Telefónica puso en marcha a finales del año pasado un plan estratégico mediante el cual ponía el foco en sus mercados clave (España, Alemania, Reino Unido y Brasil) y proponía la venta del resto de sus filiales. Todas ellas se encuentran en Latinoamérica, mercado que ha recortado su facturación en 6.224 millones en el último lustro.

Aunque el objetivo principal no es deshacerse por completo -se buscan también sinergias- de las filiales englobadas en los mercados denominados como Hispam Sur e Hispam Norte, lo cierto es que es algo que también se contempla si llega una buena oferta. De hecho, ya tiene una oferta sobre la mesa.

El negocio que Telefónica ha puesto sobre el tapete supone actualmente un total de 11.751 millones de euros de ingresos al año, tal y como reflejan las cuentas del operador correspondientes a 2018 -últimas publicadas-. Para contextualizar la cifra, basta ver la facturación total del operador, que asciende a 48.693 millones de euros.

Telefónica tiene filiales latinoamericanas en mercados como Brasil, Argentina, Chile, Perú, Uruguay, Venezuela, Colombia o México. En Europa su negocio se centra en España, Reino Unido y Alemania

Es decir, Latinoamérica -sin Brasil- supone casi una cuarta parte del negocio global de Telefónica. Si analizamos la evolución de la compañía en el mercado latinoamericano, la realidad es que el operador ha perdido un tercio del negocio en la zona en los últimos cinco años. Si allá por 2013 la venta de servicios alcanzaba los 29.193 millones de euros, en 2018 cerró con 20.878 millones de euros. En concreto, ha dejado de ingresar 8.315 millones en el último lustro.

Brasil también cae

Una cifra que maquilla en gran medida Brasil. Aunque esta filial ha descendido en ingresos desde los 12.217 millones de euros 2013 hasta los 10.126 de 2018, lo cierto es que a día de hoy su cifra de negocio supone la mitad de la lograda en todo el continente americano, y una quinta parte del total de las ventas del operador a escala mundial.

Si analizamos lo sucedido en las filiales que el operador ha puesto en venta, la realidad es que la facturación ha caído desde los 16.976 millones de euros hasta los 10.752 en cinco años. En concreto, se ha dejado 6.224 millones de euros.

La inestabilidad política en la región está detrás del mal comportamiento de muchos de los negocios de Telefónica en Latinoamérica. Es especialmente sangrante el caso de Venezuela, donde la facturación ha pasado de ser de 2.769 millones de euros en 2008 a descender hasta los 18 millones de euros en 2018 por la devaluación de la moneda y la inestabilidad política.

Una situación similar a la que se vive en Argentina, que se suma a la inestabilidad política y social de otros países de la región en los que Telefónica está presente, con especial incidencia en el valor de la moneda local, lo que impacta en la repatriación del dinero obtenido por el operador español en la región.

Telefónica tiene filiales latinoamericanas en mercados como Brasil, Argentina, Chile, Perú, Uruguay, Venezuela, Colombia o México. En Europa su negocio se centra en España, Reino Unido y Alemania.