España se está quedando paso a paso sin apenas representación en los principales organismos económicos internacionales. El último caso ha sido el de José Viñals, que abandonará el Fondo Monetario Internacional (FMI) a finales de este año para incorporarse en calidad de presidente a la entidad financiera británica Standard Chartered.

Sin embargo, no ha sido ni mucho menos el único ejemplo. A lo largo de los últimos años, marcados por una crisis económica sin precedentes, nombres y apellidos españoles han ido saliendo de este tipo de instituciones sin que haya habido relevo. Y en la gran mayoría de los casos, su destino ha sido la empresa privada.

El caso más paradigmático fue el de Rodrigo Rato, cuando a finales de 2007 abandonó por sorpresa su cargo como director gerente del FMI. A partir de entonces, se le abrieron las puertas de numerosas grandes empresas en España, especialmente del ámbito financiero: Bankia, de la que fue presidente, Banco Santander, La Caixa… y también Telefónica.

No fue hasta dos años después cuando el FMI volvió a tener presencia española en un puesto destacado. Fue precisamente Viñals, quien aterrizó en 2009 en el organismo, en el que ahora ejercía como director de mercados de capitales. Hasta 2015 no se incorporaría el ex secretario de Estado de Economía Fernando Jiménez Latorre, que actualmente ocupa una de las direcciones ejecutivas del FMI.

El pinchazo de Guindos con el Eurogrupo

Aunque, sin duda, una de las pérdidas más sentidas fue la de José Manuel González-Páramo como consejero del Banco Central Europeo (BCE). El Gobierno español, ya por entonces comandado por Mariano Rajoy, perdió claramente la batalla política al no conseguir que el sillón del hoy consejero del BBVA fuera ocupado por otro español, con lo que nuestro país se quedaba sin representación en el banco emisor por primera vez desde 1999. 

No fue la única guerra entre bambalinas cuyo resultado fue esquivo al Ejecutivo español en estos últimos años. El intento por situar al actual ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos, como presidente del Eurogrupo también concluyó sin éxito. En el mercado existe el convencimiento de que si Guindos repite como miembro del Gobierno volverá a la carga para hacerse con un puesto que podría paliar, en parte, la pérdida de influencia que está sufriendo España en los principales organismos financieros internacionales.

Así las cosas, el ex gobernador del Banco de España Jaime Caruana se ha quedado prácticamente como único representante español en un puesto de relevancia en este tipo de instituciones. También procedente del FMI, Caruana fue nombrado en 2009 director general del Banco Internacional de Pagos (BIS) en 2009, puesto en el que permanecerá al menos hasta 2017. Escaso bagaje, eso sí, para la que pasa por ser la cuarta economía de la zona euro y que también lo será de la Unión Europea tras la salida de Reino Unido.