Decir que los robots dominan nuestra vida puede parecer una sentencia demasiado vehemente, pero su introducción en los hogares y los quirófanos, las impresoras 3D, los drones… son algunos de los ejemplos que muestran cómo la última revolución tecnológica ya es palpable para los consumidores. En realidad se trata de la última fase del largo desarrollo de la robótica desde los años 60 del siglo pasado, que ha permitido automatizar numerosos procesos industriales e introducir la inteligencia artificial para desarrollar nuevas formas de producción.

Numerosas empresas han entrado a competir en un sector que requiere por una parte de alta especialización y, por otra, de una innovación constante. Y no es seguro que una tecnología que aparentemente es disruptora hoy en día pueda alcanzar un estado de madurez en el futuro. De ahí que Karen Kharmandarian, gestor del fondo Pictet Robotics, advierta sobre la necesidad de invertir con cautela. “El problema es saber qué tecnología va a desarrollarse y qué compañías lo van a hacer mejor”, afirma.

Pictet Asset Management detectó una idea de inversión en este segmento y decidió lanzar a finales de 2015 este fondo temático, después de tres años de estar monitorizando numerosas compañías del sector. “La gestión activa es necesaria para identificar ganadores, pues la innovación tecnológica es muy cambiante y las estrategias se mueven con mucha rapidez. La idea es contar entre 40 y 60 acciones, con suficiente diversificación para mitigar el riesgo en una compañía o tecnología, pero con un grado de concentración para reflejar la temática del fondo", asegura Kharmandarian, quien ha participado recientemente en la segunda edición del Global Robot Expo de Madrid.

Un dato para demostrar que la cartera de Pictet Robotics intenta reflejar fielmente esta convicción es que la exposición media de las ventas de las compañías seleccionadas al tema de la robótica es del 72%, según el gestor del fondo. "La mitad son de pequeña y mediana capitalización, pero incluimos grupos diversificados como ABB y Siemens AG, que destacan en automatización industrial, o la japonesa Fanuc, uno de los mayores productores mundiales con una significativa exposición a China", señala Kharmandarian.

La gestión activa es necesaria para identificar ganadores, pues la innovación tecnológica es muy cambiante y las estrategias se mueven con mucha rapidez"

Precisamente el gigante asiático se ha embarcado en un ambicioso programa, denominado Made in China 2025, para aumentar el peso de la robótica en el proceso productivo de sus compañías industriales. "China quiere reducir la dependencia de la compra de robots y componentes en el extranjero, así que muchas empresas chinas están robotizándose para obtener subvenciones públicas. Hay que tener en cuenta que el país se enfrenta a una población más educada que no desea trabajar en cadenas industriales, mientras los salarios han aumentado un 12% anualmente desde el año 2001", apunta el gestor de Pictet Robotics.

Pero este proceso de robotización es una cuestión global. "Estamos al principio de la democratización de los sistemas robóticos", subraya Kharmandarian. "Varias megatendencias proporcionan el soporte a este tema. Una es la demográfica pues, a medida que las tasas de natalidad caen y las poblaciones envejecen, es preciso aumentar la productividad. Además, hay que tener en cuenta  que el aumento del poder de cálculo, algoritmos e inteligencia artificial vienen acompañados de menores costos y una nueva generación de robots más pequeños, capaces, seguros, autónomos y móviles, con aplicaciones más allá de los sectores tradicionales, como la agricultura, la logística, la educación o las finanzas".

Empresas como Cognex, Teradyne, IPG Photonics, Siemens, iRobot, Intuitive Surgical, Hollysys Automation, Stratasys y Mobileye son algunas de las compañías que se pueden encontrar en la cartera del Pictet Robotics.