeros y también que en el segundo semestre veamos una recuperación que será espectacular, porque el punto de referencia es muy malo.

En algún momento, PP y PSOE se tendrán que sentar en torno a una mesa para ver qué hacemos con esa mitad de catalanes que dicen que prefieren vivir fuera de España"

P. Estamos casi en verano, con la pandemia retrocediendo, y las pymes y los autónomos aún no han empezado a recibir las ayudas directas que aprobó el Gobierno. En Alemania se repartieron en noviembre del año pasado. ¿No llegamos tarde? ¿Hemos corrido el riesgo de dejar que algunos se queden por el camino?

R. Creo que sí, y en ese caso concreto de las ayudas directas he sido muy beligerante. Cuando se concedieron en marzo llegábamos tarde, pero enterarte ahora, y más por la OCDE, de que unas ayudas directas que se suponen que son casi de urgencia para pymes y autónomos no están llegando, me preocupa mucho. Una de las leyes más importantes que ha aprobado el Gobierno, el Ingreso Mínimo Vital, tampoco está funcionando por cuestiones burocráticas, y porque se pusieron unos requisitos que están excluyendo a muchos que deberían de tener capacidad y derecho de acceso. Al parecer, ser pobre no es suficiente, tienes que tener otros requisitos. Se está dejando a mucha gente atrás, como a los jóvenes: sin salario, sin vivienda, sin pensiones… Creo que la situación debería llevar a una cierta reflexión al Gobierno: no basta con la propaganda, no basta con aprobar cosas en el Consejo de Ministros, hay que escuchar más. Vuelvo a la empatía: hay que escuchar más lo que le preocupa a la gente y ayudarla de verdad, no solo a través del BOE.

P. España está a punto de recibir la primera remesa de fondos europeos. ¿Estamos preparados para asumir ese aluvión de millones, que debería no sólo recuperar, sino transformar la economía española?

R. Creo que sí, que España está preparada. Los fondos europeos son un salto cualitativo en la integración europea. Es la primera vez que se da una respuesta de este tipo y con unos fondos que se financian de manera mutualizada entre todos los países. Y nos permiten salir de una crisis económica sin necesidad de bajar costes o recortar salarios, como hicimos en la crisis de 2008. Es un reto que las empresas españolas han visto; por eso se han volcado en elaborar proyectos, planes, ideas conjuntas y transformadoras. El problema es que todo tiene que pasar luego por el 'agujerito' de la ley de procedimiento administrativo de las competencias, de la diferencia entre unas comunidades autónomas y otras, unos ministerios y otros; y ahí es donde creo que puede haber más problemas. Pero, de momento, más vale que sigamos siendo optimistas, porque, sin ser la salvación, estos fondos pueden ayudarnos a dar ese salto verde y digital que nos permita salir de la crisis mejorando el valor añadido.

El Gobierno tiene que hacer una cierta reflexión: no basta con la propaganda, no basta con aprobar cosas en el Consejo de Ministros, hay que escuchar más"

P. Organismos como el Banco de España, el FMI o la OCDE llevan años pidiendo a España reformas en profundidad. ¿Algún día habrá un Gobierno en este país capaz de ejecutarlas? Con valentía, con consenso, pactando con la oposición...

R. Debería de ser así, y la vinculación que se ha establecido entre la percepción de los fondos y la ejecución de las reformas, puede ayudar en ese camino. Ahí hemos empezado mal porque el Gobierno presume de las cientos de reuniones que ha tenido con la Comisión para hablar de estas reformas, pero el Parlamento español todavía no las conoce. Hubiera preferido un proceso de conocimiento en España, de discusión y debate, con una cierta mayoría de la sociedad española, a través del Parlamento, antes de ir a negociar con Bruselas.

Creo que hubiera sido un camino mucho más eficaz a efectos de su aplicación posterior. Tú puedes negociar con Bruselas lo que quieras, pero si luego no tienes mayoría parlamentaria para sacarla adelante, no sirve de nada esa negociación. Pero si vas a Bruselas garantizando que, en unos términos determinados, hay ya una mayoría parlamentaria, te da un plus en esa negociación. Creo que llevamos muchos años hablando de las pensiones, de la reforma del mercado laboral, de la reforma fiscal… Y en esto siempre digo lo mismo: lo fácil ya lo ha hecho otro. Siempre te queda lo difícil. Y en este caso, ¿por qué es difícil? Los expertos llevan analizándolo mucho tiempo, el problema es hacerlo; y para ello hace falta una unidad reformista que tenga una mayoría parlamentaria y social muy sólida.

