El Gobierno tiene previsto destinar una parte importante de los fondos europeos -de los que recibirá 150.000 millones de euros entre préstamos y subvenciones- a terminar los corredores ferroviarios: el mediterráneo (que unirá la frontera francesa con Algeciras -Cádiz-) y el atlántico (que unirá la fachada atlántica con Madrid y con la frontera francesa por el paso de Irún -Guipúzcoa-).

Así lo ha confirmado el secretario de Estado de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Pedro Saura, quien defiende que "dejar a medias los corredores es la peor de las inversiones". Por ello, pretende completar ambas infraestructuras ferroviarias y canalizar parte de la inversión a mejorar la interoperabilidad de los anchos, la intermodalidad -para conectar con los puertos- y los regímenes de electrificación de red.

Todos los proyectos vinculados a esta inversión saldrán por medio de licitaciones y servirán para que el sistema ferroviario "funcione mejor", ha dicho, lo que a su vez contribuirá a mejorar las emisiones y el respeto al medio ambiente, de ahí que el plan sea adecuado para cumplir con los objetivos de la Comisión.

"Hay que terminar el corredor mediterráneo porque ya hemos invertido en él 15.000 millones, y también el atlántico. Además, Europa está demandando que acabemos las inversiones y que Francia haga lo mismo, porque el Gobierno francés ha parado sus inversiones en Alta Velocidad porque tiene otras prioridades. Nosotros hemos forzado educadamente a la Comisión Europea para que pida a Francia que termine los corredores", ha admitido Saura.

El corredor mediterráneo acumula 20 años de retrasos y se calcula que cuando esté terminado conectará al 50% de la población española entre sí y con Europa, contribuyendo a reducir las emisiones de dióxido de carbono en 900.000 toneladas (el equivalente a 130.000 coches dando la vuelta al mundo).

Los fondos europeos son fundamentales

Si no fuera por los fondos europeos, la culminación de estos grandes proyectos de infraestructuras no se vería tan cerca, ya que requieren un importe desembolso.

"Los recursos son escasos y tienen un coste de oportunidad. Tenemos que seguir invirtiendo en ferrocarril, pero también tenemos que reducir el déficit público, hay que desarrollar políticas de inversión en I+D, la política sanitaria, mantener el Estado del bienestar y las pensiones…" explicaba, en alusión al elevado gasto público al que tiene que hacer frente el Ejecutivo con unos ingresos públicos más reducidos.

El secretario de Transportes ha recordado que, desde los años 90, España ha invertido 100.000 millones de euros en el ferrocarril, de los que 65.000 se han destinado a la Alta Velocidad.

Otros transportes se verán beneficiados

El ferrocarril no será el único medio de transporte al que se destinen los fondos europeos, sino que también se canalizarán hacia otro tipo de infraestructuras mientras contribuyan a mejorar el medio ambiente.

Parte del dinero se destinará a financiar zonas de bajas emisiones, que se podrían conseguir mediante la construcción de carriles para bicicletas, la renovación de flotas públicas de autobuses, la inversión en aparcamientos disuasorios, o en las redes de Cercanías y Metro.

Saura ha adelantado que el Gobierno está trabajando con los ayuntamientos para que liberen suelo que pueda ponerse a disposición para este tipo de concesiones y políticas públicas.

La inversión en cercanías en España ha sido insuficiente, para un servicio ferroviario que acumula el 90% de los usuarios del ferrocarril en España"

Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef)

La red de Cercanías será una de la que más se potencie gracias a los fondos europeos, una necesidad que ya constató la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) en su Spending Review sobre infraestructuras de transporte.

Según sus conclusiones, la inversión en cercanías en España "ha sido insuficiente, para un servicio ferroviario que acumula el 90% de los usuarios del ferrocarril en España". De hecho, subrayan que ha habido un fuerte esfuerzo inversor en los últimos 35 años en Alta Velocidad, en detrimento de la inversión en Cercanías, pese a ser el servicio "más utilizado en España".

Este servicio desplaza a 562,2 millones de viajeros al año (con datos de 2018), que suponen el 90% de todos los usuarios del ferrocarril. La inversión total en Cercanías en el período 1990-2018 se ha limitado a 3.600 millones de euros, explica la Airef, cifra que contrasta con los 55.888 millones de euros invertidos en Alta Velocidad en el mismo periodo, pese a que solo acumuló 30 millones de viajeros en 2018, un 4,8% del total de pasajeros en ferrocarril.

"El número de viajes en Cercanías prácticamente se ha duplicado desde 1990, a pesar de la escasa inversión que ha recibido el sistema. La crisis económica redujo la demanda, que no comenzó a remontar hasta 2014, impulsada por el aumento de pasajeros en Madrid y Barcelona, pues la mayor parte del resto de núcleos han continuado perdiendo viajeros en el periodo 2013-2018", apuntan.