El coronavirus rompe la barrera del Brexit. El Ibex 35 sufre la mayor caída de su historia este jueves al hundirse un 14,3%, mientras que el desplome del 24 de junio de 2016 se situó en el 12,3%. Todos los valores del Ibex 35 han registrado caídas que rondan el 10%. Y todas las miradas apuntan al Banco Central Europeo (BCE). 

El organismo que preside Christine Lagarde tenía la misión de rebajar el precio del dinero (los tipos de interés) y relajar al mercado en esta grave situación de estrés por la crisis sanitaria. Y Lagarde y los suyos han apostado por un 'plan b' que ha hecho que los inversores retiren de forma masiva su dinero.

BCE ha apostado por poner encima de la mesa 120.000 millones de euros para la compra de activos del sector privado. Por otro lado, este organismo ha explicado que también se realizarán operaciones de refinanciación (LTRO) adicionales a "más largo plazo, temporalmente, para proporcionar apoyo de liquidez inmediato al sistema financiero de la zona del euro".

Una decisión que no ha gustado. El Ibex 35 arrancaba la sesión de este jueves con una caída del 5,5% y, tras conocer el plan de Lagarde, su hundimiento se ha situado en un 8%. Una caída libre que no se ha frenado en toda la tarde hasta el 13,6%. Los gigantes del selectivo español como Iberdrola, Banco Santander o BBVA se han precipitado más de un 14%. Inditex por su parte ha cerrado con un número rojo del 10%.

"Poco satisfactoria"

"La decisión del BCE de hoy fue poco satisfactoria para los inversores", explica Frank Häusler, estratega jefe de Vontobel Asset Management. "Aunque un recorte de los tipos no habría ayudado a la economía de forma directa, al menos habría sido una señal de apoyo y probablemente habría mejorado las condiciones financieras - sobre todo teniendo en cuenta que Lagarde reconoció no estar muy cerca del límite inferior efectivo", añade. 

"Los 120.000 millones de euros adicionales de relajación cuantitativa podrían ayudar a los mercados de renta fija de los países periféricos, aunque no ha sido este el caso de la deuda pública italiana. También resulta complicado determinar la rapidez con la que los efectos de las compras de activos se materializarán en la financiación de las empresas en un mercado crediticio que apenas está operativo", apunta Oliver Blackbourn, gestor del equipo de Multiactivo de Janus Henderson.