España recibirá en 2021 sólo 19.000 millones de los 27.000 millones que tenía previsto recibir de los fondos de Recuperación de la Unión Europea (UE), pero podrá gastar hasta 23.000 millones en lo que queda del año si hace uso del dinero que tiene pendiente gastar del último presupuesto comunitario.

En concreto, a España le correspondían 56.552 millones para el periodo 2014-2020 pero sólo fue capaz en ese tiempo de gastar un 43% de esa cantidad. Aunque tiene todavía 32.234 millones de euros pendientes de ejecutar -una tarea que tendrá que llevar a cabo en los próximos dos años-, el Gobierno ya ha comprometido gastos por un valor total de 52.593 millones (el 93% del total), con lo que tiene 3.959 millones a su disposición para acometer los gastos que considere y que podrían estar alineados con los objetivos del Plan de Recuperación.

Aunque el Ejecutivo tenía previsto este año liberar 27.000 millones de euros de los 150.000 que le corresponde a España del Fondo de Recuperación, y así lo reflejó en los Presupuestos Generales del Estado, en la aprobación del Plan español por parte de la Comisión Europea, Bruselas comunicó que en este ejercicio sólo dará tiempo a que el país reciba 19.000 millones (9.000 millones como anticipo en julio y 10.000 millones como primer desembolso en diciembre).

La noticia fue recibida con cierto malestar, ya que no será suficiente para cubrir todo lo que el Ejecutivo tenía previsto y que se iba a ir emitiendo en deuda pública; pero, en realidad no hay certeza de que España vaya a ser capaz de ejecutar el 100% de esos fondos previstos, especialmente dado su historial de ejecución en los últimos años.

España ha sido el país que menos fondos ha ejecutado en los últimos años

Desde el año 2014, el país sólo ha podido ejecutar 24.317 millones (unos 4.000 millones al año) y el equivalente a lo que pretendía ejecutar en sólo seis meses de 2021.

De hecho, España es el país de la UE que más lentamente ha ejecutado fondos estructurales en los últimos seis años, seguido de Eslovaquia (que logró ejecutar el 45% del presupuesto), Croacia y Rumanía (49%), Bélgica (50%), Dinamarca e Italia (51%), Bulgaria (53%) y Polonia (55%), todos ellos por debajo de la media comunitaria, que se sitúa en el 52%.

En el lado opuesto se sitúan Finlandia, con un nivel de ejecución del 82%, Irlanda (76%), Austria (75%), Luxemburgo (74%) y Suecia (70%).

Con este bajo nivel de ejecución, España se enfrenta a un importante reto en los próximos años, ya que además de ejecutar los fondos pendientes del Presupuesto 2014-2020, tendrá que absorber los del Fondo de Recuperación y, además, tiene asignados otros 38.000 millones de euros de fondos estructurales para el periodo 2021-2027.

Utilizará fondos estructurales para financiar parte de las inversiones

"Disponemos durante estos siete años de un volumen ingente de recursos comparado con los que hemos recibido en años anteriores y a ello se suma el Plan de Recuperación. Por eso hemos concentrado en el periodo 2021-2023 el 80% de las transferencias del Plan de Recuperación y por eso es tal la ambición del plan español, para que tengamos una secuencia en la que aprovechemos al máximo este plan y las inversiones puedan mantenerse con los fondos estructurales en los años siguientes", explicaba este martes Nadia Calviño, ministra de Economía, en el Congreso.

La ministra no quiere que se produzca una acumulación de recursos en este periodo, de ahí que algunas de las inversiones clave del Plan en áreas como la educación, sanidad o ciencia, vayan a ser financiadas con el Fondo Social Europeo y con el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

El reto para España es superior al de otros países europeos. Por un lado, por la escasa capacidad de absorción que ha tenido en el pasado y, por otro, porque tiene una de las mayores dotaciones del Plan de Recuperación y también una de las mayores partidas de los fondos estructurales.