El comercio y la hostelería están volviendo a recuperar en estos días parte de la normalidad perdida en las últimas semanas. La mayor parte de las comunidades autónomas ha decidido relajar las medidas adoptadas para frenar la expansión de la tercera ola de la pandemia y ha comenzado a ampliar los horarios comerciales, aumentar el aforo permitido, flexibilizar el horario de cierre de la hostelería o reducir al mínimo el periodo de toque de queda.

Sin pretender entrar en el debate de si las autoridades nacionales, autonómicas y locales han acertado o no al centrar su política sanitaria en la limitación de los contactos sociales en establecimientos públicos, una cosa ha quedado meridianamente clara: la actividad económica del sector servicios en general y de este subsector comercial, en particular, se ha reducido a mínimos históricos. En 2020, la aportación de comercio, transporte y hostelería al Producto Interior Bruto (PIB) disminuyó en 62.721 millones de euros en relación con la del año anterior (-23,6%), de acuerdo con los datos recogidos por el Instituto Nacional de Estadística.

El valor del PIB de España a precios de mercado se situó el pasado año en 1.119.976 millones de euros, un 11% menos que en 2019, lo que equivale a hablar de un descenso de 124.781 millones. El epígrafe “comercio, transporte y hostelería”, utilizando la jerga del INE, es, por tanto, responsable de la mitad de este desplome. El valor de estos servicios ascendió a 202.977 millones en el conjunto del ejercicio, el 18,12% del producto interior, frente a los 265.693 millones de 2019 (21,34%). A lo largo de los últimos años, su peso en el conjunto de la riqueza nacional se ha situado siempre por encima del 21% de la actividad nacional.

Su importancia es aún más destacada en el aspecto laboral. Da trabajo a más de 5,5 millones de personas, alrededor del 28% de la población ocupada, aunque en el pasado año se llegaron a perder hasta 763.500 empleos en el momento más duro de la crisis sanitaria. El número de locales comerciales se acerca al millón, según datos de Confederación Española de Comercio.

Retroceso a las cifras de 2006

Habría que remontarse al año 2006 para encontrar un PIB sectorial más bajo. Hace ahora quince años, estas mismas actividades generaron un valor de 199.608 millones, aunque representaron el 19,8% de la riqueza nacional de ese ejercicio, en el que por primera vez el valor de mercado de la economía española superó el billón de euros.

España es desde hace muchos años una economía de servicios. Hasta el punto de que en el pasado año las actividades del sector servicios representaron el 67,7% del PIB. Más de las dos terceras partes de la riqueza nacional que se genera anualmente proceden de las actividades financieras, inmobiliarias, comerciales, administrativas, artísticas, recreativas y el transporte. Otro 14,88% fue aportado el pasado año por la industria; un 5,62%, por la construcción, y el 3,14%, por la agricultura. El resto, algo más del 8%, corresponde a la diferencia entre impuestos y subvenciones.

Los servicios aportaron al PIB del pasado año 758.588 millones de euros, un 11,2% menos que en el ejercicio anterior, una caída relativa solo superada por la construcción. Está disminución se agravó aún más en las actividades relacionadas con el comercio, el transporte y las hostelería. La actividad media se redujo un 24,1%, aunque llegó a ser del 45,3% en el segundo trimestre del año, el más negro que el sector recuerda.

El estado de alarma se cebó con la hostelería

La declaración del estado de alarma a mediados del mes de marzo supuso echar el cierre a todos los comercios no considerados esenciales y, por supuesto, a bares, cafeterías y restaurantes, que fueron reabriendo, con muchas limitaciones, a partir de finales de mayo o principios de junio en función de las fases de desescalada que impuso el Gobierno en los distintos territorios en función del número de contagios.

Entre abril y junio, las actividades comerciales y hosteleras, así como el transporte, apenas aportaron al PIB 38.289 millones de euros, cuando en el primer trimestre del año rozaron los 56.000 millones. Es el dato trimestral más bajo desde el año 2001, pero entonces el PIB nacional fue un 37% inferior (701.000 millones de euros) al de 2020. Solo en el segundo trimestre de 2019, el sector generó una riqueza de 67.394 millones.

Tradicionalmente, los dos primeros trimestres del año suelen ser los más flojos en este tipo de actividades, como los demuestran los datos del INE. Sin embargo, la evolución de la pandemia ha tirado por tierra en 2020 las estadísticas. Comercios, transporte y hostelería representan una parte sustancial del gasto en consumo final de los hogares, que en el pasado año se situó en 613.214 millones de euros, un 12,5% menos que en el ejercicio precedente.

El primer trimestre registró cifras muy similares a las de años anteriores. Todo cambió con la declaración del estado de alarma a mediados de marzo. Mientras en los tres primeros meses del año las familias españolas gastaron 167.829 millones de euros, en el segundo trimestre, con España prácticamente con el cierre echado, apenas se alcanzaron los 129.844 millones, con una caída interanual del 25,3%.