Las 17 plantas de automóviles ubicadas en territorio español dejaron de producir 231.679 vehículos entre enero y mayo de este año por la falta de chips. Esta crisis no solo está afectando a los fabricantes sino también a los proveedores de componentes, según ha indicado la Asociación Española de Proveedores de Automoción (Sernauto). Este desabastecimiento de productos "clave" para la fabricación de componentes y sistemas de vehículos está pasando factura y añade al incremento "sustancial" del precio de las materias primas.

Sernauto ha asegurado que la falta de ciertas piezas es un problema "real y grave" que está afectando a toda la cadena de valor del sector; y los más de 200.000 vehículos que no se han producido conllevan el consiguiente impacto en la cancelación del suministro del resto de componentes de esos vehículos". Una situación que, según la patronal del sector, puede prolongarse hasta principios de 2022.

"A esta problemática se añade el incremento del precio de gran cantidad de materias primas como metales férreos y no férreos, materiales poliméricos, productos químicos, entre otras muchas. En el caso del acero, se ha multiplicado hasta por cinco su precio en 2021. La subida de precio del petróleo también ha supuesto un encarecimiento de todos los materiales plásticos, así como de los costes energéticos y logísticos", ha lamentado Sernauto.

Para la asociación, son varios los motivos que explican un aumento de la demanda de estos materiales, que, a su vez, repercute en su precio, como la recuperación de los mercados tras el parón provocado por la pandemia o la disminución del flujo de materiales hacia Europa por una mayor necesidad de los mismos en Estados Unidos y China.

"En plena recuperación de la pandemia, la industria española de proveedores de automoción se enfrenta ahora a la crisis derivada de la falta de materias primas y la subida de sus costes, lo que viene a lastrar la senda de recuperación que estaba iniciando", ha dicho el director general de Sernauto, José Portilla. Por ello, ha puesto el foco en la necesidad de poner en marcha "cuanto antes" un plan de recuperación del sector, con la apertura de las convocatorias de ayudas tanto nacionales como europeas.

Bosch, 1.000 millones en una fábrica de chips

El abastecimiento ha llevado a Bosch a abrir una nueva fábrica de semiconductores en la ciudad alemana de Dresde, después de una inversión de cerca de 1.000 millones de euros, el mayor gasto individual en la historia de la compañía. Totalmente conectada, basada en datos y controlada mediante inteligencia artificial, la planta llega justo en un momento donde el sector automovilístico mundial está sufriendo las consecuencias de la escasez de este tipo de componentes.

"La tecnología punta presentada en la nueva fábrica de Dresde es un gran ejemplo de lo que los actores europeos públicos y privados pueden lograr cuando unen esfuerzos. Los semiconductores contribuirán al desarrollo de industrias como la del transporte, la automoción, la energía limpia y la atención médica, donde Europa destaca", ha subrayado la vicepresidenta de la Comisión Europea, Margrethe Vestager, quien ha acudido al acto de forma virtual.

Bosch ha invertido casi 1.000 millones de euros en esta nueva localización, la mayor inversión en los más de 13 años de historia de la empresa. La producción en Dresde comenzará en julio, seis meses antes de lo previsto. Desde ese momento, los chips fabricados en la nueva planta se instalarán en las herramientas eléctricas de Bosch, mientras que los destinados a la necesitada industria automovilística, comenzarán a ser producidos en septiembre, tres meses antes de lo planificado. Con 72.000 metros cuadrados de superficie, en la actualidad ya trabajan en las instalaciones unas 250 personas, aunque se espera que la plantilla crezca hasta los 700 empleados una vez se hayan completado los trabajos de construcción.