Jordi Sevilla en la entrevista con Vozpópuli.
Jordi Sevilla, en el plató de Vozpópuli. Clara Rodríguez

El contexto actual es malo, con la polarización política, con la confrontación política en todo el terreno, incluido en temas como la pandemia o Marruecos. Y el problema para mí es que si no salen adelante estas reformas, los que perderemos seremos los ciudadanos. No son las encuestas o los partidos, me da igual que gane uno u otro si al final perdemos los ciudadanos. Y es lo que creo que deberíamos intentar cambiar: recuperar la idea de interés general, que existe, y recuperar unos partidos políticos que, a veces, cedan a cambio de conseguir algo en el interés general.

P. ¿En algún momento tendremos que empezar a apretarnos el cinturón? ¿Llegará la hora de tener que aplicar ajustes para atajar los altos niveles de déficit y deuda? Puede ser que lo exija el Gobierno, o que Bruselas se lo exija al Gobierno...

R. Nos lo han dicho ya, que por lo menos hasta 2023 podremos estar con este tiempo muerto en la aplicación de las reglas presupuestarias. Creo que, además, se van a modificar. Las actuales se negociaron en Maastricht, estuve allí como parte de la delegación española, y creo que algunas de las reglas del cálculo de déficit y deuda se modernizarán y adecuarán más al momento actual, pero seguiremos teniendo reglas.

Por tanto, a partir del 2023, tendremos que seguir reglas que, de alguna manera, seguro nos van a obligar a tener superávit primario en los presupuestos, es la única manera de rebajar el déficit y la deuda; una deuda que también estamos dejando a los jóvenes.

El Gobierno presume de las cientos de reuniones con la Comisión Europea para hablar de las reformas, pero el Parlamento español todavía no las conoce"

P. Si hay que hacer ajustes, ¿será el Gobierno de Sánchez el encargado de aplicarlos o habrá que esperar a la siguiente legislatura?

R. La gestión de las reformas las tendrá que encabezar este Gobierno, aunque la aplicación práctica de las mismas entrarían más bien en el 2024; por tanto; en la próxima legislatura. Razón de más para que se pacten, porque ese próximo gobierno puede ser del PSOE, PP u otro partido. Y si tenemos al menos unas líneas de reformas pactadas con amplio consenso, nos garantizamos como ciudadanos que, gobierne quien gobierne, determinadas cosas se van a llevar adelante. Y eso es lo que hace avanzar a los países.

P. Este martes entra en vigor la nueva tarifa eléctrica… El recibo de la luz está por encima de la media europea, mientras, año tras año, las eléctricas siguen presentando grandes beneficios. Usted ha estado en las dos partes (Gobierno y Red Eléctrica). ¿Qué capacidad real tiene el Gobierno para rebajar el recibo?

R. El Gobierno ha abaratado coste de la luz cuando ha querido: ha suprimido impuestos, puede retocar el IVA y hacer alguna actuación de más largo plazo y contenido. No es, desde mi punto de vista y de muchos expertos, compatible el proceso de transformación ecológica que estamos introduciendo en el país en el caso concreto de la electricidad con energías renovables, con seguir manteniendo un modelo de mercado mayorista y marginalista como el que tenemos desde hace veinte años. Creo que eso está generando grandes disfunciones que se ven en la tarifa y unos grandes beneficios a las compañías que generan eólica o solar, pero luego lo cobran al precio del gas. Está en el acuerdo de Gobierno entre el PSOE y Podemos esta reforma del mercado marginalista; cuanto antes lo hagan, mejor.

No puede ser que porque hayas sido diputado o ministro, ya no puedas volver a trabajar prácticamente en ningún lado. Otra cosa es el criterio con el que eliges a la gente y eso es discutible"

P. El cambio en la presidencia de Indra y los nombramientos de nuevos consejeros en Red Eléctrica han vuelto a generar debate sobre las puertas giratorias. Usted ha sido político, ministro y ha presidido una gran compañía participada por el Estado. ¿En España hay demasiada injerencia política en el mundo empresarial?

R. Son cosas distintas. En España, a veces utilizamos la expresión “puertas giratorias” casi para demonizar a cualquiera que haya estado en política. Yo dejé mi escaño en 2009 y todavía tengo que estar pidiendo perdón por ello. ¿Por qué? No acabo de entenderlo, cuando en mi caso estoy orgulloso de haber sido diputado y ministro. Yo hice la ley de conflicto de intereses. Pero no puede ser que porque hayas sido diputado o ministro, ya no puedas volver a trabajar prácticamente en ningún lado. Creo que es un error.

