El sector del automóvil vive un periodo de transición marcado por el coche eléctrico, una tecnología que comenzó a desarrollarse prácticamente a la vez que las marcas daban los primeros pasos en una tecnología todavía más polémica y compleja: la conducción autónoma. Y aunque en los últimos tiempos parece haberse frenado ligeramente el interés por el coche autónomo, este sigue avanzando como una solución futura de movilidad, aunque el camino por recorrer hasta su implantación va a ser largo.

Porque lo complejo de la conducción autónoma no está en la tecnología de los coches, verdaderos protagonistas de esta revolución, sino en todo lo que le rodea, desde la legislación en materia de responsabilidad civil y penal en caso de accidentes como el recién ocurrido en Estados Unidos con un Tesla como protagonista, hasta la adecuación de las vías para poder dar soporte a este tipo de vehículos.

Y en este último campo trabaja la empresa tecnológica española Indra, que encabezará un proyecto para el que el Gobierno español a través del Ministerio de Ciencia e Innovación subvencionará con nueve millones de euros para desplegar en la red de carreteras españolas la tecnología que permita adaptarlas al vehículo autónomo y conectado. El proyecto denominado Movilidad 2030 busca "superar las limitaciones tecnológicas actuales", según un comunicado de la empresa, y tendrá una duración de tres años.

Junto a Indra, participarán en el proyecto Sacyr, Iberdrola, Ficosa, Wall Box Chargers y Disid Corporation, así como una decena de centros de investigación y universidades, en un proyecto en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y que ha sido elegido entre un centenar de propuestas. Entre algunas de sus metas, se encuentra reducir los tiempos de viaje en un 15% y mejorar la eficiencia en un 8%, gracias a la tecnología desarrollada en cada uno de los seis escenarios de validación y evaluación previstos.

Entre las soluciones que permitirá el uso de la tecnología se encuentra la posibilidad de detectar vehículos autónomos con comportamientos anómalos, la predicción de tráfico, facilitar el aparcamiento de manera autónoma, habilitar nuevos métodos de pago en peajes con tecnología inteligente, recarga inductiva o inalámbrica y la planificación inteligente de flotas y trayectos del vehículo eléctrico, entre otras.

Tecnología de última generación

En el proyecto, Indra desplegará su plataforma In-Mova Space para la integración y explotación de todos los datos de transporte generados en el proyecto. Esta tecnología permite una movilidad más sostenible y posibilitará desarrollar más fácilmente nuevos modelos de negocios basados en la movilidad inteligente.

Otras de las líneas en las que la multinacional tendrá presencia serán la tecnología inteligente de tráfico (ITS) y los sistemas cooperativos de transporte (C-ITS), que permitirán gestionar la infraestructura y el despliegue de vehículos con un avanzado grado de automatización.

Asimismo, Indra también desarrollará sistemas que predecirán el tráfico a partir del uso de 'machine-learning', mientras que la inteligencia artificial se usará para poder caracterizar vehículos en el sistema, lo que permitirá comportamientos anómalos producidos por ejemplo por un 'hackeo' o una avería.

Esta no es la primera incursión de Indra en el mundo de la conducción autónoma, pues realizó las primeras pruebas de esta tecnología en Madrid, Lisboa y París, mientras que cuenta con experiencia como socio del consorcio nacional del proyecto C-ROADS así como para aumentar la ciberseguridad de los vehículos autónomos y conectados.