El Gobierno ha decidido enmendar su postura inicial y parece haber retirado la propuesta de recortar las pensiones en los años posteriores a que se produzca inflación negativa, como había previsto en un primer momento para poder contener el gasto de la Seguridad Social.

El Ministerio de Seguridad Social ha cedido en esta postura ante las presiones de los sindicatos, según ha informado Carlos Bravo, representante de CCOO, al término de la reunión que ha mantenido la Mesa de Diálogo Social.

"Hoy el Gobierno ha atendido una de las demandas sindicales en la mesa de diálogo social de pensiones", ha celebrado. La garantía de revalorización con el IPC venía acompañada de la propuesta de compensar el IPC negativo, pero "la oposición sindical ha sido muy firme en esta materia y el Gobierno finalmente ha renunciado a este planteamiento y no se producirá esta compensación en los años sucesivos", ha informado.

Fuentes del Ministerio de Seguridad Social no han querido confirmar a Vozpópuli si la propuesta ha sido retirada definitivamente, pero sí se han mostrado satisfechos por la evolución del diálogo y no han negado el anuncio de CCOO. "Estamos buscando el máximo consenso y nuestra prioridad es la garantía del poder adquisitivo. No hablamos de cuestiones intermedias. No obstante, estamos afrontando con mucha flexibilidad el diálogo", apuntan.

Esa fórmula de revalorización que había propuesto Escrivá consistía en que cuando un año el IPC fuera negativo, al año siguiente no se bajarían las pensiones, pero esa ganancia del poder adquisitivo por la caída de los precios se descontarían durante los tres años siguientes de la potencial subida de la pensión.

No se recortarían las pensiones pero sí que subirían menos de lo previsto según la inflación registrada, ya que se iría restando año a año la ganancia de poder adquisitivo que se logró en el año de inflación negativa.

Bruselas pide medidas para garantizar la sostenibilidad del sistema

La medida ya parecía poco consistente para trabajar en la sostenibilidad del sistema público de pensiones. Si el Ejecutivo ha renunciado a ella, tendrá que buscar fórmulas alternativas para intentar contener el creciente gasto público del sistema y contentar también a la Comisión Europea.

Con esta cesión, las pensiones se revalorizarán conforme al IPC salvo aquellos años en que el IPC sea negativo, en que las pensiones quedarán congeladas.

Escrivá lanzó esta propuesta durante su última comparecencia en la Comisión del Pacto de Toledo pero ya advirtió entonces de que tendría que ser discutida con los agentes sociales.

Según explicó, quedarían excluidas de este mecanismo las pensiones mínimas, para las que no se compensará la inflación negativa. El Pacto de Toledo y los interlocutores sociales analizarían el impacto de la revisión cada cinco años.

Escrivá defendía el mecanismo: "es sencillo y transparente"

Este mecanismo había sido su última propuesta de Escrivá, ya que su primera postura era vincular las pensiones a una media móvil del IPC a cinco años. La idea permitiría evitar que se den situaciones como la ocurrida en el año 2020, en el que las pensiones subieron un 0,9% y los precios cayeron, con lo que los pensionistas experimentaron una ganancia del poder adquisitivo.

En ese caso, con el nuevo sistema, esas nueve décimas irían restándose a las potenciales subidas de los años siguientes. En 2021 no habrían subido las pensiones y en caso de que en 2022 tuvieran que subir un 0,8% -en línea con el IPC-, sólo subirían un 0,5%.

Según Escrivá, se trataba de "un mecanismo sencillo, transparente y revisable cada cinco años de revaloración de pensiones que garantice el poder adquisitivo".

El ministro defendía que la inflación negativa es "algo muy infrecuente" y que, en ese caso, "las pensiones no sufrirían ninguna merma, sino que quedarían inalteradas y sería en los tres años siguientes con valores positivos cuando se compensaría esa diferencia, salvo para las pensiones mínimas, a las que no se les aplicaría esta compensación".