La participación del Estado, a través del FROB, se ha revalorizado ya un 42% desde que Bankia se fusionó con Caixabank. Esto supone que las acciones han pasado de valer 2.000 millones de euros a 3.500 millones, según destacó este jueves el consejero delegado de la entidad.

Este incremento de la valoración es destacable pero aún se queda muy lejos de los 24.000 millones de euros que se inyectaron en Bankia. No obstante, los 3.500 millones de euros ya se acercan a las estimación del FROB, que estima una revaloración de su participación hasta los 4.100 millones de euros, tal y como explicó el expresidente del FROB, Jaime Ponce.

El Estado, tras la fusión, ha pasado de tener un 61,8% de Bankia a un 16,11% de Caixabank, lo que le hacer ser el segundo mayor accionista de la entidad, sólo por detrás de Criteria. Ponce explicó en la Comisión de Asuntos Económicos el pasado mes de octubre que la desinversión podría llegar a darse con ventas diarias de títulos, en vez de en grandes bloques de acciones como se ha hecho hasta ahora.

El expresidente del FROB defendía que con esta opción se reduce el riesgo y se le da más liquidez a la participación. También propuso hacer ventas más pequeñas como ha hecho Reino Unido con Lloyds. El plazo para salir de Bankia expira en diciembre de 2023, tras ampliar el periodo de desinversión el pasado mes de febrero.

Lo que ha recuperado el Estado

Hasta la fecha el Estado sólo ha recuperado 3.300 millones de euros, lo que supone un 14% de la aportación hecha hace ya nueve años. La gran parte de estos fondos se han reembolsado mediante colocaciones de capital. La primera venta fue de un 7,5% en febrero de 2014, por 1.304 millones de euros y la segunda -7%- se hizo en diciembre de 2017 por 818 millones.

Mediante dividendos, el FROB ha cobrado 1.180 millones de euros: 128 millones en el 2014; 195 en el 2015; 211 en el 2016, 207 en el 2017; 219 millones en el 2018 y 220 millones en el 2019.

Resultados de Caixabank

La nueva Caixabank obtuvo en el primer trimestre del año un beneficio de 4.786 millones de euros, frente a los 90 millones del mismo período de 2020, una vez incorporados los impactos extraordinarios asociados a la fusión con Bankia.

Sin estos extraordinarios, el beneficio del banco se situaría en 514 millones, un 470% más que en 2020, cuando los resultados se vieron afectados por las provisiones realizadas para hacer frente a la crisis de la covid.

Caixabank ha publicado este jueves en la CNMV los resultados del primer trimestre, los primeros que incorporan a su balance los activos y pasivos del banco nacionalizado y las plusvalías contables resultantes del proceso de integración.

La operación ha convertido a Caixabank en la entidad líder del mercado español, con más de 663.500 millones de euros en activos (+47%), un patrimonio neto de 35.552 millones (+40,6%), cuotas de mercado del entorno del 25% y 21,1 millones de clientes en España y Portugal.