El envejecimiento de la plantilla de la Seguridad Social es uno de sus problemas principales. A medida que pasa el tiempo, el porcentaje de jóvenes entre sus trabajadores sigue bajando y a día de hoy solo un 5% de los empleados tienen menos de 40 años.

Seis de cada diez tiene más de 55 años y cuatro de cada diez tiene entre 40 y 55 años, lo que supone que en los próximos tres años un 10% de la plantilla accederá a la jubilación, según datos facilitados por el Ministerio que dirige José Luis Escrivá.

A esta situación de envejecimiento se suma el hecho de que la plantilla venía mermada de la crisis anterior, después de que un 20% de los trabajadores hayan abandonado su puesto o se hayan jubilado en la última década sin haber sido reemplazados.

De los más de 30.000 trabajadores con los que contaba este organismo en el año 2011, hoy solamente dispone de 25.000.

La Seguridad Social sufre una importante "falta de inversión en capital humano y en recursos", lamenta Escrivá, unas necesidades que se agravan en este momento en que el volumen de trabajo es tan alto. "Se dan las mayores necesidades de gestión que nunca", señala.

Problemas estructurales y coyunturales

Por un lado, el trabajo tradicional de la plantilla ha aumentado por el cambio demográfico: la Seguridad Social tramita un 12% más de pensiones cada año por el envejecimiento de la población, y también tiene que gestionar las necesidades de un 10% más de afiliados.

A este aumento del trabajo hay que añadir que este organismo tiene nuevas competencias, como la tramitación y gestión del Ingreso Mínimo Vital desde junio de 2020 o de las pensiones de clases pasivas, que antes correspondían al Ministerio de Hacienda.

La irrupción de la pandemia de la covid-19 ha incrementado aún más el volumen de trabajo: se han tramitado 3,8 millones de bajas por Incapacidad Temporal derivadas de la covid (por contagio o aislamiento), 1,5 millones de prestaciones extraordinarias por cese de actividad para autónomos y 3,6 millones de trámites relacionados con los trabajadores afectados por Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), relativos a la exoneración de cuotas a la Seguridad Social.

También se han enfrentado a un aluvión de 1,2 millones de solicitudes del Ingreso Mínimo Vital, más del doble de las solicitudes de pensiones que suelen recibir en un periodo de nueve meses.

Digitalizar la Seguridad Social

El volumen total de solicitudes recibidas por vía telemática ha crecido un 30%, mientras que la atención telefónica se ha disparado un 50%.

Para aliviar la situación de la plantilla, que además de mermada y envejecida tiene que hacer frente a más trabajo que nunca, el Ministerio está invirtiendo en un programa de digitalización.

Desde el mes de diciembre se han resuelto 50.000 expedientes de jubilación de forma automática o semiautomática y, gracias al uso de robot, se han agilizado más de 420.000 horas de trabajo, informa el Ministerio.