La SEPI no participará en el proceso de venta de la planta de San Ciprián, del grupo Alcoa, como estaba previsto anteriormente. Fuentes de la compañía estadounidense y también fuentes cercanas al comité de empresa de la filial española indicaron el jueves a este diario que la SEPI ha tomado la decisión de no participar en la compra de San Ciprián.

Hasta hace una semana, la hoja de ruta marcada por el Gobierno para la fábrica de San Ciprián era que Alcoa negociara la venta a seis potenciales compradores, seleccionados por el Ministerio de Industria, como publicó este diario, y que una vez acordado un comprador, la SEPI compraría la fábrica para después traspasarla al potencial adquiriente.

La planta de San Ciprián es la única que queda en España de las cinco que había de aluminio primario

Sin embargo, las fuentes consultadas explican que en la reunión de la mesa de negociación mantenida el jueves se trasladó la decisión de que, finalmente, la SEPI no participaría más en el proceso. La decisión encendió este jueves los ánimos de los trabajadores y dejó sin palabras a Alcoa (la multinacional estadounidense no quiso hacer comentario alguno).

"La intermediación de la SEPI en la operación fue una decisión del Congreso español, también del Parlamento gallego", subrayaron fuentes cercanas a los trabajadores de la fábrica de Lugo consultados por Vozpópuli. "¿Por qué antes sí y ahora no?, ¿por qué ahora dicen que no hace falta que intervenga la SEPI?", se preguntaban en tono descorazonador.

En abril, el presidente de Alcoa España, Álvaro Dorado, comunicó a los trabajadores que la compañía había acordado "negociar la venta de la planta de aluminio a la SEPI, conforme a la propuesta del Gobierno de España y a la solicitud de los representantes de los trabajadores", y añadía que, una vez se completara el acuerdo de venta, la SEPI decidiría "cualquier acción posterior relativa a la planta de aluminio". 

Raúl Blanco y el Ministerio de Industrial delegaron ayer la respuesta al conflicto en la Subdelegación del Gobierno de lugo

El Ministerio de Industria trató este jueves de tomar distancia con el proceso de venta de Alcoa, que amenaza con convertirse en un polvorín social, político y empresarial. Pero ha sido Industria, en particular el  Secretario general de Industria y de la Pyme, Raúl Blanco, quien ha ido marcando hasta ahora las directrices del proceso.

El Gobierno habla de chantaje

Ante el conflicto que se avecina, Industria delegó este jueves su posición al respecto en la Subdelegación de Gobierno de Lugo.

La subdelegada del Gobierno, Isabel Rodríguez, emitió en la tarde del jueves un explosivo comunicado culpando a Alcoa de la situación, instando a la compañía "a que deje de poner excusas y poner piedras en
manera, para ver si enseguida nos da señales de que es verdad que actúa de buena fe y que esté dispuesta a vender la fábrica de San Ciprián".

El Gobierno nunca se someterá al chantaje de una multinacional", dijo este jueves Isabel Rodríguez

Rodríguez, quien participó este jueves en una reunión online de la Mesa de Alcoa, aseguró que la multinacional "está más interesada en enredar y distraer la atención que en encontrar una salida para la fábrica".

La subdelegada del Gobierno en Lugo advirtió de que el Gobierno de España "nunca se someterá al chantaje de una multinacional que solo busca aumentar sus ganancias a expensas de los ciudadanos, eludiendo sus responsabilidades con los trabajadores y con la comunidad, como se ha hecho evidente en juicios recientes".

Rodríguez también defendió que la fábrica de San Ciprián "es viable" y remarcó que Alcoa debe vender la planta "a cualquiera de los candidatos que esté dispuesto a mantener la actividad".

Sin embargo, fuentes españolas del sector del aluminio advierten de que si la SEPI abandona el proceso de venta de San Ciprián, la operación perderá interés para los potenciales compradores. Y que, en todo caso, sostienen, con los precios actuales de la electricidad en España, la fábrica de San Ciprián no es rentable.

De las cinco fábricas de aluminio primario que existieron en España, solo permanece abierta la de San Ciprián. El resto, en Sabiñánigo, Valladolid, A Coruña y Avilés, se han ido cerrando progresivamente
desde 1982.