El Gobierno está negociando con los agentes sociales una nueva prórroga de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) a partir del 31 de mayo que previsiblemente durará hasta septiembre y en la que se mantendrán la cláusula de mantenimiento del empleo durante seis meses y las restricciones a los despidos por causas económicas.

La posibilidad de aliviar estos dos aspectos ni siquiera está sobre la mesa de debate, a pesar de que el Banco de España ha advertido esta misma semana de que, según la experiencia de los últimos meses, quizá son más perjudiciales que beneficiosas a estas alturas de la pandemia.

El Ejecutivo, sin embargo, no contempla esta posibilidad, según confirman a Vozpópuli fuentes del diálogo social. Los sindicatos lo ven con buenos ojos, mientras que la patronal lleva tiempo pidiendo que se alivien estas rigideces.

El Banco de España ha reflejado en su Informe Anual que la utilidad de estas medidas para evitar despidos es cada vez más reducida -de hecho, cada vez menos trabajadores en ERTE acaba volviendo a trabajar- y cree que en la práctica están perjudicando a las empresas.

"A medida que la crisis se alarga, sería deseable valorar si las restricciones a los despidos por causas económicas y el compromiso de mantenimiento del empleo durante los seis meses posteriores a la reincorporación de los trabajadores en ERTE podrían incidir negativamente sobre la viabilidad de algunas empresas que están reactivando su actividad o dificultar el mencionado proceso de reasignación de recursos", señalan.

Los empleados en ERTE cada vez tardan más en reincorporarse

Se refiere el supervisor a la necesidad de reubicar a los trabajadores en ERTE que tienen más dificultad para recuperar su puesto de trabajo, ya que el ritmo de recuperación laboral se ha ido reduciendo de forma apreciable a medida que avanzaba la pandemia.

"El ritmo de reincorporación laboral de los trabajadores afectados se reduce, de forma apreciable, cuando se analizan los flujos laborales de quienes se acogieron a un ERTE en el tercer trimestre o la situación laboral a finales de 2020 de aquellos trabajadores que llevaban más tiempo en un ERTE. Para estos trabajadores, la probabilidad de reincorporación al empleo fue más parecida a la observada entre quienes no estaban afectados por un ERTE", señalan, de ahí que pidan "revisar algunos aspectos de su diseño".

Muchas empresas en riesgo de quiebra

La institución que gobierna Pablo Hernández de Cos advierte de que el número de empresas inviables podría crecer este año un 3%, de ahí que muchas puedan necesitar hacer ajustes de plantilla para evitarlo.

"El aumento de empresas no viables en el escenario más favorable aumentaría este año un 2%, siendo más alta la incidencia en pymes y en los sectores más afectados por la pandemia. En el escenario menos favorable, el volumen de empresas inviables aumentaría un 3%", advertía esta semana Óscar Arce, director de Economía y Estadística.

El supervisor pide medidas para evitar que empresas que a día de hoy son viables acaben viéndose obligadas a cerrar, lo que a su vez generaría graves daños en la economía.

"El cierre de aquellas empresas que están atravesando una situación de dificultad, pero que siguen siendo viables, podría desencadenar la pérdida de empleos y la disrupción de algunas cadenas de producción, lo que redundaría en una evolución menos positiva de la actividad económica. Esta posibilidad representa también un riesgo para el sector bancario y para la estabilidad financiera, especialmente si viniese acompañada, en situaciones extremas, de una oleada de quiebras", alertan.

Un aumento sustancial de los impagos podría ocasionar que la capacidad de algunas entidades financieras para proporcionar crédito nuevo se viera afectada, generando espirales financieras negativas.
"Por lo tanto, sigue siendo imprescindible que las políticas económicas actúen de forma coordinada y suficiente para apoyar a aquellas empresas en dificultades, pero viables", insisten.