Endesa ha iniciado esta semana los trabajos de desmantelamiento de la central térmica de Andorra, que acarrearán un coste de 60 millones de euros y emplearán a 140 trabajadores durante 48 meses, según informó este jueves la compañía.

Su puesta en marcha tiene lugar tras recibir las preceptivas licencias y autorizaciones y tras una serie de trabajos preliminares dentro del proceso denominado ‘phase out’ o de desconexión progresiva, y que consiste en ir apagando todos los sistemas de la planta.

Endesa detalló que el 80% de los trabajadores que participarán los trabajos procederá de las empresas auxiliares de la térmica o serán residentes en localidades de las comarcas próximas a la central -de Andorra-Sierra de Arcos y Bajo Aragón-, y lo harán por fases o etapas perfectamente preestablecidas.

El primero será el desmantelamiento del antiguo parque de carbones de la central térmica de Andorra para el que se ha previsto una duración de ocho meses y que consistirá en la demolición y desmantelamiento de los equipos que se utilizaban para la descarga, almacenamiento, homogeneización y transporte de carbones hasta la zona de molinos de las calderas.

A continuación prevé efectuar un exhaustivo análisis del estado de suelos y se pondrán en marcha las correspondientes acciones correctivas en los puntos donde proceda, con intención de dejar libre y acondicionada esta zona para comenzar en 2022 la construcción del parque fotovoltaico incluido en la segunda fase del proyecto Futur-e de Endesa.

El desmantelamiento de la central térmica Teruel fue adjudicado por Endesa a la UTE Moncobra-Rehbilita el pasado mes de septiembre. En su desarrollo trabajan 140 personas, de las que durante el primer trimestre de este año está previsto que se generen alrededor de 70 contrataciones, que ascenderán a 100 a lo largo del segundo semestre.

En paralelo a la actuación en el parque de carbones están preparando los trabajos en el interior de las torres de refrigeración, que comenzarán en abril y que consistirán básicamente en la retirada de elementos internos, como trabajo previo a la demolición de las estructuras.

En mayo ya prevé comenzar en la zona de calderas y turbinas con unos trabajos que emplearán 15 meses para desmantelar los equipos, y una vez confirmada su limpieza y segura manipulación, desguazarlos y transportarlos como residuos para su reutilización.

Trabajos en la central

Los trabajos en la central arrancaron desde que se autorizó el cierre de la CT Teruel el pasado 30 de junio de 2020, con trabajos preliminares dentro del citado proceso ‘phase out’ o de desconexión progresiva. Dado la magnitud de la instalación estos trabajos aún se prolongarán hasta finales de marzo.

El proyecto de desmantelamiento de la central térmica de Andorra tiene la singularidad de compatibilizar los trabajos de demolición con actuaciones de desarrollo de futuros parques de generación eléctrica de origen renovable en el mismo emplazamiento.

Entre los proyectos contemplados en el Plan Futur-e, Endesa incluye un parque solar fotovoltaico de 50 megavatios (MW) de potencia, presentado ya a tramitación administrativa. Además, también contempla la construcción de un parque eólico de 49,4 MW de potencia, que se instalará en el término municipal de Ejulve.

En una segunda fase prevé impulsar 235 megavatios de energía solar fotovoltaica y 54,3 MW de almacenamiento en baterías, en gran medida también dentro del perímetro de la actual central térmica. Y en una tercera y última fase, que se iniciaría en mayo de 2023 y finalizaría a principios de 2026, se construirían 1.300 MW de potencia fotovoltaica, 90 MW de energía eólica y 105 MW de almacenamiento en baterías. La potencia asociada a estas fases se construiría en terrenos de los términos municipales de Andorra, Alcorisa, Alcañiz, Calanda e Híjar, según detalló hoy Endesa.

La central térmica contaba con una potencia total de 1.101,4 megavatios (MW), que habían entrado en funcionamiento entre 1979 y 1980. Sus instalaciones ocupan una superficie de 469 hectáreas.