Nuevo conflicto entre Aena y las aerolíneas, esta vez por la inclusión del coste de las medidas sanitarias adoptadas en los aeropuertos para controlar la expansión del coronavirus desde que se reabrieron las fronteras el pasado verano. Sólo en 2021, se prevé una inversión de 100 millones de euros, si se mantienen las exigencias actuales, según recoge la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

Ambas partes creen que este gasto debería sufragarse con fondos públicos pero, de no ser así, la empresa semipública se niega a asumir dichos costes y pretende recuperar la inversión a través de las tarifas que cobra a las compañías aéreas, recayendo en última instancia sobre los billetes de los pasajeros.

Las aerolíneas, por contra, reclaman que sea Aena quien cargue con los gastos sanitarios con el superávit que experimentó la empresa durante los últimos tres ejercicios previos a la crisis sanitaria (2017, 2018 y 2019), que la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) cuantifica en más de 800 millones de euros.

Si las aerolíneas se hacen cargo de este coste, los usuarios lo pagarán en el precio del billete

Para el ejercicio 2021, la CNMC ha congelado las tarifas aeroportuarias que Aena cobra a las aerolíneas, recogidas en el Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA). De esta forma, las compañías quieren que, en caso de que las medidas sanitarias no se financien con fondos públicos, se incluyan en el DORA de 2021, aplicando las normas de congelación tarifaria, tal y como recoge la CNMC en su informe.

En la reunión del proceso de consultas de las tarifas, "ambas partes se mostraron de acuerdo en que al ser un tema de salud pública debería sufragarse con fondos públicos", explica el regulador. En caso de no ser así, "ALA considera que deben incluirse en el DORA actual (aplicándose las normas de congelación tarifaria) y compensarse con el superávit experimentado por Aena en ejercicios anteriores, mientras que Aena no considera que deba asumir dichos costes", añade.

Aena.

Aena no quiere pagar

Aena se niega a pagar los costes incurridos con los controles y medidas de seguridad e higiene adoptadas en los aeropuertos españoles. El Ministerio de Sanidad descontará "las posibles subvenciones u otro tipo de ayudas económicas que pueda recibir Aena" y será el montante restante el que se trasladará a las compañías aéreas a través de tasas aeroportuarias. 

Para evitar incluirlo en el DORA vigente como piden las aerolíneas, Aena alega que estos costes sólo podrán conocerse con los datos de cierre auditados del ejercicio anterior. "Por ello, los costes de 2020 se conocerán en febrero de 2021 y de ahí deduce Aena que no es posible trasladarlos a las tarifas de 2021 y que deben considerarse en el DORA II 2022-2027", incluye la CNMC en su informe.

"Cuantos más gastos incluya Aena en el DORA, más podrá subir las tarifas. Las del ejercicio 2021 están congeladas, pero si introduce el gasto de las medidas sanitarias en el DORA de 2022, podrá usarlo para incrementar las tarifas", comentan fuentes del sector aéreo.

El Ministerio de Sanidad y Aena se cubrieron las espaldas en un real decreto-ley, señalando que no pudiera recuperarse en el marco del DORA 2017-2021, se hará en cualquiera de los siguientes DORAs, dejando sin aplicación algunos puntos de la disposición transitoria sexta de la Ley 18/2014, de 15 de octubre, en la que el Ejecutivo se comprometía a no subiría las tasas aeroportuarias a las aerolíneas hasta 2025.

De esta forma, Aena abre la puerta a subir las tasas aeroportuarias en el quinquenio 2022-2026 en caso de que tenga que cubrir el sobrecoste de las medidas sanitarias por la Covid-19, como parece que ocurrirá. En ese caso, serán los pasajeros quienes acaben pagándolo en sus billetes.