Para la mayoría de las personas, el paro es el principal problema de la economía española; para otras, seguramente aquellas que están más pendientes de lo que puede pasar que de lo que realmente está pasando, lo sea el altísimo nivel de endeudamiento del país. El último dato de la Encuesta de Población Activa publicada por el Instituto Nacional de Estadística correspondiente al primer trimestre de este año ha dejado algunas cifras algo mejores que en el periodo precedente, pero la mayoría, preocupantes.

El número de desempleados ha descendido en los tres primeros meses del año en 65.800 personas, pero sigue habiendo 3.653.900 parados, un 15,98% de la población activa. Pero hay datos estremecedores: 1,226 millones de hogares tienen a todos sus miembros activos en paro. Son 29.200 más que a finales de 2020. De esta cifra, 344.300, el 28%, son unipersonales. Solo en una ocasión desde el año 2008 el número ha bajado del millón. Fue en el segundo trimestre de 2019, pero se quedó en un espejismo, que duró lo que tardó en publicarse la siguiente EPA. Son ya siete trimestres consecutivos al alza desde que, a comienzos del verano de 2019, se alcanzase la cifra más baja desde la crisis financiera de 2008.

La Encuesta Continua de Hogares que también elabora el Instituto Nacional de Estadística indicaba hace unos días que el pasado año, en España había 18.754.800 hogares, 129.100 más que en el ejercicio anterior. En cada uno de ellos viven de media 2,5 personas, la misma ocupación que en 2019. Algo menos de cinco millones son unipersonales y representan el 26,1% del total. El 30,4%, algo más de 5,7 millones, está integrado por dos personas y alrededor de 1,1 millones, por más de cinco. Son los modelos de vivienda que han aumentado en 2020, en detrimento de los de dos y tres convivientes.

El número de hogares en los que no trabaja ningún miembro ha aumentado en 152.400 en los últimos 12 meses. Es cierto que el primer trimestre de cada año suele ser el que peores datos arroja en el mercado laboral por la estacionalidad de nuestra economía. Pero en esta ocasión hay que añadir las restricciones de movilidad y las limitaciones de horarios mantenidas durante la llamada tercera ola de la pandemia en casi todo el país, que aún regirán hasta el final del estado de alarma dentro de una semana.

La dura realidad es que el 6,5% de los hogares no tiene a ningún ocupado. Es casi un punto porcentual más que hace un año. En la otra cara de la moneda están las viviendas con todos sus miembros trabajando. Son 10,42 millones, el 55,23% del total. Es un punto y medio menos que hace un año, pero el descenso del número de ocupados en 137.500 en el primer trimestre ha pasado factura.

Los datos de los últimos años están afectados en parte por el hecho de que el 55% de los jóvenes de entre 25 y 29 años vive con su padres, de acuerdo con los datos de la encuesta del INE. En las actuales circunstancias económicas independizarse del hogar paterno es una tarea cada vez más difícil entre la población más joven. Solo el 10,5% de los hombres de entre 25 y 34 años vive solo y el 8% de las mujeres. Además, la tasa de actividad de los más jóvenes (entre 16 y 29 años) se ha reducido 1,5 puntos porcentuales en un año, al pasar del 52,6% al 51,1%, como indica el Banco de España.

Peores cifras hace cinco años

No estamos ante los peores parámetros de los últimos años. En el primer trimestre de 2016, hace ahora cinco años, el número de hogares con todos sus miembros en edad de trabajar que no podían hacerlo alcanzó el 8,75% del total, y el que tenía a todos sus moradores de entre 16 y 64 años ocupados alcanzaba el 51,66%. 

Nada que ver tampoco con lo que sucedió en el primer trimestre de 2013, unos meses después de que la banca española tuviera que ser rescatada por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional con un préstamo de hasta 100.000 millones de euros como consecuencia de la crisis de la deuda soberana del verano de 2012, que aún sigue pasando factura a la economía española.

A finales de marzo de 2013, había en España 6.202.700 desempleados, un 26,94% de la población activa, once puntos porcentuales más que en la actualidad. En esa fecha, el número de hogares con todos sus miembros activos parados superaba los 1,9 millones, lo que suponía que en once de cada cien casas nadie trabajaba. Es el peor dato del pasado reciente, junto con el del primer trimestre del año siguiente. Ni siquiera el otro extremo de la balanza invitaba al optimismo: 8,15 millones de hogares estaban en pleno empleo, pero representaban únicamente el 46,8% del total.

Para encontrar el “mejor” dato de hogares en los que no trabaja nadie estando en edad de hacerlo hay que remontarse al tercer trimestre de 2007, en los inicios de la gran crisis financiera internacional, cuando “solo” había 379.300, lo que equivale a hablar del 2,32% del total. A finales del verano de ese año el número de hogares en España era de 16,32 millones, casi 2,5 millones menos que en la actualidad. Esa diferencia ayudaba algo al hacer la relación.