Por otro lado, cualquier accionista que tiene un peso decisivo en una empresa influye sobre el nombramiento de los presidentes, de los consejeros delegados y miembros del consejo de administración. En este sentido, en algunas de esas empresas es el Estado el que tiene esa mayoría o esa capacidad de decisión como accionista. En otros casos o empresas, como Red Eléctrica, el Estado es el que regula las condiciones en las que trabaja esa empresa y por tanto es sensato pensar que algo tiene que decir, como lo diría cualquier banco que tuviera ese mismo porcentaje decisivo en esas empresas.

Otra cosa es el criterio con el que eliges a la gente y eso es discutible: tienes que elegir a la gente con criterios de profesionalidad y conocimiento, no tiene por qué ser técnico, pero sí tener algún tipo de conocimiento que dé ciertas garantías de que desempeñas bien el gobierno. Pero también para eso, el ser militante de un partido político u otro no debería ser un obstáculo. Creo que es mucho más importante discutir o no la idoneidad por conocimiento de las personas que por que sean de un partido o fans de un club de fútbol. Hay mucho ruido, tanto que a veces no nos deja ver bien el bosque.

Pedir unas adhesiones inquebrantables y una confianza ciega en los dirigentes me parece incompatible con la democracia"

P. El desgaste del PSOE es evidente. ¿El Gobierno tiene capacidad para agotar la legislatura o valoraría la posibilidad de adelantar las elecciones?

R. Igual que el indulto es un derecho que tiene el Gobierno, adelantar las elecciones es un derecho que tiene el presidente. Mientras las encuestas estén como estén, no parece razonable que las vaya a adelantar porque uno siempre piensa que mejorará y que, por tanto, dentro de seis meses estará mejor. Creo que este Gobierno va a tener un amplio recorrido, creo que va a agotar prácticamente la legislatura porque, salvo imprevistos, lo peor ha pasado, que ha sido la pandemia y los efectos económicos. Por tanto nos queda una mitad de la legislatura que, en principio, debería ir a favor del Gobierno, salvo que cometa muchas torpezas o cometan algunos errores, como puede ser lo de los indultos si no se explican bien.

En ese sentido, creo que harán todo lo posible por agotar la legislatura. Pero, insisto: a mí me preocupan mucho los partidos políticos, el parlamento, las encuestas, pero lo que más me preocupa es España y los españoles. No me interesa tanto quién va a estar sino para hacer qué y con quién. Y creo que en este momento todavía estamos muy centrados en qué es más importante contra quién que con quién y creo que hasta que no cambiemos el chip y los políticos lo hagan, va a ser muy complicado. Será muy divertido y nos lo pasaremos bomba a la madrileña, a la valenciana o a la catalana, pero los problemas de los que hemos estado hablando antes seguirán sin resolverse. Y a mí me preocupa mucho más eso que el que el presidente sea uno u otro, aunque yo soy quién soy, estoy donde estoy y voto lo que voto.

P. Habla de una política del "contra", pero menciona la palabra torpeza. ¿Este Gobierno no ha cometido ninguna?

R. Sí, creo que sí. Ha cometido varias torpezas e incluso algunas novatadas. Seguramente todos los gobiernos las cometen. Lo peor no es cometerlas, es no ser consciente de que la has cometido, no reconocerlo. Cuando una mayoría de ciudadanos cree que te has equivocado en algo, aunque creas que no, tienes que darles la razón, no se pueden equivocar todos. Mi duda o mayor preocupación es que el Gobierno no reconoce todos los errores. Estamos yendo de una manera muy rápida al 'forofismo' en la política, el conmigo o contra mí a muerte, el por ti me tiro por el barranco y hago lo que haga falta. Eso es pedir unas adhesiones inquebrantables y una confianza ciega en los dirigentes que me parece incompatible con la democracia.

P. Felipe González decía que se siente huérfano en el socialismo. ¿A usted le pasa lo mismo?

R. No, no me pasa lo mismo. Pero sí que creo que hay una reflexión global que tenemos que hacer más allá de que uno sea socialista, liberal o socialdemócrata. Es verdad que el mundo ha cambiado mucho en estas últimas dos décadas, hemos entrado en una fase muy diferente. La tecnología y la revolución digital, los datos y algoritmos están cambiando y en muchos casos afectando al funcionamiento de la democracia (lo hemos visto en USA con el caso de Trump) y me preocupa eso mucho más que si esto es de izquierdas o de derechas. La mayoría de los problemas no se pueden analizar ni solucionar en términos de etiquetas del siglo XIX de izquierdas o derechas. Creo que fenómenos como el populismo o el impacto que tienen las redes sociales no tienen una solución de izquierdas o de derechas. Tiene una solución sensata y una insensata, nada más.