Alberto Rodríguez y Carlos Picazo se conocieron en la universidad y, desde entonces su vida, su carrera profesional, ha estado entrelazada. Todavía andaban entre pupitres cursando Empresariales en la Universidad Autónoma de Madrid cuando empezaron a trabajar de becarios en Nielsen, una multinacional con un fuerte perfil tecnológico, 44.000 empleados y presencia en más de 100 países a la que, paradojas de la vida, vendieron una aplicación, 21 años después, por 70 millones de dólares.

La compañía se hizo eco de la compra en 2014, días después de cerrarse la operación. Este periódico ha tenido acceso a las cuentas de Nielsen depositadas en el registro mercantil, donde ha encontrado los detalles de la compra. Se ejecutó por 44 millones de euros -70 millones de dólares, como hemos dicho-. Todos los impuestos se pagaron en España por decisión de los fundadores.

"Carlos y yo somos de carrera, sin másteres -manifiesta haciendo un guiño a la polémica que atañe a Cristina Cifuentes estos días-. Comenzamos de becarios en Nielsen y acabamos vendiéndoles un producto más de veinte años después. No deja de tener su lado romántico. La empresa la fundamos nosotros dos pero también participaban en ella dos hermanos de Carlos. Decidimos pagar los impuestos aquí, en España. Encima la cosa coincidió con el ajuste fiscal de Rajoy, así que tuvimos que pagar más", se lamenta Alberto Rodríguez.

En 2004, con los treinta años bien cumplidos, empleos estables y sueldazos, empezamos a darle vueltas a la idea de emprender. Llegados a un punto le dijimos a nuestro jefe, ¿sabes contar? Pues no cuentes con nosotros. Y nos volcamos en nuestro proyecto"

Después de abandonar Nielsen, Carlos y Alberto se pusieron a trabajar a doble jornada en Loreal y Mondelēz International, empresa dedicada a la confitería, la alimentación y las bebidas. "Pasado un tiempo, en 2004, con los treinta años bien cumplidos, empleos estables y sueldazos, empezamos a darle vueltas a la idea de emprender. Comenzamos a perpetrar Grupo Nexium mientras trabajábamos en Mondelēz. Llegados a un punto le dijimos a nuestro jefe, ¿sabes contar? Pues no cuentes con nosotros. Y nos volcamos en nuestro proyecto", explica Rodríguez.

Realidad Virtual y reconocimiento de objetos

En realidad lo que compró Nielsen no fue una aplicación, sino un conjunto de aplicaciones y algoritmos, enmarcados en un producto denominado Mirrow -bajo el paraguas de Grupo Nexium- que permitía generar y controlar las estanterías de tiendas y comercios de cualquier tipo con la ayuda de Inteligencia Artificial, Realidad Virtual y reconocimiento de objetos.

La forma en la que se sitúan los productos en los supermercados es capital para las grandes superficies, ya que incide directamente en las ventas. Esto era muy costoso, pues antes de decidir de qué manera se coloca cada mostrador se realizan diferentes pruebas con las estanterías físicas. Además, si hay algo que se vende poco pero ocupa mucho espacio, es dinero de más que se invierte en ese stock. Esto supone en algunos casos el desembolso de millones de euros hasta que se cierra el diseño y la estructuración de la oferta de productos.

El primer año Nexium facturó 800.000 euros. El ritmo de crecimiento fue de un 30% al año. Cuando la vendieron a Nielsen, facturaban 12 millones de euros, tenían sedes en Brasil y México y 150 empleados

La aplicación desarrollada por Nexium abarató este proceso mediante el uso de Realidad Virtual, Inteligencia Artificial y el reconocimiento de objetos, además de todo un conjunto de patentes registradas a nombre de los fundadores de la empresa.

Mirrow permite, en el móvil, tablet, u ordenador recrear cualquier escenario de las estanterías de un supermercado a un coste mucho menor. El precio a pagar por las compañías que la utilizaban no era algo cerrado. Se facturaba en concepto SaaS (Software as a Service) o pago por uso.

Treinta trimestres creciendo al 30%

"Con el tiempo el núcleo de la aplicación fue controlar que los lineales y mostradores que una empresa diseñaba para sus tiendas fueran fieles en cualquier establecimiento de cualquier ciudad. Antes esto era muy complicado, pero nosotros conseguimos solucionarlo con un empleado de la tienda y un móvil. Se hacía una foto, se enviaba a los supervisores, y el software determinaba qué productos estaban en cada estantería, y si eran los que debían estar en ese lugar o no. Ojo, hablamos de hace más de diez años, los móviles no portaban cámaras tan sofisticadas como las de ahora", explica Carlos Picazo.

El software de reconocimiento de objetos trabajaba a través de fotos hechas con el móvil, pero hace más de diez años, con la dificultad que entrañaban esas cámaras, mucho menos sofisticadas que las de ahora

La facturación del Grupo Nexium era de tres millones de euros en 2008 y crecía cada ejercicio. Y en esas llegó la crisis, pero no para ellos. En 2012 facturaron tres veces más, unos nueve millones de euros. "La empresa superaba entonces las cien personas, todas con contratos fijos. Hemos tratado siempre bien a todo el mundo que ha trabajado con nosotros. Si se tuvo que despedir, se hizo, pero tratando como se debe a la gente. El crecimiento en la facturación fue siempre constante. Al final, cuando vendimos la empresa, me di cuenta de que habíamos crecido treinta trimestres al 30% por ciento. Teníamos sedes en Brasil y México, y perspectivas de abrir en Nueva York, éramos 150 personas y vendíamos en 39 países".

En 2014, con una facturación de 12 millones de euros, Nielsen les puso el ojo encima. El resto ya lo saben. Cualquiera en su situación -con varios millones de euros en el bolsillo- se habría retirado a una playa paradisíaca, pero, lejos de ello, se lanzaron a emprender de nuevo. Su nuevo proyecto se llama The Cube, pero eso es otra historia.