Semana negra para las grandes constructoras españolas en el exterior, el mercado que les ha permitido salvar los muebles del desplome de la obra pública en territorio nacional. Tras el fiasco que supuso no poder conseguir ninguno de los contratos para la construcción de la segunda línea de alta velocidad en Reino Unido, tampoco ha habido suerte con la licitación del Metro Tunnel, un sistema de transporte suburbano en la ciudad australiana de Melbourne a la que aspiraban Ferrovial, Acciona y ACS, y que está valorada en algo más de 4.300 millones de euros.

De esta forma, en apenas cuatro días, dos grandes contratos, valorados conjuntamente en más de 11.000 millones de euros, han pasado de largo por delante de los grandes grupos españoles del sector, una circunstancia nada habitual en los últimos años.

En el caso del Metro Tunnel de Melbourne, las compañías españolas estaban presentes en dos de los tres consorcios que habían llegado a la última fase de la licitación, la mayor llevada a cabo nunca en el estado de Victoria. Concretamente, Acciona y Ferrovial estaban juntas en el consorcio Continuum Victoria, mientras que ACS figuraba en el denominado Moving Melbourne Together, a través de CPB Contractors, una unidad de su filial australiana Cimic.

Sin embargo, el contrato para la construcción de la infraestructura fue a parar al tercero en discordia, el consorcio Cross Yarra Partnership, liderado por la francesa Bouygues y la australiana John Holland, que antaño perteneció a Cimic pero que terminó siendo vendida a un grupo chino, una operación que en su día también estuvo valorando Ferrovial.

Firme apuesta por Australia

El contrato consiste en el diseño y construcción de un sistema de transporte suburbano, con 9 kilómetros de longitud a doble vía y, además, cinco modernas estaciones. El recorrido conectará determinadas zonas de la ciudad con del centro de negocios de Melbourne.

Las tres compañías españolas que aspiraban a hacerse con el contrato son las que más han apostado por el mercado australiano. En el caso de ACS, el hecho de contar con Cimic hace del país oceánico uno de sus mercados naturales. Tanto Ferrovial como Acciona han adquirido compañías locales con el objetivo de asentarse en la plaza y ser actores de referencia.

Estas compañías venían de comprobar cómo una de sus grandes apuestas para fortalecer su cartera en el exterior, la segunda línea de alta velocidad en el Reino Unido, se esfumaba de forma sorprendente. En este caso, las compañías españolas figuraban en cuatro de los nueve consorcios que aspiraban a hacerse con alguno de los siete contratos que estaban en juego para el trazado del AVE británico.

De los nueve grupos que se presentaron a la licitación, cinco se fueron de vacío, entre ellos los cuatro con presencia española (la otra "víctima" fue la norteamericana Bechtel). El valor de los contratos se sitúa en torno a los 7.500 millones de euros.