Iberostar ultima el lanzamiento de su propia aerolínea, World 2 Fly, para entrar en el sector de la turoperación y ampliar los negocios de la empresa mallorquina capitaneada por Miguel Fluxá cuando las aguas del coronavirus se calmen, tal y como adelantó Vozpópuli el pasado mes de mayo.

El grupo turístico había previsto la creación de esta división aérea antes de que estallara la crisis de la covid-19 en España, pero el parón que ha generado la pandemia en la economía en general y en el turismo en particular le obligó a retrasar el proyecto hasta 2021.

Ahora la compañía avanza en sus planes. Tiene prevista la llegada del primer avión en el mes de marzo y ha ampliado el capital de la sociedad en 12 millones de euros, uno de los requisitos solicitados por Aviación Civil para lograr los permisos necesarios para operar, según ha podido saber este periódico.

El objetivo pasa por arrancar las operaciones de distribución e intermediación con un primer avión Airbus A350 en la primavera del próximo año y sumar un segundo a lo largo del 2021, según precisan a Vozpópuli fuentes cercanas a la compañía.

Crear su propio turoperador

La nueva sociedad tiene como socio único a su división de servicios turísticos World 2 Meet (W2M), un negocio dedicado a la venta de camas a agencias de viajes con oficinas en 15 países. Además, el grupo mantiene su negocio estrella: la cadena hotelera Iberostar, líder en el sector con 120 establecimientos en el mundo. 

A estas pretende sumar un turoperador dedicado a la oferta de paquetes de vuelo más hotel y otros servicios adicionales. Para ello, en la mayoría de los casos trabajaría con terceros pero también ofrecería sus hoteles, sus aviones, y su propio canal de venta, según indican fuentes de la compañía. 

Imita así el modelo de diversificación adoptado por el también grupo mallorquín Barceló, que a través de su división de viajes Ávoris cuenta con sus propias agencias de viajesturoperadores y aerolíneas.

El presidente de Iberostar, Miguel Fluxá, vislumbró en 2019 la oportunidad que dejaba en muchos mercados, entre ellos España, la quiebra de Thomas Cook, aunque el veto a los viajes por el coronavirus ha golpeado de lleno este sector. 

Igual que otras cadenas hoteleras, como Meliá, Barceló o Riu, Iberostar mantiene cerrada una parte de sus establecimientos en el mundo y ha suspendido temporalmente 25.000 empleos sólo en hoteles, a los que se suman los corporativos y de su división W2M.