Hace casi tres años que el presidente de ACS, Florentino Pérez, anunció en una entrevista televisiva que tenía designado a su sucesor al frente del grupo de construcción y servicios, en la persona de Marcelino Fernández Verdes, responsable de las filiales internacionales Hochtief y Cimic. Sin embargo, el relevo, reiterado por Pérez con posterioridad e incluso anunciado para la primavera de 2016, no termina de producirse. Y el eterno sucesor parece haberse cansado de esperar. Durante el último curso, Fernández Verdes se desprendió de acciones de ACS, un gesto que no supone precisamente la mejor carta de presentación para aterrizar en la compañía.

La pasada semana, Cimic, filial australiana de ACS que preside el ejecutivo asturiano, presentó sus resultados del ejercicio 2016. En su informe anual, los consejeros de la compañía detallan sus participaciones tanto en la propia empresa como en ACS y Hochtief, sus matrices. Según el documento, Fernández Verdes mantiene una participación en ACS próxima al 0,3% del capital pero con menos títulos que hace un año, cerca de 3.000 acciones que puso en el mercado, como se deduce al cotejar las cifras con las exhibidas en el informe anual del pasado ejercicio.

Desde que Florentino Pérez hiciera el anuncio de su relevo, en una entrevista concedida al programa Salvados, de la cadena La Sexta, los focos se han centrado tanto en Fernández Verdes como en cuál podría ser el momento de la sucesión. Al finalizar la junta de accionistas de ACS de 2015, Pérez aseguró a los medios de comunicación que su delfín se incorporaría a la compañía como consejero delegado a comienzos de 2016, aunque ya por entonces matizó que él seguiría siendo presidente ejecutivo.

Sin embargo, el relevo no llegó a producirse en esta fecha y Pérez decidió no poner un nuevo plazo. En una reunión con analistas, el presidente de ACS remitió a la finalización del proceso de integración de sistemas entre las compañías, "que está avanzado pero no terminado".

"Estoy deseando seguir como presidente de Cimic"

El citado informe anual de Cimic no sólo recoge la venta de acciones de ACS por parte del llamado a ser su consejero delegado. También recoge una carta de Fernández Verdes dirigida a los accionistas de la compañía en la que recuerda que a finales del año pasado cedió su puesto de consejero delegado a Adolfo Valderas para quedarse únicamente con la presidencia. Pero concluye la misiva con un inequívoco mensaje de permanencia: "me siento honrado de continuar como presidente ejecutivo y estoy deseando seguir guiando a Cimic desde este puesto".

Más adelante, Fernández Verdes emplaza a los accionistas de Cimic para la junta de la compañía, a celebrar a mediados del próximo mes de abril.

Cabe recordar que el consejo de administración de Cimic acordó otorgar un bonus de tres millones de dólares australianos al ejecutivo como recompensa por haber superado los objetivos marcados por la compañía.

Un Florentino menos presionado

Florentino Pérez realizó el anuncio de su relevo en una situación complicada para él en ACS, que venía de un ejercicio especialmente negro como fue el de 2012, que cerró con pérdidas superiores a los 2.000 millones de euros por la salida del capital de Iberdrola, y con la supresión del dividendo a cuenta, que le enfrentó con el resto de accionistas del grupo. La presión de los March, que llevaban tiempo pidiendo un contrapeso en el poder (todo en manos de Pérez) en forma de consejero delegado, le llevó a hacer una promesa que, por ahora, no ha cumplido.

Ahora, los March están de salida, ya sin consejeros en el grupo para facilitar deshacer su participación. En una situación similar está Iberostar, accionista de ACS desde hace una década. Florentino Pérez está más fuerte que nunca en la compañía y la llegada de Fernández Verdes hace tiempo que es un futurible por el que cada vez menos apuestan.