Entre 600.000 y 800.000 euros. Es el cálculo que hacen los sindicatos de lo que podría costarle a Lidl la huelga de sus trabajadores en toda España (excepto en País Vasco) el próximo jueves 4 de junio.

Así las cosas, la convocatoria de huelga se mantiene en pie después de que el acto de conciliación entre compañía y sindicatos celebrado este jueves en el SIMA no surtiera efecto. "La empresa vino diciendo que no iba a aceptar absolutamente nada de lo que pedíamos y que le parecía suficiente con las medidas de seguridad que había", cuentan fuentes sindicales.

Según narran "lo que ofrecía Lidl era que si retirábamos a huelga nos sentábamos a hablar, pero sin ningún compromiso". Los representantes de los trabajadores insisten en que si se llega a un acuerdo antes del jueves desconvocarán la huelga, pero recalcan que, de momento, las esperanzas son nulas.

De momento, los sindicatos estiman ya el cierre completo de 244 tiendas, a la que se sumaría la huelga de trabajadores de otros establecimientos que no cerrarán pero cuya plantilla no estará completa ese día. Las pérdidas para la empresa por el cierre de este día, explican, podrían llegar hasta los 800.000 euros.

No en vano, el día convocado para la protesta no es un día cualquiera, sino que se trata de la jornada en la que la compañía de supermercados pone a la venta sus productos de bazar, que suelen ser muy demandados entre sus clientes.

Diferencias respecto al País Vasco

La razón por la que los sindicatos CCOO y UGT convocaron la huelga fue por el acuerdo al que sí que llegó el sindicato ELA con la compañía solo en el País Vasco, donde sí que ha cedido a las reclamaciones de los representantes de los trabajadores, según denuncian los convocantes.

En este sentido, reclaman que, en las últimas semanas, en el resto de provincias la compañía ha decidido prescindir de los servicios de seguridad externos que habían contratado en la mayoría de las tiendas, cuyo cometido era controlar el aforo y que los clientes tomaran las medidas higiénicas necesarias. A esta reclamación se suman otras como que, por ejemplo, los productos de textil se han puesto a la venta "sin las protecciones suficientes", siempre según la denuncia de los sindicatos. 

En un comunicado interno, CCOO y UGT insisten que Lidl ha firmado un acuerdo solo para el País Vasco en el cual les prometen una vigilancia que el resto no tiene, además de la mejora en la contratación y una batalla de pago de horas y consolidación.